
Este nuego RPG de acción no es de los mejores que han firmado, pero seguro que los fans de SAO disfrutan de su historia
Ya me pasó al jugar a Code Vein II. Qué placer me dan estos juegos que mezclan acción, JRPG y un aura tan de Elden Ring en la preparación de la build del personaje, el sentido de exploración y de la dificultad en los combates. Sword Art Online: Echoes of Aincrad no es un souls, es un JRPG de acción y exploración en entornos semiabiertos, pero qué bien le sienta haber adaptado ese puntito de mordisco, las esquivas y la manera de subir de nivel que recordamos de Elden Ring.
Un JRPG de fantasía con potencial
Mezclar JRPG y Elden Ring nos deja con la dificultad del segundo y las peleas contra jefes apasionantes, pero también nos permite disfrutar de la épica propia de los JRPG, su gusto por poner el foco en la amistad, en la superación tan shonen de sus protagonistas y el fatalismo propio del género. La mezcla es estupenda, pero creo que ha salido mucho mejor parado Code Vein II que el juego que ahora analizamos, ya que este SAO comete dos errores que ningún juego con grandes espacios que explorar y mucho combate debería cometer. Pero empecemos por el principio.
Echoes of Aincrad nos pone en la piel de un aventurero anónimo en el MMORPG SAO. Esto no es un MMORPG en realidad, pero el juego finge que sí lo es. Eso quiere decir que tanto tú como tus compañeros sois avatares de jugadores al otro lado de la pantalla, lo que nos lleva a diálogos muy autoconscientes y a que toda la historia y su desarrollo tenga un rollito meta muy atractivo. Por cosas de la trama, nadie puede escapar del MMORPG sin antes superar los 100 pisos de una torre y cargarse al jefe. Por lo que nuestra tarea es comenzar con el ascenso, subir de nivel combatiendo contra monstruos, consiguiendo nuevo equipo, crafteándolo, mejorándolo, haciendo muchísimas misiones secundarias y abriendo cofres esparcidos por el mundo.
Cuando digo pisos, no os imaginéis los de un dungeon crawler. Estos pisos son ecosistemas, grandes espacios abiertos con pueblos, campiñas, muchos metros cuadrados bañados por el cielo y enemigos esparcidos por aquí y por allá. Pero esto no es un mundo abierto. Primero elegimos una misión de una lista, partimos a la zona de la aventura y ahí la resolvemos. No podemos salir del espacio destinado a la misión. Aunque el juego quiera dar la impresión de que es un mundo abierto, no lo es. Todas las misiones se resuelven más o menos igual. Empezamos en un punto y hemos de encontrar la manera de llegar al otro, lo que no siempre es fácil. Una vez lo logramos, aparece un jefe al que hay que derrotar, y nos vamos a por otra misión tras ser premiados con loot y una cinemática con avance de historia incluido si estamos en las principales. Las secundarias se nos asignan hablando con gente en los pueblos.
El puntito Souls le va muy bien a este JRPG
Como veis, el punto de partida es atractivo, más si sabemos que las peleas con los jefes tienen un sabor muy Souls. No os preocupéis por la dificultad si esto de los Souls no os resulta atractivo, hay modo fácil e hiperfácil si solo queréis jugar al juego por las risas. Pero aunque el punto de partida sea atractivo, y el bucle de juego funcione, están esos dos problemas que os decía al principio que hacen que el juego no sea sobresaliente y que se quede solo en ser normal. El primero es que los escenarios están muy vacíos. Toca hacer muchas caminatas hasta encontrar a un monstruito que matar, y estos se repiten muchísimo. Además, el juego se puede romper con mucha facilidad. Hay un sistema de estamina para que no podamos abusar de usar las armas más pesadas.
Si usamos una maza enorme, su movimiento es lento y sus combos lo son más, como es habitual en cualquier juego de este estilo, pero si saltamos y golpeamos, esa animación tan torpe desaparece y podemos abusar de su poder. Además, el crafteo nos permite fusionar a estas mazas un montón de espadas… Total, que a las tres horas de juego lo único que hacía era correr, dar un salto, dar un golpe de maza y así sin parar. Si me aparecía un enemigo élite (que también se repiten mucho), daba seis saltos en lugar de uno, y si era un jefe de zona daba veinte. Esto en modo normal, así que mejor empezad una partida en modo difícil. Ojo, me lo pasé bien porque empecé a buscar las maneras de romper aún más estos sistemas de juego. Como en Nioh, las armas tienen habilidades que puedes modificar en la fusión, así que me divertí mucho con este sistema para que mi maza fuera imparable.
