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Mandamos nuestro PS5 a reparar y esto fue lo que pasó

Mandamos nuestro PS5 a reparar y esto fue lo que pasó

Por  /  23 de febrero de 2021       
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No hay pesadilla más grande para un gamer que la avería de su consola y peor aún si, como ahora, hay escasez de existencias y la pandemia hace todo más lento. Pues bien, nosotros ya tuvimos que mandar a reparar nuestra PS5 y el proceso tiene su chiste. Aquí te decimos qué puedes esperar.

Existe un principio no escrito entre los gamers que sugiere que los compradores de las primeras tandas de consolas en una nueva generación suelen funcionar como conejillos de indias para los fabricantes cuyos lotes iniciales, a veces, padecen imperfecciones imprevistas. Eventos como el "aro rojo de la muerte" dan testimonio de ello y aunque el aterrizaje de la novena generación de consolas ha sido más o menos suave, nosotros ya tuvimos una probada de lo que es intentar reemplazar una consola, y aquí está nuestra experiencia.


Considerando la crisis sanitaria global, el año pasado hubo mucha incertidumbre sobre el estreno del Xbox Series y el PlayStation 5. Tanto Microsoft como Sony demoraron en ponerles fecha de lanzamiento y precio a sus equipos. Sobra decir que la pandemia puso en jaque los calendarios y hoy, a casi 3 meses del estreno de los sistemas, es evidente que ha habido un impacto en las existencias disponibles.


Con ello en mente, mandar una PlayStation 5 a reparar parece una receta para la fatalidad, después de todo, el mundo está inmerso en el caos e impera la escasez. Pero más que animarnos a ello, nosotros nos sentimos obligados luego de recibir nuestra consola en diciembre y descubrir, casi de inmediato, que había un detalle en ella que no habíamos notado en los equipos de prueba a los que habíamos tenido acceso semanas atrás: coil whine. Un irritante sonido eléctrico, más común en equipos de cómputo que en consolas, el cual supuestamente es inofensivo pero definitivamente no estaba presupuestado y no hemos experimentado con la Xbox Series S.



El defecto: coil whine


Una de las grandes expectativas con el PlayStation 5 -entre muchas otras- es que a diferencia de su predecesora, aquejada por ventiladores ridículamente ruidosos, la PS5 sería una consola súper silenciosa y, cuando la probamos con Astro's Playroom, lo fue. Pero al recibir nuestra propia PS5 en diciembre, de inmediato notamos que la consola emitía un zumbido eléctrico agudo al jugar títulos como Assassin’s Creed Valhalla, un juego que no estaba disponible en octubre. Habíamos escuchado sobre este "detallito" y desde su aparición, nos obsesionamos con saber si era normal o no. Miembros del staff negaron padecer del mismo asunto e incluso un familiar nos dijo que no tenía ningún problema, lo cual nos hizo sentir peor.


Sin embargo, bastaron algunas semanas de navegar por foros y videos de YouTube para concluir que este zumbido era algo más común de lo que uno hubiera esperado. Teniendo en cuenta esto, hubiéramos anticipado que Sony emitiera algún comunicado hablando sobre el origen del sonido y qué hacer al respecto, pero a la fecha, sigue sin existir información oficial que hable específicamente sobre el coil whine y al consultar con la cuenta de soporte en Twitter, ésta nos remitió a una web de solución de problemas que atribuía los ruidos de la consola a situaciones francamente obvias, como acumulación de polvo y falta de ventilación, los cuales no aplicaban en este caso.


Mandamos nuestro PS5 a reparar y esto fue lo que pasó

Probamos con la consola erguida, recostada, dentro de un gabinete, afuera, en fin. El problema no era ni la ventilación, ni la unidad lectora de disco, la cual suele hacer bastante ruido, pero de forma temporal. No, esto era algo más. Y todo fuera como un zumbido, el problema es que la frecuencia era tal, que sobresalía al jugar sin audífonos, no sólo en títulos como Valhalla, sino también al reproducir videos en YouTube, una tarea que podría catalogarse como poco demandante para una consola de videojuegos de novena generación.


El Trámite


La línea de soporte técnico demoró 45 minutos en atendernosPasaron las semanas, se avecinaba el fin de año y con él, dudas sobre si buscar un reemplazo o no. Ante la falta de existencias, Amazon se mostró renuente a enviar un nuevo equipo, ofreciendo el reembolso en su lugar y con las fiestas, la inquietud sobre problemas logísticos se apoderaba de nosotros. ¿Demorarían meses en devolvernos la consola? ¿Estarían abiertos los talleres durante el confinamiento? ¿Reconocerían el zumbido como un problema? Total, una semana antes del fin de año, nos animamos a mandar nuestra PS5 a reparación, y el primer obstáculo con el que nos topamos fue que la línea de soporte técnico demoró alrededor de 45 minutos en poder atendernos. Llegamos a pensar, incluso, que no había nadie, pero con paciencia, fue posible que una persona nos atendiera.


