De los poquísimos JRPG en los que no tienes que avanzar en la historia para pasártelo bien. Análisis de Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection

El spin-off de Capcom siempre ha sido muy querido, pero su nueva historia en el reino de Azuria es aún mejor

Mario Gómez

Editor Senior

Aunque nunca fuese tan popular como los RPG de acción principales, la marca spin-off "Monster Hunter Stories" siempre ha sido un nicho muy querido dentro de una saga a la que ya de por sí se ha ganado la simpatía de la gente, por pleno derecho, a lo largo de muchos años. Y sospecho que cualquiera que sienta un mínimo de curiosidad por su nueva entrega JRPG, Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection, va a terminar más que complacido —independientemente de que uno tenga cierta experiencia en la franquicia, o que sea el primero. 

Una evolución narrativa y estética

Inciso: cuando trabajaba en el análisis de Monster Hunter Wilds para 3DJuegos, recuerdo haber afirmado algo que eventualmente algunos amigos encontraron chirriante —dije que, como fan de MonHun desde hace muchos años, me gustaba el nuevo enfoque cinematográfico que había desarrollado Capcom. Aquel fue justo uno de los puntos más criticados del juego entre otros entusiastas, y ahora, con MH Stories 3 detrás, creo que debería haber matizado un poco el asunto.

Los juegos clásicos de Monster Hunter siempre han tenido secuencias cinematográficas con la coletilla de "ecología" para enseñarnos brevemente cómo se desenvuelven los monstruos grandes en su hábitat natural, e incluso tráilers CGI espectaculares que también nos enseñaban a estas criaturas en toda su gloria. Todo eso está muy bien, pero creo que desde Osaka se han dado cuenta de que existe una dimensión humana (o wyveriana, vaya) que llevaba décadas casi inexplorada y que también tenía algo positivo que aportar.

Personalmente, no le tengo un aprecio particular a ninguno de los personajes humanos de las últimas entregas; pero sí me ha gustado el mundo de cuero y metal en el que transcurren todos los sucesos. El lado político de las cosas, la relación entre caballeros y cazadores; las costumbres y culturas de diferentes tribus y aldeas o lo que representa la invasión de una criatura descontrolada entre los lugareños. Creo que todo eso complementa muy bien lo que hacemos durante las misiones, y veo bien que se expanda hasta cierto punto.

La guerra entre naciones es un telón de fondo refrescante, y que le sienta bien al tono de esta entrega.

El motivo por el que traigo este tema a la hora de hablar de Monster Hunter Stories 3 es que el JRPG, al igual que sus precursores, vive dentro de esta misma esfera. Los monstruos son omnipresentes, por supuesto, pero hacen más bien las veces de engranaje narrativo para lo que en última instancia es una historia de personas humanas con nombre y apellidos. Una trama de tensiones geopolíticas en la que simplemente hay vistosas criaturas de por medio, y que en cierto modo te puede recordar a Gundam o a Juego de Tronos.

Tiene sentido que, en este contexto, MH Stories haya evolucionado también en lo visual. Nuestro protagonista es literal y figurativamente adulto, un príncipe o princesa que termina involucrado en el clima de la guerra; y el tono general de la trama es uno algo más oscuro de lo habitual. No esperes ninguna revolución, eso sí, ni nada súper dramático o profundo; porque al final del día no deja de ser algo muy shōnen con su buena dosis de absurdo y cómico también.

¿Qué tal se resuelve todo esto, que es lo importante? Diría que bastante bien en general, porque las secuencias de vídeo —quizá demasiado seguidas en ciertos puntos, eso sí— están hechas con muy buen gusto y a muy buen nivel en lo técnico, las tramas secundarias de tus acompañantes aportan algo, los mapas que visitas a lo largo de la historia son estupendos, la dificultad está muy bien gestionada y el final es lo suficientemente satisfactorio como para que puedas dejarlo ahí y sentir que te has llevado todo lo que buscabas.

Tus amigos montaraces también tienen historias carismáticas que valen la pena.

Pero con la misma sinceridad te diré también que la historia no es en absoluto lo que más me ha agradado de Monster Hunter Stories 3. El recorrido está bien, pero lo verdaderamente interesante del asunto está en la jugabilidad. En los mapas, las actividades y todo lo tocante al coleccionismo de monstruos. No te miento cuando te digo que avanzar en la historia ha sido para mí una obligación más que otra cosa, algo para tener el análisis a punto. El tiempo libre entre un acto y otro me engancha más.

Criar monstruos y combatir es lo mejor

Como iba diciendo, en mi opinión lo mejor de Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection está —sin desmerecer la campaña principal— fuera de las misiones. En la exploración orgánica del mundo. Parte de eso es porque los mapas están muy bien, pero también porque el sistema de combate es genial y la progresión de tus monstruos (aquí llamados Monsties) y camaradas engancha lo suyo.

