Para mí los juegos de Indiana Jones son sinónimo de trauma: una fortuna y gloria regulinchi

Para mí los juegos de Indiana Jones son sinónimo de trauma: una fortuna y gloria regulinchi

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Para mí los juegos de Indiana Jones son sinónimo de trauma: una fortuna y gloria regulinchi

Creo que es evidente, pero por si acaso, lo pongo por escrito: Indiana Jones y yo tenemos pocas cosas en común. Por "pocas" entiéndase casi ninguna. Ni siquiera en su versión más veterana como se ha visto en el esperadísimo primer tráiler de Indiana Jones 5. Ni soy un explorador valiente, ni improviso demasiado sobre la marcha, ni me queda bien el sombrero. No diré nada de ese firme mentón de aventurero. Pero sí compartimos que a ninguno de los dos nos gustan demasiado las serpientes y que ambos llevamos ya más de 40 años de rodaje. Se dice pronto. Pero yo las aventuras de Indy las vivía en cintas Betamax ya algo trotadas y conviviendo con las secuelas psicológicas creadas por dos videojuegos de esos que te curten el carácter.

Y es que años antes de las inolvidables aventuras gráficas de LucasArts, Indiana Jones era tanto un sinónimo de diversión como de trauma. Ver El Templo Maldito todavía me da escalofríos (¡Kali Ma!), pero más tembleque de rodillas todavía me produce su adaptación a videojuego para Spectrum ZX. Y es que ese juego era difícil, muy difícil. Una de esas mezclas perfectas de desafío buscado por los desarrolladores y de una indeseable falta de pulido técnico por parte de los mismos. De primeras, y como pasaba muchas veces con aquel querido ordenador de Sinclair, que el juego cargara a la primera. Eso ya formaba parte de la aventura. Y luego, el juego en sí: Indy debía recorrer las minas de Pankot rescatando niños esclavos, encontrar las tres piedras Shankara de Maypore y no ser capturado por los Thug. Suena mucho más fácil de lo que era.

Indiana Jones Spectrum

Eché muchas horas pegado a la pantalla en aquel juego en blanco y negro, que ahora esa idea es "retro", pero en 1987 simplemente era lo que había, Le debo algunas dioptrías a aquel empeño infantil que se resume en nunca encontré las piedras Shankara. Había más niveles, nunca llegué a verlos. Algo debía estar haciendo mal, entiendo. Pero tampoco es que nadie te explicara nada por aquel entonces, así que simplemente uno asumía su incapacidad y seguía con su vida. La desarrolladora Paragon intentó llevar a los hogares la magia de la recreativa de mismo nombre de Atari, pero no firmó un trabajo muy lucido, por desgracia.

Indiana Jones Game Gear

No soy yo, es que el juego está mal

Con el paso de los años, nuevos títulos de Indy lograron borrar el mal sabor dejado por aquel amargo título de Spectrum. ¡Ay, esos "point an click" tan gloriosos! El caso es que un par de años después del estreno de La Última cruzada llegó su esperable adaptación para Game Gear, y de nuevo, trauma. El juego original, el de PC logró algunos análisis bastante potables y en ventas alcanzó el número uno en las listas del Reino Unido, sustituyendo al también cinematográfico Robocop, que había ocupado el primer puesto durante un récord de 36 semanas. Pero que la Fuerza me acompañe si comprendo qué pasó con la versión de la portátil de SEGA a cargo de TierText.

El problema para mí estaba en esos "saltitos" de antes, que no había manera. ¿Eran mis pulgares? ¿Mi capacidad psicomotriz?

El juego, tal como lo veías en las páginas de la primera prensa especializada tenía muy buena pinta. Unos sprites grandes y coloridos, con bastante detalle para la época. Siendo fan de Indy, el juego cayó en navidades como no podía ser de otra manera. Y no era fácil, pero bueno, con paciencia y volviendo a dejarme unas dioptrías más, resultaba asumible. El tramo final del juego además le daba un pequeño giro a la jugabilidad, con una representación en scroll lateral de las pruebas del Templo del Grial en Alejandreta. Imagino que recordáis las pruebas, ¿verdad? Pues en el juego resultaba muy sencillito: solo había que controlar bien el salto, evitar unas sierras móviles en el suelo, realizar un salto largo entre tres plataformas y llegabas a la última prueba. En ella Indy debía cruzar un suelo de baldosas con letras pisando solo las que deletrean el nombre de Yahveh. En latín. ¿Tú sabías latín con 11 años? Yo no. Pero el puzle era terriblemente sencillo de resolver en realidad, más si habías visto la película. El problema para mí estaba en esos "saltitos" de antes, que no había manera. ¿Eran mis pulgares? ¿Mi capacidad psicomotriz? ¿El juego no estaba optimizado? Suenan a esas excusas que pone Don Álvaro Castellano cuando un juego se le resiste, pero diré en su favor que a mí también me pasaba con este juego.

Ahora revivo el trauma porque en Internet veo videos de gente que se pasa el juego del tirón en menos de 15 minutos. Carajo, yo recuerdo palmar horas como un reloj de pared con este juego, ¿alguien puede darme una explicación? Me vale la de que simplemente era un niño muy torpe. Remataré diciendo que recuerdo haber logrado alcanzar el grial pocas veces. Sí recuerdo que la primera vez que lo conseguí me levanté tan emocionado de un salto que me di un tremendo golpe en la rodilla. Todo un aventurero yo, rápido de reflejos, ágil como un felino. El caso es que espero con mucha emoción el nuevo juego de Indiana Jones que desarrolla Bethesda. Pero sin saber de qué trata o que tipo de aventura será, a mí lo que me preocupa es si podré terminarlo, porque no hay dos sin tres.

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