Ya he jugado a The Guild - Europa 1410, el regreso de la saga a sus orígenes con un complejísimo y casi absurdo despliegue de opciones y funciones
Lo bueno de la estrategia es que puede fusionarse con muchos subgéneros e ideas sin perder el norte y siendo capaz de sorprender al más preparado. Pero esto no es nuevo: The Guild lo lleva haciendo desde que yo estaba aprendiendo a multiplicar con decimales, y ahora Ashborne Games nos quiere llevar de la mano con The Guild - Europa 1410 a 2003 en un proyecto de simulación empresarial mezclado con RPG, estrategia isométrica y sandbox histórico
Hablamos de un batiburrillo de ideas y géneros que puede sonar abrumador desde el primer minuto, y no os engaño, lo es. The Guild - Europa 1410 parte de una premisa muy sencilla de entender: apabullar al jugador con uno de los despliegues técnicos y de gestión más profundos y realistas posibles. Admito, de hecho, que durante la primera media hora del juego no sabía bien qué hacer —también puede ser porque hablamos de una demo como parte del Find Your Next Game, aún en fase de desarrollo temprano, cuyo tutorial está en pañales—, pero esa es la esencia de la vida adulta en un entorno capitalista, donde sentarte a verlas venir no está ni en la lista de opciones.
El Capitalismo aprieta, pero es la base de tu futuro en la Bohemia medieval
Como un miembro de clase baja de la Edad Media en la zona de la antigua Bohemia, nuestro objetivo es ir ascendiendo social y políticamente hasta lo más alto del escalafón, o morir en el intento. Para ello, podremos escoger una serie de profesiones como carpintero, albañil o alquimista, y lanzarnos a lo que, entre nosotros, es la selva. Y es que el proyecto del estudio checo erige su concepto jugable sobre toda la plétora de creencias, miedos y estereotipos sociales del medievo real europeo, por lo que, aunque es cierto que se pasa de frenada en algunas ocasiones, hablamos de un juego muy difícil porque históricamente así lo fue.
Así, una vez elijamos una ciudad en la que establecernos, pudiendo incluso dejarnos caer por la Kutná Hora que vimos en Kingdom Come: Deliverance 2, es hora de quedarnos embobados sin saber qué hacer hasta dar con la solución: toca subirnos a la rueda de la producción empresarial. Como miembros de la población activa, tendremos una casa a nuestro nombre y un local donde realizar las actividades pertinentes, con un trabajador asociado como aprendiz. El problema es que The Guild - Europa 1410 es bastante poco afable con el jugador ajeno a este tipo de juegos, con un menú de actividades, tareas, opciones de personalización y demás complejísimo de entender y de colocar en pantalla.
The Guild - Europa 1410 recuerda inherentemente a un juego de Paradox, con Crusader Kings quizá como máximo representante en esto de los "juegos de menús". Sin embargo, Ashborne Games trabaja mejor la iteración. Aunque siempre vas a estar aprendiendo algo y es cierto que estás obligado a aprender porque el tiempo corre en tu contra, a la hora de juego entenderás bien cómo funciona todo. Es sencillo: necesitas materias primas para fabricar una serie de elementos —en mi caso, como herrero, anillos, herraduras o espadas en un comienzo— y venderlas, ya sea en tu tienda o en el mercado de la ciudad. Esa es la base misma del juego, sin más, pero el truco está en que el mercado respira: si decides acaparar todo el hierro de la zona para que tus competidores no puedan trabajar, verás cómo el precio se dispara en tiempo real, asfixiando a las otras herrerías o enriqueciéndote si sabes cuándo soltar el stock. No es una economía de cartón piedra; es un ecosistema de oferta y demanda que te obliga a ser tanto artesano como tiburón financiero.
Por ejemplo, todos los que viven en la ciudad tendrán una opinión de nosotros, sea buena o mala. Desde el párroco hasta el alcalde, pasando por nuestra vecina o los hijos de esta. Hablamos de un simulador a varios niveles, tanto comercial como de relaciones, y lo mejor es que todos están deseando vernos caer. Al final, somos alguien que busca alcanzar un grado de estabilidad que pocos consiguen, lo que supone quitarles el hueco a otros. Por ello, podremos proclamar rumores, acusaciones, sean falsas o verificables, amenazar, secuestrar, ayudar económicamente o casarnos. Y ojo, porque estas acusaciones tienen consecuencias tangibles.
