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Guía

Guía de combate de Sekiro: Shadows Die Twice con consejos cruciales

Enumeramos las claves que debes recordar sí o sí antes de lanzarte a por los jefes.

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Sekiro: Shadows Die Twice

Bienvenido a Sekiro: Shadows Die Twice, el Dark Souls de los… que no, que no vamos por ahí. Pero basta con cruzarse con un par de generales por ahí (o con el ogro encadenado del primer nivel, ya sabes) para darse cuenta de que este juego no es para cualquiera. No vamos a decir directamente que sea difícil, pero por lo menos sí que tiene unas ventanas de reacción muy cerradas y hay que saber cómo superar cada situación. Y aquí lo tienes: una guía de combate de Sekiro: Shadows Die Twice. No te salvará el pellejo, pero te ayudará a comprender las mecánicas y ritmo del juego más rápidamente. O eso esperamos.


Hanbei no puede morir Saliendo del Templo Dilapidado a la derecha, cerca de donde suele descansar la doctora, encontrarás a un tipo de lo más inusual llamado Hanbei, el no muerto (ya ves que nunca abandonamos Lordran, Drangleic y Lothric del todo). Es un personaje dispuesto a ayudarnos a practicar el combate y que irá sumando tutoriales conforme progresamos en el juego. Es, de lejos, la forma ideal de aprender y mejorar en el combate. No dejes de visitarle cuando quieras poner tus habilidades de acción y reacción a prueba.


Trucos para matar fácilmente al ogro encadenado en Sekiro: Shadows Die Twice


Escucha las conversaciones ajenas From Software nos anima a hacer uso del sigilo de varias formas. Una de ellas es la posibilidad de espiar a nuestros enemigos, escuchar sus conversaciones. Simplemente, acércate a enemigos sigilosamente y, si aparece esta opción, presiona la flecha abajo de la cruceta. Te pueden decir cualquier cosa, pero normalmente son pistas y consejos para derrotar enemigos. Por ejemplo, hay dos guardias mirando al ogro de las Afueras de Ashina que mencionan su aversión al fuego: es, en efecto, la técnica más viable que hay para derrotarlo.


Imagen de Sekiro: Shadows Die Twice

Despeja el camino sigilosamente Es raro que los enemigos aparezcan de uno en uno, listos para morir en fila india. No: patrullan, cruzándose unos con otros, a veces alertando de tu presencia a los demás. Por eso, es importante que tomes unos segundos para mirar la situación desde una distancia prudencial y tomarte la molestia de desarrollar algún tipo de estrategia u hoja de ruta, para llevarte por delante a todos los enemigos que puedas fácilmente. Si vas a lo loco, terminarás viéndote superado en número y te costará más escapar luego. Asesina por la espalda, y hazlo lo más lejos que puedas de otros adversarios que puedan oírte. Hay algunos minijefes que pueden ser asesinados de esta forma, así que mira si puedes acercarte por la espalda y te ahorrarás mucho trabajo.


Bloquea primero, aprende después No hay modo multijugador en Sekiro, de forma que sólo estarás enfrentándote a la IA. Inteligencias programadas para reaccionar específicamente a cada estímulo. Por esto, la mejor forma de aprender a luchar es observar durante un rato qué hace cada enemigo cuando atacas, esquivas, defiendes o te alejas. En nuestros primeros minutos de juego, se nos aconseja bloquear los ataques en el último instante para abrir un contraataque, pero igual no sabías que puedes mantener presionado LB/L1 para bloquear más tiempo. Esto puede ayudarte a sobrevivir y observar más tiempo a tus enemigos para evitar sorpresas luego. No querrás que te rematen con un ataque que no conocías mientras te estás curando, ¿verdad?


Por ejemplo, prueba a practicar distintos tipos de ataque. Todos los tajos se hacen con RB/R1, pero no se ejecutan igual con una pulsación simple, mantenida o inmediatamente después de una finta. Familiarízate con la distancia, ritmo y contundencia de cada uno. De forma similar, puedes mantener LB/L1 inmediatamente después de esquivar para comenzar a subir la espada y bloquear cualquier ataque que venga en camino mientras esquivas.


Imagen de Sekiro: Shadows Die Twice

¿Qué cosas puedes bloquear? Bloquear ataques es una de las acciones más básicas de Sekiro, y una de las más importantes para triunfar: te permite nulificar todo el daño básico que se ejerce contra la barra de vida, y absorbe un poco del daño de postura, también. Pero hay muchos tipos de daño, y no funciona igual con todos.


Por ejemplo, al tener la espada en guardia no puedes absorber nada de daño por empuje (como el que viene de una patada) y el daño espiritual o de fuego sólo puede ser ligeramente mitigado. Dicho de otra forma, bloquear con la espada sólo frena el ataque físico estándar. ¿Qué puedes hacer contra técnicas más variopintas?


