Análisis de Shadows of the Afterland, lo nuevo del equipo gallego Aruma Studios
Solo ha pasado una semana desde el lanzamiento de The Dark Rites of Arkham y ya tenemos una segunda aventura gráfica nacional, Shadows of the Afterland. Al igual que la obra de Postmodern, vuelve a demostrar el buen estado de forma de esta nueva ola de desarrolladores. En esta ocasión, el equipo de Aruma Studios se atreve con una historia de fantasmas singular, que sabe mezclar el misterio y la comedia con un estilo visual muy atractivo y una presentación impecable.
Se nota la madurez del equipo desde su anterior trabajo, Intruder in Antiquonia, no solo a través de un diseño de puzles mejorado, sino también de esas cosas que se ven menos a simple vista, como un ritmo mucho mejor conseguido y una historia que mantiene el interés desde el primer minuto. Somos Carolina... ¿o acaso somos Pilar? Es complicado decirlo, ya que en esta visión casi kafkiana del más allá ha habido un problema que ni siquiera la burocracia es capaz de solventar. Pero el resultado es el mismo: hemos muerto en extrañas circunstancias y tendremos que averiguar qué nos ha ocurrido exactamente.
Creo que uno de los aciertos de Shadows of the Afterland es que su diseñador y escritor, Rubén López, no solo ha prestado atención a la trama principal, sino a cómo funciona todo este plano de existencia tras la muerte. Veréis, las aventuras gráficas tienen un punto clave que es una de sus mayores fortalezas, pero también puede ser de sus mayores debilidades: el puzle. El puzle es aquello que nos hace mantener la interacción constante y nuestra mente estimulada, pero también es la causa de que la historia, en ocasiones, no avance. Aruma ha sorteado esto con maestría. ¿El secreto? Dejarnos explorar las reglas y la organización de esta vida más allá de la muerte, permitiéndonos descubrir exactamente cómo funciona todo: la reencarnación en otras vidas, el nacimiento de nuevas almas, la resolución de cuentas pendientes y la ascensión a otros planos de existencia elevados. Todo con una visión que capta ese equilibrio perfecto entre comedia y drama que busca siempre la aventura.
Tiene detalles estupendos, como la posibilidad de descubrir independientemente de la historia cómo murieron muchos de los personajes que nos encontramos en nuestro camino. Se nota la atención al detalle y la imaginación en cada acto, como un momento en que poseemos a una niña pequeña y nuestro personaje siente esa alegría infantil genuina, olvidada por la madurez.
Para crear este mundo, se ha contado con la ayuda de Emilio Almirón en el apartado artístico, y ha sido un acierto porque han logrado recrear una visión del más allá muy alejada de estereotipos y clichés, con una paleta de colores limpia y saturada, y un uso de formas irregulares que huye de los ángulos rectos para todos los lugares del otro mundo.
En el terreno de los puzles, he encontrado en Shadows of the Afterland un juego que busca, ante todo, que el ritmo sea fluido. Y creo que para un juego cuyo componente narrativo es importante es una decisión acertada. Si eres algo de la vieja escuela, no encontrarás en él puzles excesivamente desafiantes, pero se nota que esto es una decisión deliberada. Volvemos a encontrarnos ante un juego que sabe señalizar las pistas y es particularmente de agradecer cómo su mundo se amolda al momento en que nos encontramos. Los personajes secundarios y las propias respuestas de Carolina se ajustan en muchos momentos a nuestro nuevo objetivo, lo que nos permite centrarnos en el puzle a resolver. No da nada por sentado, y esto es importantísimo para una buena aventura, pues el jugador se siente acompañado por el diseñador en todo momento. Así, no se hacen necesarias listas de objetivos ni pistar artificiales. Es un estilo de diseño por refuerzo que me gustaría ver más en el género.
Se agradece también el esfuerzo de Aruma por incluir un doblaje en inglés, mientras que los textos están tanto en inglés como castellano. Soy de los que no considera imprescindible un doblaje, más aún cuando los presupuestos de este tipo de juegos por el volumen de texto que contiene son tan ajustados. Pero es que además es un gran doblaje, bien dirigido y con una Ivy Dupler como Carolina (voz reconocida en juegos como Pathfrinder, Unavowed o Whispers of a Machine) que lleva todo el peso de la narración de manera impecable.
Por cuidar ese ritmo imparable, Shadows tiende a concentrar los puzles en la primera mitad y a suavizarlos en la segunda, pero creo que para entonces ya habrás quedado bastante satisfecho con ellos. A los clásicos puzles de inventario y diálogo se añade una especie de mecánica de posesión para los momentos en que visitamos el mundo material que me han parecido los momentos jugables más conseguidos de la aventura, con un puñado de ideas que incluso me habría gustado ver aún más desarrolladas. La navegación por todo su mundo es tan fluida, además (aprovechando la circunstancia de que como fantasma nos podemos mover rápidamente), que no resulta nada frustrante quedarse algo enganchado hasta dar con la solución.
Lo he pasado genial con Shadows of the Afterland. Sus poco más de cinco horas son perfectas para la historia que quiere contar, pero con lo que me quedo es con la madurez que ha demostrado Aruma. Ha sabido conjugar perfectamente los tiempos, dando desafío y worldbuilding en su primera mitad y giros narrativos con un ritmo más trepidante para el desenlace. No añade nada de más y tampoco le sobra nada. Con una experiencia tan bien refinada, es un placer estar muerto.
Un más allá con mucha alma
Shadows of the Afterland ha sabido captar ese equilibrio tan difícil entre la comedia y el drama, regalándonos una visión del más allá que huye de los clichés y apuesta por una estética colorida y única. Los puzles están bien diseñados y señalizados, y el ritmo es tan fluido que las poco más de cinco horas se pasan volando. Aruma ha demostrado madurez creativa respecto a su anterior trabajo y su obra no solo tiene una historia interesante, sino todo un mundo en el más allá que es fantástico conocer. Quizá los más veteranos echen en falta un reto mayor en la recta final, pero yo me quedo con lo bien que me he sentido acompañado por el diseño en todo momento. Una aventura sólida, atractiva en lo visual y con un doblaje de lujo que demuestra que el desarrollo nacional está en un momento dulce.
Comprar Shadows of the Afterland- Mezcla con maestría el misterio, la comedia y un apartado visual impecable.
- La historia nos pone en la piel de una mujer fallecida en extrañas circunstancias que debe investigar su propia muerte.
- Un diseño de puzles muy maduro que prioriza el ritmo narrativo y la fluidez constante.
- El mundo del más allá está muy bien construido, con reglas propias sobre reencarnación y ascensión espiritual.
- El doblaje al inglés es de una calidad sorprendente y cuenta con voces reconocidas dentro del género de las aventuras.
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