La operadora se mostró amable e incluso pidió que acercáramos la bocina del teléfono al equipo para escuchar. De inmediato reconoció que el sonido no era normal y comenzó el proceso de requisición, una forma elegante de referirse al trámite para pasar por el aparato y repararlo o reemplazarlo. Hasta este punto, todo era relativamente sencillo, especialmente al recordar que pasamos por lo mismo con una PS4 Pro fuera de garantía y la cosa fue un poco más latosa por tener que pagar la reparación.



Inmediatamente después de colgar, recibimos un correo electrónico con los datos de nuestro caso, así como el aviso de que el servicio de mensajería DHL programaría una visita para dejar la caja de envío de la consola en un lapso de 3 a 5 días. Para ese momento, un colega ya nos había advertido que el proceso podía demorar más… mucho más. Y dicho y hecho: pasó una semana, luego dos, luego tres. Transcurrieron las vacaciones y con el regreso al trabajo, prácticamente olvidamos que el trámite estaba pendiente.


En ese lapso, el canal de YouTube TronicsFix publicó un vídeo donde su anfitrión se dedicó a averiguar de dónde provenía el condenado zumbido. Para este momento, era obvio que la situación había cobrado suficiente notoriedad como para que profesionales de la reparación se decidieran a investigar. ¿La culpable? La fuente de poder y, más específicamente, un par de condensadores en su interior que, al funcionar, vibraban y emitían un sonido agudo y molesto, aunque quizá no perjudicial para el equipo o, por lo menos, no lo suficiente como para que el reparador advirtiera sobre consecuencias adversas a la larga.


¿La culpable? La fuente de poderA falta de piezas, Steve Porter dejó la eventual reparación para otro momento; compró condensadores de diversos tipos en línea y, semanas después, publicó un nuevo video donde trató de reemplazar los condensadores originales por algunos nuevos, con la esperanza de que estos fueran más silenciosos y, dicho y hecho, luego de algunos ajustes bastante complicados para el consumidor promedio, Porter logró hacer funcionar la fuente de poder con 2 condensadores nuevos mucho más discretos, aunque señaló que como refuerzo, era posible sujetarlos y amortiguar la vibración con silicón especial, cosa que parece aplicar en el caso del Xbox Series X. ¿El resultado? Una fuente de poder mucho más silenciosa.


En fin, por ahí del 18 o 19 de enero, Sony envió otro aviso de que estaba enterado del caso y DHL se pondría en contacto para dejarnos la caja donde enviaríamos la consola. Supusimos que esta vez iba en serio y así fue. El 21 de enero, teníamos la caja con nosotros y la recolección fue el día 27. Adjunto a las formas requeridas por Sony, enviamos una nota explicando nuestra teoría sobre el origen del sonido, preguntándonos si los talleres, ubicados en Guadalajara, la tomarían en cuenta o si simplemente mandarían una nueva consola. No pasaron ni 2 días, cuando el equipo ya venía de regreso y, efectivamente, se trataba de un nuevo sistema, a juzgar por el número de serie, acompañado por una hoja que certificaba el carácter impecable del equipo de reemplazo, pero sin ofrecer un diagnóstico, como sí había ocurrido con una PS4 Pro que habíamos hecho pasar por el mismo proceso un año antes y cuyo problema era una sobrecarga.


Mandamos nuestro PS5 a reparar y esto fue lo que pasó

El Resultado


Y entonces llegó la hora de poner el sistema a prueba, sólo para descubrir que esta nueva consola, también zumbaba. Un poco menos y no en YouTube, pero de todos modos lo hacía. Paradójicamente, hacer este hallazgo, luego de pasar por todo el proceso, nos dejó con una sensación de calma, al concluir que estábamos ante un problema de diseño relativamente general y que, al menos de momento, no tendría una solución asequible ni un efecto destructivo en nuestra consola… aparentemente. La ironía del asunto es que tanto nuestro familiar, como otros compañeros del staff, ahora también reportan haber detectado el zumbido.


Dicho eso, es evidente que, como fue el caso con la PS4 Pro el año pasado, el soporte al cliente de PlayStation podría ser mucho mejor, especialmente en lo respectivo al apoyo telefónico y la logística del envío de la consola, misma que en nuestro caso demoró más de un mes. Una vez en los talleres, el proceso es súper ágil, pero en términos generales, éste es un trámite muy latoso y tardado que seguramente empeoró debido a la pandemia. Así que si presentas este mismo inconveniente u otro como drift en el DualSense o los también documentados problemas de base de datos, ten presente que vas a esperar un buen rato, si bien es un servicio gratuito, al tratarse del primer año con la consola.


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