La nueva entrega del universo de Scott Pilgrim es muy llamativa pero se queda muy corta
Allá por el año 2004, las tiendas de cómics y librerías estadounidenses recibieron el primer tomo de una novela gráfica escrita por el canadiense Bryan Lee O'Malley, Scott Pilgrim Contra El Mundo. La historia de un joven de 22 años desempleado, perdido en la vida y que se enamora perdidamente de una chica llamada Ramona Flowers, algo que lo llevará en una aventura de descubrimiento propio. Sentimientos muy humanos por los que todos hemos pasado, que junto con su sentido del humor tan particular, sus referencias a la cultura pop y sus personajes tan carismáticos, provocaron que esta serie se convirtiese en todo un éxito.
Estos cómics acabarían teniendo hasta seis tomos, el último de ellos publicado en 2010. Mismo año en el que se estrenaría su película live-action y su propio videojuego de parte de Ubisoft Montreal, Scott Pilgrim vs. The World: The Game. Un beat em'up al estilo retro con desplazamiento lateral y peleas llenas de enemigos por todas partes. Más de 15 años después de esta entrega, y esta vez de la mano de Tribute Games, llega su continuación espiritual, Scott Pilgrim EX. Un juego que sigue la misma fórmula y que es todo un viaje para los fans más nostálgicos de este universo. Aun así, tras haberlo jugado no puedo evitar plantearme la pregunta de si la nostalgia es suficiente para sostener una obra falta de profundidad en varios aspectos muy relevantes.
Scott contra el mundo, otra vez
Volvemos al hogar de Scott, un Toronto que se ha visto afectado por brechas espaciotemporales y el ataque de tres facciones rivales: los veganos, los robots y los demonios. En mitad de todo el caos, un misterioso robot captura a los miembros de Sex Bob-Omb, la banda de rock de Scott. Nuestro objetivo será rescatar a los integrantes del grupo y devolver la ciudad a la normalidad, todo antes del concierto que darán esa misma noche.
Una premisa bastante sencilla y directa para que pase el menor tiempo posible entre iniciar partida y comenzar a repartir golpes. Esto es muy común en los títulos de este género debido a su naturaleza arcade de la que beben estas entregas. Está claro que, a pesar de que el propio O'Malley ha formado parte del equipo de guionistas, la historia es lo menos relevante para los desarrolladores y para el jugador. Para mí el mayor punto fuerte de esta obra y lo que más me ha llamado la atención es su aspecto audiovisual, con una pegadiza banda sonora de la mano del grupo Anamanaguchi y más concretamente, su estilo artístico lleno de vida y personalidad.
Scott Pilgrim EX cuenta con un pixel art impecable que hace que tanto los escenarios, como el diseño de los personajes irradien carisma, todo ello sumado a las fluidas animaciones de combate de los siete personajes jugables que podemos controlar. Cada uno con su propio set de movimientos, ataques especiales personalizados y diálogos únicos en cada una de las secciones del juego. De entre todos ellos he de admitir que el villano principal de las novelas gráficas, Gideon Graves, ha sido mi aliado para la mayor parte de la aventura gracias a su versatilidad y a su estilo de pelea tan divertido.
Aún así, si hay alguien que odie al malvado magnate que no se preocupe, todos los personajes de este elenco cumplen distintas funciones. Ya sea golpear con músculo, moverse ágilmente o atacar en área, hay un personaje perfecto para cada tipo de jugador que también podrá utilizar ayudas por parte de amigos de Scott, haciendo de los combates un espectáculo para la vista. Por desgracia, es cuando decido mirar con lupa el propio gameplay, cuando empiezo a ver ciertas fisuras en sus costuras. Algo que acaba afectando a una experiencia que apuntaba muy alto en sus primeros compases.
Yo por aquí ya he pasado
Lo diré directamente, Scott Pilgrim EX tiene un gran problema de desgaste. Dato bastante preocupante si tenemos en cuenta su corta duración. La historia va así: Hay 12 misiones en total, en ellas debemos adentrarnos en las brechas espaciotemporales para rescatar a nuestros amigos, recorrer la ciudad en busca de objetos o encontrar pistas musicales que nos permiten avanzar en la historia. Además, cada vez que encontramos a uno de los integrantes del grupo debemos enfrentarnos a un boss. Nada de esto suena mal imagino, al fin y al cabo es algo que podría verse en cualquier videojuego. El problema llega cuando te das cuenta de que ya lo has visto todo en la primera hora de juego.