Extrañamente, el juego acierta incluso recuperando viejas costumbres que creía extintas en la saga. Si eres veterano, tal vez recuerdes que hubo una época en la que subir de rango a menudo involucraba enfrentarse a un monstruo poderoso que te obliga a replantearte tu equipamiento entero, estudiando compatibilidades elementales y las resistencias a estados alterados de tu presa. Pues esos picos de dificultad que tan bien le habrían venido a MH Wilds están en MH Stories 3.

No creo que sea un juego extraordinariamente difícil ni mucho menos, pero sí tiene el suficiente grado de desafío como para hacerte pensar y esforzarte. En más de una ocasión (y más de dos) me he visto inclinado a volver a regiones que ya había visitado para buscar materiales de monstruos con los que hacerme armas o armaduras nuevas que estimaba necesarias para avanzar, y también a consultar la "monstruopedia" en busca de información que me ayudase a resolver ciertos combates como si de puzzles se tratase.

El combate es profundo, y la obtención de Monsties fuertes es divertida y atrapante

Lo que quiero decir con esto es que este es un juego en el que uno debe implicarse para salir victorioso, que era justo uno de los principales atractivos que solía tener la saga en sus años mozos. Y diría que ese fenómeno evoluciona en dos líneas paralelas, pero bien diferenciadas: una es aprender poco a poco dónde están las bondades de cada especie, cómo explotarlas a tu favor y cómo puedes repartir eficientemente los trabajos de Monsties y Riders. 

La otra línea consiste en obtener los Monsties ideales, estudiando a conciencia su genética, el reparto inteligente de genes y atributos en función del rol que desempeñan en combate. Estas dos líneas tienen una armoniosa relación que demanda tiempo y atención por tu parte: encontrarás que en este juego uno puede pasarse muchas horas alejado de las misiones principales, inmerso en la mecánica de restauración de hábitat y en la canalización de genes.

Quizá todo eso suene un poco obtuso de primeras, pero en la práctica la idea se resume en explorar los escenarios e ir de guarida en guarida buscando huevos de ciertas especies de monstruo que luego liberas para que la especie prospere en el hábitat de turno, lo que desbloqueará nuevas especies e individuos de mayor calidad en el futuro. Inviertes tiempo para que el RNG sea más favorable para ti en el futuro, vaya. 

Y es un 'grindeo' divertido de todos modos, porque las guaridas abundan por todo el mapa, tienen unos cuantos modificadores y es posible conseguir huevos súper raros en todas ellas si tienes mucha suerte. Las recompensas siempre valen la pena porque incluso los monstruos menos agraciados pueden transmitir genes útiles a otros de mayor categoría: en última instancia, el éxito depende de lo bien que plantees tu estrategia y no de la suerte que tengas.

Nada de esto serviría de algo si el combate fuera insulso, claro, pero afortunadamente no es el caso en absoluto: es uno de los sistemas más ricos y profundos que conozco en el mundillo de los JRPG, de hecho. Por si no estabas familiarizado con el asunto, a grandes rasgos el sistema de Monster Hunter Stories es similar al de la saga Shin Megami Tensei, solo que con numerosas mecánicas inspiradas por los juegos de acción originales. 

Incluso las armaduras artianas han encontrado un hueco en Stories 3. Una locura para fans.

Esto se traduce en, por ejemplo, que cada especie (subespecies y variantes incluidas) tiene sus propios patrones de comportamiento y costumbres que uno debe tener en cuenta: una relación de piedra-papel-tijeras aparentemente sencilla, pero que gana complejidad a medida que añadimos a la ecuación fases de ira, partes de monstruo que modifican sus habilidades y que tienen sus propias debilidades, y un largo etcétera de variables que te obligan a estudiar a conciencia cada clic. Algunos combates me han hecho medir a conciencia lo que hago cada turno hasta salir airoso. 

Parte de la gracia radica en que Stories 3 no juega al desgaste: terminas todos los combates restaurando la salud de tu grupo al 100% sin hacer nada, y por lo tanto, Capcom puede permitirse ser todo lo agresivo que quiera. No tiene que contenerse pensando en que igual llegas a ese punto del juego sin pociones o debilitado. Y los combates se sienten emocionantes justo porque pueden llevarte al límite, a punto de perder. Sobrevivir por los pelos es una buena manera de liberar tensión y suspirar profundamente.

Todo eso siempre ha sido cierto en mayor o menor medida para la serie MH Stories, pero en el caso específico de MH Stories 3, diría que los aciertos están en cosas más sutiles como la variedad y diseño de los enemigos (Capcom ha actualizado la plantilla hasta la generación de Wilds, incluyendo criaturas como el Chatacabra) con alguna sorpresa de por medio que prefiero no arruinarte. 

Manipular genes para hacer "bingo" siempre ha sido útil: ahora, también es divertido.