El sistema de exploración tampoco es buenísimo. El juego presume de lo divertido que es encontrar la salida a los niveles, pero te permite hacerlo de una forma muy tramposa. Tiene un daño por caídas absurdo, mueres si tocas el agua y canta a la legua que los escenarios son líneas rectas retorcidas para aumentar el tiempo que pasas en una misión (entre 30 minutos y 40 minutos si te da por explorar); pero eso sí, Echoes of Aincrad es bonito, y sus zonas tienen secretos, enemigos alternativos, espacios que explorar para encontrar lore y muchos cofres con buen loot. Eso sí, os pido que no hagáis como hice yo.
Por el análisis, opté por hacerme toda la historia de golpe, jugando principal tras principal. Esto es un error. Echoes of Aincrad tiene que ser jugado despacio y siempre teniendo en cuenta que es un videojuego para craftear, subir de nivel y lootear. Es un videojuego protagonizado por unos personajes atrapados en un MMORPG que te dicen todo el rato que hay que subir de nivel o no llegarán al final y morirán. Son como Carl y Princesa Donut en Carl el Mazmorrero. Antes de pasar el tercer nivel tienen que pasarse un buen rato matando bichos para subir de nivel. El juego va de eso. Por eso, hazte una principal, luego un par de secundarias y ve espaciando así la aventura o se te hará bola. A mí se me hizo muy bola hasta que me puse con las secundarias y jugué más de chill.
Repartid la partida entre secundarias y principales
El juego te da un toque de atención cuando llegas a la mitad de la historia. De repente tiene un pico loquísimo de dificultad que se nota que está ahí a propósito para que te des media vuelta y hagas secundarias. Obviamente, como soy la persona más cabezona del mundo, cogí mi martillo gigante e hice todas las guarradas del mundo para bajarme a ese gorrino bípedo estando muy por debajo de mi nivel. Cuatro fases tenía el marrano este. Por matarlo así me merecía una caja de cabronazo de platino, pero no pudo ser. Dios, qué enganchado estoy a Carl el Mazmorrero. Total, que os recomiendo que vayáis alternando una cosa y la otra y os toméis este juego con paciencia. No es como Clair Obscur: Expedition 33, no es un JRPG en el que todo es magro y jugamos por la historia. Aquí hay muchísima grasa y es un JRPG de los que sientes que te tienen todo el día trabajando.
El juego se me ha hecho algo repetitivo y el combate es simplemente correcto, pero la cosa mejora si lo juegas como debes y si buscas este tipo de juegos. En lo que el título sí que me sorprendió fue con algunos momentos de su relato. Me sorprendieron justamente porque no vi venir que este SAO quisiera contarme nada. Eso sí, me toca las narices que mi personaje sea mudo y que todo el protagonismo se lo lleve un secundario que habla en mi lugar, pero es guay cómo este juego conecta con el lore de SAO y sus personajes más míticos, y también cómo se mete un lío que creí que no se atrevería… Si hay que quedarse jugando sin parar a este MMORPG, ¿qué le ocurre a la salud mental de los jugadores de verdad? El juego tiene ahí un par de giros que ojito.
Con lo bueno y lo malo, no puedo recomendar Sword Art Online Echoes of Aincrad a todo el mundo. No es un videojuego redondo, pero tampoco es malo. Es un título correcto que necesita más trabajo y amor en su exploración. Sus peleas piden más feedback visual, no ser tan robóticas y tampoco tan repetitivas. Sus sistemas de juego necesitan un ajuste y también la variedad de sus escenarios. Eso sí, su historia tiene su gracia y gustará a los muy fans de SAO. El título es bonito, pero no siempre y me ha dado algún que otro tirón en mi PlayStation 5. Me ha entretenido porque los bucles de los JRPG centrados en trabajarte bien a tu personaje con muchos combates, logran atrapar, pero podría ser muchísimo mejor.
Paseo por el campo
Sword Art Online Echoes of Aincrad es un videojuego para caminar mucho, matar monstruos, subir de nivel e intentar escapar del MMORPG. Es un juego entretenido y la historia sabe llevarte a lugares interesantes, pero flojea en aspectos donde no debería y al final se queda en un JRPG correcto, disfrutable, pero lejos de la excelencia.
Comprar Sword Art Online Echoes of Aincrad- No es un JRPG convencional, esto va casi, casi, de trabajar para subir de nivel.
- Las mecánicas de combate recuerdan mucho a un Souls, pero le falta naturalidad a las animaciones.
- A los fans de SAO les gustará cómo trata a sus personajes principales. Hay cariño por la saga.
- No es un mundo abierto, son zonas grandes en las que cumplir tareas y realizar objetivos.
- Los sistemas de mejoras de arma son divertidos, y usar el loot para mejorar el equipo mola.
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 1 Comentario