Por mucho que me gusten los escenarios, habré recorrido los mismos sitios un millar de veces; he tenido que volver a zonas donde he derrotado a bosses solo para hablar con alguien; me han hecho regresar al primer nivel un total de cuatro veces y he tenido que ir de aquí para allá en misiones aburridas que solo sirven para aumentar el tiempo de juego, pero que no aportan mucho. Todo ello con montones de adversarios que muchas veces simplemente ignoraba ya que, llegado cierto punto, pelear fuera de las zonas principales me ha resultado un tanto innecesario. Y es que si en un beat em'up no te apetece luchar, es que hay un problema muy grave.
Que nadie me malinterprete, el combate es divertido, sí. O por lo menos lo es al principio. Aunque es verdad que cada personaje tiene distintos movimientos, no es que disfruten de mucha variedad. Los combos suelen ser bastante sencillos de ejecutar y no dan pie a la imaginación. Supongo que no sería tan grave si por lo menos nos retasen a sacar el máximo partido a estos ataques, pero ya os aviso que no es el caso. La variedad de enemigos en este título es verdaderamente escasa, de nuevo dando esa sensación de repetición, lo que provoca aporrear el mismo combo que ya conocemos una y otra vez.
En cuanto a los jefes finales de cada zona, son de lo más destacable. Sus diseños son buenos, sus peleas requieren más atención, muchas veces por el exceso de minions más que por ellos, pero en definitiva están bien. Sin embargo, podrían estar bastante mejor y un ejemplo de ello es "Luke de tren de vapor". Este evento, aparte de ser una pelea con el tal Luke, también incluye algo que he echado de menos en otros jefes, un reto. Aquí debemos ganar a nuestro rival en una carrera de trenes a base de lanzar enemigos al fogón de la máquina para avanzar más rápido. Siento que un producto con tanta personalidad y con el humor como punto central podría haber añadido más mecánicas de este estilo para hacerlo mucho más divertido y desafiante.
Puede que la nostalgia funcione pero esta vez ha perdido el pulso
A pesar de los fallos que he comentado, los cuales creo que son importantes especialmente por el tipo de juego que es, mentiría si dijese que no me ha hecho ilusión volver a ver a Scott y a toda la pandilla. He gozado viendo las calles de la ciudad por mucho que las haya recorrido miles de veces. Me he deleitado viendo las animaciones de los personajes y sus reacciones caricaturescas ante las situaciones ridículas que se me presentaban. He sacado una sonrisa cada vez que hacían la clásica broma de que el personaje de Julie trabaja en todos los sitios imaginables. Por supuesto, he disfrutado el sarcasmo de Wallace, los comentarios de Kim y la apatía que caracteriza a Stephen.
Creo que esta producción, aun con los fallos que tiene, trae de vuelta durante un rato el recuerdo de una historia que se ha quedado en el corazón de miles de lectores y espectadores y ha hecho que recuerde los buenos momentos que pasé cuando leí por primera vez las aventuras de este desafortunado personaje. No obstante, me es muy difícil recomendar esta entrega a personas que no son ya fans de este mundo como es mi caso y si no lo hago no es porque crea que sea malo, sencillamente se debe a que no me ha parecido suficiente. Además, aunque sea un tema que uno prefiere no pensar, su elevado precio en relación con el poco contenido que tiene me parece algo a tener en cuenta. Así que con respecto a la pregunta que me planteaba al principio del análisis, la respuesta es no, la nostalgia no ha sido suficiente para sostener esta entrega. Pero, si sirve para que más personas conozcan la obra de Scott Pilgrim, entonces creo que para algo sí que ha podido servir.
Scott pierde esta vez
Scott Pilgrim EX es una obra con un apartado artístico muy pulido, con un pixel art y unas animaciones estupendas, pero que por suerte o por desgracia es lo más destacable del juego. El combate de la obra, aunque divertido en su inicio, acaba siendo un tanto repetitivo al igual que su historia que tiene al jugador recorriendo los mismos espacios una y otra vez. Un título que a pesar de todo el potencial que tiene se queda en una experiencia con poca profundidad y variedad.
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- El propio Bryan Lee O’Malley forma parte del equipo de guionistas del juego.
- Banda sonora por parte de Anamanaguchi, mismo grupo que hizo la música del primer juego de Scott Pilgrim.
- Pixel art muy detallado y pulido.
- Un total de siete personajes jugables con movimientos únicos.
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