También en el funcionamiento de las armas: me ha agradado especialmente comprobar que la cornamusa ya no es solo un instrumento de apoyo, sino que puede ser igual de agresiva que cualquier otra pieza del arsenal al margen de su rol complementario. Se nota que hay mucho cariño detrás de cada pequeña decisión, y todo ello termina dándonos un juego que engancha y enamora incluso más allá del recorrido principal de la historia.

La verdadera sorpresa es la exploración

La exploración siempre ha sido una tarea pendiente de la serie Monster Hunter Stories, pero esta entrega en concreto ha logrado subir considerablemente el listón. Admito que es algo que me ha sorprendido hasta a mí: la primera región (quizá la hubieras visitado en la demo gratuita) quizá sea demasiado simple, una pradera verde diseñada para que puedas volar desde el castillo de Azuria en casi cualquier dirección a lomos de tu Rathalos "cuernazul", que es justo uno de los grandes atractivos del juego.

Pero conforme avanzas, te darás cuenta de que montar a lomos de tus Monsties y usar ciertas habilidades de entorno (p. ej. rugidos para espantar otros monstruos o lanzar bolas de fuego) solo representan un pequeño porcentaje de los aciertos que ha tenido Capcom a la hora de diseñar los mapas. Me ha gustado, como decía arriba, la variedad de entornos que tenemos; pero por encima de eso, veo que hay un gran salto en lo que a orografía respecta.

No son tan grandes como parece, pero las ciudades y tribus están bien representadas.

Cada mapa tiene un carisma y encanto propios, e incluso algunas regiones dentro de esos mismos mapas también enamoran por otros méritos. Algunas zonas son increíblemente verticales y una delicia de recorrer a lomos de una montura alada, el juego te invita a mirar hacia abajo y pensar "¡la escala de esto es descomunal!" o abrir el mapa para figurarte cómo se llega a tal o cual sitio. Y esos mismos destinos a veces representan mazmorras o biomas enteros con sus propias especies, guaridas y recompensas únicas.

Insisto, el juego no arranca con el mejor sentido de la exploración; más bien, es uno que construye poco a poco a lo largo de la campaña y termina sorprendiendo mucho, para bien. No se trata solo de diseñar inteligentemente los entornos para hacerte cambiar de montura cada cierto tiempo, sino de hacer algo con un mérito igual o superior que es alcanzar un 'gamefeel' satisfactorio en el que moverte por el escenario es divertido e interesante incluso fuera de las misiones principales. 

Esto es algo que notarás especialmente cuando vayas tratando de desbloquear nuevos hábitats para restaurar, o despejando la niebla de guerra que envuelve cada nuevo mapa que descubres. Me ha gustado, también, comprobar que el juego no escala con suavidad innecesaria la dificultad de los monstruos feroces que hacen las veces de jefes de mundo. 

Aunque tengas un grupo fuerte con el que vayas bien en la historia, a veces te darás de bruces contra criaturas que deambulan por el mapa (incluso comunes, vaya) que sencillamente están a otro nivel. Eso es algo que muchos juegos han perdido y que me pareció digno de celebración —en cierto punto, por ejemplo, me topé con un Deviljho que despachaba a todos los integrantes de mi grupo de un solo ataque común para cada uno. 

Si suena a brutal, eso es porque Deviljho es un monstruo que debería ser increíblemente fuerte: así lo recuerdo cuando lo encontré por primera vez en MH 3 Tri, y es una fantasía que forma parte de su identidad y que no debería haberse descuidado tanto con el paso del tiempo. Olvídate de las cacerías hechas para que las completes en 10-15 minutos sea el monstruo que sea: aquí hay picos de dificultad que te recompensan por asomar la nariz por donde no toca. ¡Bien!

Mucho más que historia

Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection análisis

Monster Hunter Stories 3: Twisted Reflection

Por: Mario Gómez
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Uno de los sellos de "recomendado" más fáciles que he dado en un tiempo: MH Stories 3 me ha gustado mucho como JRPG independiente, y más aún como entusiasta de la saga Monster Hunter desde hace muchos años. Capcom acierta con una campaña que, salvando algún fallito puntual, puede presumir de variedad de mapas y personajes; un tono algo más maduro que le sienta muy bien y nuevas vías de progresión que (de la mano de su excelente diseño de entornos) te tendrá pegado muchas horas haciendo cosas que no tienen nada que ver con el recorrido principal. Una lástima que no tengamos modo multijugador esta vez, pero no le hace falta para ser estupendo.

5 cosas que debes saber:
  • Personajes e historia un poco más adultos de lo habitual
  • Un bestiario renovado hasta la era de MH Wilds
  • Mejorar Monsties es más profundo ¡y divertido! que nunca
  • Esta vez, no tenemos funciones multijugador
  • La exploración ha mejorado una barbaridad
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español, voces en inglés y japonés
Duración: 40-45 horas

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