Análisis de Mixtape, un videojuego que viene con una polémica que no se merece y que nos impide hablar de lo importante
Mixtape nos ha tenido enganchados a las redes sociales este fin de semana porque ha sido el enésimo videojuego que ha venido con polémica. Más allá de la temática, se le ha criticado que no sea en realidad un videojuego, o que es absurdo que algunos medios le hayan puesto un 10, pues eso lo equipararía a Elden Ring, ¡y cómo va a ser eso posible! Hay una cosa muy graciosa de Mixtape, de esta aventura de tres chavales que viven los últimos días de su verano particular. Como aventura, es una colección de escenas en la que ocurren cosas. No es ni un walking simulator, porque en realidad tampoco caminamos tanto. Es un videojuego guiado y esclavo de su narrativa, lo que muchos describen como 'experiencia' y no tanto como videojuego. Lo irónico es que Mixtape cuenta con más mecánicas que Elden Ring.
Entendiendo mecánica como un verbo que ejecutamos a través de una secuencia de botones, Mixtape te deja jugar al baseball, hacer monopatín con trucos, saltar y deslizarte por rampas, explorar, hacer puzles, barrer, lanzar piedras a un río, conversar y mil cosas más. Y cada colección mecánica tiene sus secretillos y hasta sus trofeos. Lo de compararlo con Elden Ring es una exageración y una forma tonta de alargar el chiste que se montó en redes, por supuesto, pero lo que quiero decir es que tiene tantísimos momentos jugables que debería ser capaz de poner en jaque a los que llaman experiencias a estos juegos, ¿me entendéis? No se debería criticar al juego por ser otra experiencia más, sino estar verdadera y honestamente interesados por la cuestión de que eso no está claro. A mí esto me tiene encantado, porque el medio no deja de desafiar las etiquetas que se le ponen, como ya está ocurriendo con los JRPG.
Los videojuegos son salvajes, libres y maravillosos. Es cierto que no existe riesgo en ninguno de estos momentos jugables, pero hay una razón. Los tres protagonistas de esta aventura son tres muchachos aburridos que tan solo pasan el rato, por eso todo lo que hacen no tiene trascendencia, solo pasan el rato sin reto ni consecuencias. Esto nos lo deja bien claro Cassandra. Ella nos advierte que todas las actividades extraescolares que hace le dan igual, aunque el resto del mundo le dice que deberían importarle, a ella no. Es decir, en su planteamiento, Mixtape no es ni un walking simulator ni una aventura puramente narrativa, es un ejercicio de estilo muy interesante, tanto en lo que cuenta, en cómo lo cuenta y en la forma en la que plantea su narración. Desde ese prisma hay que analizarlo. Nada de plano contra plano para las conversaciones, sino momentos genialmente rodados. Es tan pero tan bueno en esto….
Mixtape es un videojuego muy interesante
Todo está articulado en torno a la música. La trama de Mixtape comienza cuando la prota, Stacey Rockford, decide que se va a ir a New York al día siguiente. Su sueño es ser supervisora musical, y tiene un plan perfecto para demostrarlo con una cinta de música con un mix de temas perfectos. Llegará a la gran ciudad, encontrará a quién la debe contratar, se la entregará y la enamorará, ¡un plan sin fisuras! Pero ese viaje hará que dejé atrás su pueblo, a Slater y a Cassandra. De esta forma, la música se presenta como elemento de separación, pues los deja atrás por ella; pero también de unión, porque la música los ha unido. Es una aventura breve que podrás terminar en cuatro horas; cortito, como un buen tema músical.
Para este último día, Stacey tiene preparada una banda sonora para que vaya sonando mientras buscan bebida para celebrar la última fiesta que pasarán juntos. Cada canción tiene un tema, cada tema es una emoción, y cada emoción es un recuerdo, una mecánica jugable y una lección de dirección artística. Porque no es solo que Mixtape sea bonito y su frameskip haga gracia, es que está muy bien rodado. Cuando quiere mete una secuencia en blanco y negro, un momento de paranoia, un contrapicado… Lo hace de manera magistral. No sabéis cómo agradezco escenas bien planteadas, porque mucho decir que el videojuego se parece al cine, pero ¡ja!