El sistema legal de Europa 1410 permite llevar a tus rivales a juicio, donde un juez —que bien podrías ser tú mismo si has ascendido lo suficiente o alguien a quien hayas sobornado previamente— dictará sentencia. Ver cómo la guardia embarga el local de tu competencia porque lograste "convencer" al magistrado de su culpabilidad es, sencillamente, una delicia. The Guild - Europa 1410 es complejo y ninguno de sus mil sistemas, por muy difíciles de entender que parezcan, es menos relevante que otro.
La máxima de The Guild es sobrevivir, pero no tú, tu apellido
Como el tiempo pasa y nuestro personaje va haciéndose mayor, si no tenemos descendencia, cuando muramos se acabará la partida. No es un juego donde nuestro nombre deba hacer historia, sino donde debemos crear un árbol genealógico y sobrevivir a lo que ocurra. Lo mejor es que The Guild - Europa 1410 es tan complejo que solo dejándonos en total libertad es como mejor lo disfrutaremos. Podremos casarnos, aunque para ello tendremos que estar cierto tiempo cortejando a dicha dama para llegar al altar; pero unirnos a otra persona no siempre tiene que ser por el simple hecho de asegurar una descendencia. Si jugamos bien nuestras cartas y esa persona es de clase alta, ganaremos ciertos beneficios, amén de una peor valoración por parte del resto de aldeanos trabajadores, e incluso podremos acceder a su fortuna.
Para toda esta inmensísima lista de opciones que realizar, tendremos que tener dinero, claro está, pero también energía, puntos de acción y, por encima de todo, un buen nivel de aceptación. Los puntos de acción se recargan cada año que pasa y nos permiten, por ejemplo, mejorar nuestra labor profesional con nuevas opciones de fabricación o un mejor pulido de nuestro producto, lo que nos dará más dinero y nos granjeará una mejor fama. La energía también determina qué actividades podremos hacer, como la mejora en nuestra rama laboral, pero también aspectos como la crianza o incluso trabajos adicionales que hagamos —The Guild - Europa 1410 nos permite compaginar nuestro trabajo principal con tareas en la iglesia o como guardia de la ciudad—. Pero siempre tienes que tener en cuenta una cosa: no hagas nada por quedar bien, todo tiene que tener un beneficio. No debemos acabar el año con las manos vacías, pues, al final, nuestra supervivencia depende de ello.
Pero si ya es difícil tratar con la gente —de hecho, llegué a maldecir al hijo de una vecina solo porque esta confabuló en mi contra, todo para acabar multado—, el mundo en sí no es mucho más favorable. Aunque es un juego de estrategia, su enfoque sandbox implica que el entorno tiene mucho que decir en lo que pasa. La lluvia puede afectar a nuestra vivienda y lugar de trabajo, obligándonos a gastar dinero para arreglar humedades o el techo, y enviar nuestro carro al mercado para conseguir recursos puede conllevar que sea asaltado por ladrones, obligándonos a pelear por el botín o dejarlo estar. Y es que, aunque es cierto que el sistema de pelea del juego aún está verde, puedes luchar contra otros. Eso sí, nada de peleas en tiempo real o por turnos, sino en base a estadísticas y equipo. ¿Tienes una espada y un peto pero poca experiencia? Quizá saldrás herido. Puedes incluso contratar un escolta o pedirles a tus trabajadores que escolten el carro armados, pero esto afectará a su confianza en ti, pudiendo exigirte que pagues el tratamiento médico o incluso que confabulen para dañarte.
Y es que debes tener en cuenta una cosa importantísima: The Guild - Europa 1410 es más inteligente que tú. El ciclo jugable, lo que sucede bajo el capó, está tan bien engrasado que jamás sabes por dónde te saldrá la sorpresa. Si mejoras las condiciones de tus trabajadores al mismo tiempo que fabricas y comercia mucho, los vecinos pueden quejarse a las autoridades por "competencia desleal". Puede que esos asaltantes sean incluso el alcalde y su hijo (me ha ocurrido) y que, cuando los denuncies, el pueblo se ponga en tu contra si no tienen buena relación contigo. Sin olvidarnos de las enfermedades, que pueden diezmar la población y cuyos remedios se encuentran en el mercado a precios desorbitados porque "¡es el mercado, amigo!".
Hay una pizca de humor ácido, sin entrar en concienciar ni en discursos planos, y mucho realismo en un proyecto que, desde ya, se ha ganado mi atención. Aún hay aspectos que requieren trabajo, como la edificación, pues podremos tanto cambiar los interiores de nuestros edificios como comprar inmuebles enteros de la ciudad para que el dinero fluya como el agua. Pero sí tengo una cosa clara: The Guild - Europa 1410 es tan complejo como divertido y puñetero, algo que no hace sino darme aún más ganas de jugarlo.
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