En tus primeras horas en las afueras de Ashina, te toparás con un ogro y unos generales que funcionan como minijefes, y tienen un arsenal de movimientos más variado que el de un enemigo normal. Obviamente, tu espada puede acabar con sus vidas, pero bloquearlos es otra historia. Aquí tienes una pequeña carta con el tipo de ataque inbloqueable y su reacción óptima.


  • El daño de empuje viene de patadas, golpes, martillazos y similares, como cuando el ogro hace una técnica de lucha libre para darte una patada en el aire. En ocasiones podrás evitarlo esquivando en un lado, pero lo mejor es usar la técnica marcial Mikiri. Existen algunos ataques de este tipo que se pueden desviar bloqueando en el momento justo.
  • Tenzen Yamauchi, segundo general de la zona, tiene un ataque de barrido cargado donde usa su espada a ras del suelo. Ante esta situación, tu única alternativa es saltar.
  • El ogro puede agarrarte y lanzarte por los aires a placer. Para evitar un agarre, tu mejor alternativa es esquivar rápidamente hacia un lado, pero también es viable saltar según el oponente y la situación.

Imagen de Sekiro: Shadows Die Twice

¿Esquivar, bloquear o atacar? Como si de un juego de "piedra, papel o tijera" se tratara, el combate de Sekiro nos obliga a alternar entre diferentes estrategias para salir victoriosos. Es prácticamente inviable centrarte en esquivar, bloquear o atacar (al contrario que Dark Souls, que nos animaba a especializarnos un poco más) sino que tienes que dominar las tres. ¿Cuándo hacer cada una? Eso depende mucho de tu oponente, pero por lo general prueba a esquivar de lado a lado o hacia atrás los tajos verticales, bloquear los que vengan de lado y saltar cuando algo se proyecta de frente, como una lanza. Ataca justo cuando abras un hueco después de estas acciones, pero no abuses demasiado o podrían hacerte lo mismo a ti.


En Dark Souls, la táctica de combate más importante era siempre la misma: anima a un oponente a hacer un ataque predecible colocándote en su rango óptimo adrede, luego esquiva o bloquea ese ataque y castígalo con dos o tres golpes; y vuelta a empezar. La idea que queremos transmitir es que en Sekiro, más bien debes hacer un poco de todo, y el juego te anima a ser agresivo y entrar en un combate más variado. ¿Cómo? Mediante la relación de vida y postura.


Imagen de Sekiro: Shadows Die Twice

Vida y postura Ya sabes de sobra cómo funciona la salud: cada personaje tiene una barra que se reduce en mayor o menor medida conforme absorbe daño directo y una vez se vacía del todo, muere. Dark Souls complementaba esta barra de vida con una de resistencia que se vaciaba al rodar, atacar y bloquear para asegurarse de que no tuviéramos ninguna manía o abusáramos de ninguna técnica. Sekiro sustituye esta barra de resistencia por una de postura: no restringe ninguno de nuestros movimientos de absolutamente ninguna manera, y va íntimamente atada a la barra de salud.


¿Cómo funcionan? La mayoría de veces, matamos a nuestros oponentes de una ejecución que ocurre cuando reducimos su salud al mínimo o sobrepasamos su nivel de postura. Tanto tú como tus oponentes podéis evitar daño bloqueando ataques, pero al hacerlo también aumenta la barra de postura. Por este motivo, vale la pena seguir atacando incluso si tu enemigo se protege: eventualmente, perderá la postura y podrás lanzar el ataque final. Ahora bien, la postura se recupera poco a poco en función de cuánta vida haya disponible.


Salud restanteRegeneración de postura
100-75%100%
75-50%66%
50-25%33%
25-0%0%

Imagen de Sekiro: Shadows Die Twice

Objetos y técnicas Además de las acciones básicas, hay un montón de formas de complementar el combate. Por ejemplo, arroja un fragmento de cerámica al suelo para atraer un enemigo que te impida infiltrarte con seguridad en un sitio. Tira un puñado de ceniza a la cara de un enemigo que se ponga a la defensiva para poder atacar con seguridad por unos segundos. Consume una mejora de resistencia (azúcar de Ungo) cuando te enfrentes a alguien duro, como un general. Hay muchos objetos, pero también técnicas complementarias: habilidades latentes, artes marciales y habilidades combativas que se desbloquean con un árbol de habilidades. Salvando estas últimas, puedes acceder a ellas muy pronto en el juego desde la casa del escultor, y hay un poco para adaptarse a cualquier cosa.


Más sobre: Sekiro y Activision.

Sekiro: Shadows Die Twice
Sekiro: Shadows Die Twice

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