Pero eso sí, olvidaos de tomar decisiones complejas o de cualquier atisbo de combate loco. Sois un grupo de chavales pasando el rato, delinquiendo y esperando sin esperar la puesta de sol. Por entendernos, esto se juega de una manera muy parecida a cuando Joel y Ellie se colaron en el museo en The Last of Us II, solo que no hay un infectado por cordyceps al salir por la puerta. Caminamos, charlamos, nos colamos en recuerdos que nos llevan a otra secuencia y así hasta el final. Las estupendas notas que se ha llevado el juego son merecidas. No hay que olvidar que cada nota que se otorga sirve para comparar a ese videojuego con sus hermanos dentro de su género. En lo que se refiere a este tipo de videojuegos con tantas ganas de coquetear con estética, narrativa y jugabilidad para que sientas un viaje emocional (a mí me ha hecho sentir cosas muy similares a Journey), Mixtape es muy guay, pero, ¿es perfecto?
La verdad es que es fácil tenerle manía a Mixtape. La historia que nos cuenta parece dramática, pero solo lo parece. Los protagonistas no tienen problemas reales. A mí me costó muchísimo entrar en sus temas hasta casi el final. No dejan de ser adolescentes bien situados buscando problemas por buscarlos, pero la forma en la que Stacey se dirige al propio jugador, le explica qué música va a empezar a sonar, los ratos que patinas con ellos cuesta abajo, y el estilo que tiene el juego al mezclar pequeños momentos interactivos con diálogos… pues acabé entrando.
Incluso hasta acabé pensando que esa era una de las gracias del juego. A través de la música acabé conectando con unos adolescentes con los que no comulgaba demasiado al principio. ¿No es para eso para lo que sirve la música? Por supuesto, la versión de los 90 de Mixtape tampoco es la mía, pero sí que me gustó mucho su eterna puesta de sol, la romantización de una era que está desapareciendo.
Si el mundo se acaba, ¿cuál sería la banda sonora que elegirías?
Con todo lo dicho, recomiendo definitivamente Mixtape, pero solo si te gustan este tipo de videojuegos. Antes lo pregunté y ahora me contesto a mí mismo: no creo que sea un videojuego perfecto, porque aunque antes he dicho que opino que las notas sirven para comparar a títulos dentro de su propio campo o género, también creo que la perfección implica que un videojuego te tiene que gustar más allá de tus preferencias. Lo digo porque Mixtape solo les apasionará a gente como a mí, que aprecia muchísimo que un desarrollador juegue con la narrativa, con la estética, con la escena, con la música y me cuente una historia bien diseñada y construida.
Es verdad que Mixtape me ha hecho sentir cosas muy parecidas a Journey, porque hace muchas cosas de una forma similar, pero Journey sí es universal, sí es perfecto. Mixtape es un ejercicio de estilo apasionante que a mí me ha gustado mucho, pero si tú sabes que no, quédate con ese pálpito. Por eso, Mixtape puede ser tu mayor decepción del año, puede ser tu gran sorpresa del año. Puede ser lo que siempre has buscado en un videojuego pero también lo que siempre te ha dado más asco. Y eso no está mal.
Creo que hay que abrazar la capacidad del videojuego de aceptar más y más propuestas tan diferentes dentro de su definición, pero también ser honesto con uno mismo y aceptar que no todo es para todos. Para mí es un videojuego que me ha dejado con muchas cosas sobre las que reflexionar. Me ha gustado un montón. Explorar las habitaciones de los chicos, lo elegantes que son sus descensos en monopatín, lo bien que crece Slater… y todo eso para mí es importantísimo. Mixtape da un paso adelante en cómo se tiene que mostrar una escena a un jugador, en cómo se pueden integrar minijuegos para que funcionen a un nivel narrativo, y también en enfadar a los que piensan que los videojuegos solo pueden ser los de disparar, correr o saltar. Curiosamente, aquí también puedes disparar, correr y saltar. Y llorar. Y reír. Y jugar.
Fantástica mezcla
Mixtape ha sido una aventura refrescante. Hace cosas muy guay dentro de este género de juegos empujados totalmente por la narrativa, y en la que la jugabilidad, música y estilo sirven para acentuar lo que el texto nos quiere hacer sentir. Los personajes me cayeron fatal al principio y luego genial. Al principio creí que la clave era tomar decisiones y luego descubrí que lo importante era entender qué significaba cada canción y cada momento. ¿Qué es la música? Eso me dejó pensando Mixtape. Y si la música es importante para ti, Mixtape también lo será
Comprar Mixtape- No vengas a Mixtape buscando a Don’t Nod. Esto no va de eso.
- Su magia está en la manera en la que cuenta cosas sencillas de maneras complejas, y con mucho estilo.
- Artísticamente es un puntazo de juego. El frame skip parece hasta querer ir al compás de los temas del juego.
- Es complicado explicar Mixtape. A algunos les parecerá un juego fofo, a mí me ha gustado porque me ha dejado desconcertado.
- He adorado hacer skate en el juego.
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