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ESPECIAL

4 claves para mejorar la competitividad de los procesadores Intel de próxima generación

Estos son a nuestro juicio los apartados donde el gigante azul podría mejorar.

Por / 18 comentarios
4 claves para mejorar la competitividad de los procesadores Intel de próxima generación

Estés o no dentro del mundo del PC es muy probable que conozcas a Intel, el gigante azul de la tecnología, que a estas alturas está muy lejos de ser un extraño en el imaginario colectivo. Con más de cincuenta años de funcionamiento y coronados (junto a Samsung) como el principal fabricante de semiconductores del mundo.


De las múltiples divisiones, productos y tecnologías que desarrollan, la de los procesadores x86 siempre ha sido uno de los sectores que más reconocimiento le han traído, tanto por su historia con ellos, como por su dominio prolongado en este mercado.


4 claves para mejorar la competitividad de los procesadores Intel de próxima generación

Sin embargo, desde la reintroducción de su competencia (AMD) en este sector, parece haberse sacudido este estamento de absoluto dominio en el mercado de los procesadores; especialmente en este último año, tras el uso por parte de su competencia de procesos de fabricación superiores por primera vez en más de una década.


Tras unos meses, parece que la respuesta del gigante azul comienza a materializarse en forma de procesadores para portátil y diversas filtraciones y declaraciones. Desconocemos aún cuál será el estado de esta nueva hornada de procesadores que Intel tiene que ofrecernos, pero nos gustaría compartir con nuestros lectores 5 claves que, como acérrimos usuarios de esta plataforma, queremos ver en un futuro próximo de parte de la compañía norteamericana.



1. Mejoras en la interfaz térmicaIntel lleva utilizando pasta térmica como conductor entre la CPU y el IHS desde la tercera generación de procesadores Intel Core en la gama doméstica, práctica que más adelante también llevaría a sus procesadores dedicados al sector profesional.


Aunque esta medida afectó principalmente a overclockers, y no al grueso de los usuarios en un primer momento, el aumento de la potencia (y el consumo) y la expansión de los procesadores de múltiples núcleos entre la gama doméstica de sobremesa ha hecho valer este problema fuera de escenarios del overclock, afectando negativamente a algunos modelos concretos de sus procesadores de alta gama.


4 claves para mejorar la competitividad de los procesadores Intel de próxima generación

Cuando la compañía norteamericana declaró que la novena generación de Intel Core tendría la interfaz térmica soldada, creímos que esa sería una solución adecuada a este problema. Por desgracia, la mala calidad de esta soldadura tuvo un efecto contrario al deseado, haciendo en el proceso incluso más difícil el proceso de delid que hasta ahora servía a los usuarios para sacarle más partido a este componente, en muchas ocasiones poniéndolo en peligro.


2. Precios más competitivos en todas las gamas Otro de los apartados más criticados por parte de los usuarios de PC a la compañía de Mountain View ha sido el de los precios de sus productos durante la última década. La ausencia casi total de competencia durante diez años, tanto en la gama doméstica, como (especialmente) en la profesional, dejaba poco margen de elección a aquellos usuarios que quisieran hacerse con un procesador Intel durante aquellos años.


Con el refuerzo de la competencia tras el lanzamiento de Ryzen hemos vivido un cambio de paradigma en los últimos años, con precios más competitivos en todos los productos equivalentes, muchos de ellos de forma reactiva tras el avance de la competencia, y todos ellos agradecidos por parte de los usuarios.


Pero también hemos visto algunas medidas proactivas. Un buen ejemplo sería la reaparición de los procesadores de la serie “F” dentro de la novena generación; una alternativa de menor precio al producto original que prescinde de la gráfica integrada, por lo que resultan muy atractivas para jugadores que ya hacen uso de una tarjeta gráfica dedicada. Este tipo de medias son muy positivas para la diversificar las posibles elecciones que un usuario de PC puede hacer a la hora de adquirir un nuevo procesador y seguir apoyando este modelo nos parece muy adecuado.


3. Overclock más accesible para todos Si bien no es una característica requerida por todos los usuarios, el overclocking es una práctica muy común dentro del PC como plataforma, y los procesadores de Intel siempre se han mantenido como la opción predilecta de aquellos que realizan esta práctica.


Por desgracia, en la actualidad la compañía norteamericana no suele poner las cosas fáciles para llevar a cabo esta actividad, sólo permitiendo hacer overclock a modelos concretos de sus procesadores (modelos K) y en chipsets de placas base concretos, generalmente representados con las letras X y Z, en función de su gama. Además, su competencia ha dado soporte activo al overclock accesible, permitiéndole a lo largo de toda su serie de procesadores y placas de todos los espectros.


4 claves para mejorar la competitividad de los procesadores Intel de próxima generación

Pero no fue siempre este el caso para los procesadores Intel. Hasta la generación de Sandy Bridge (la segunda de Intel Core) aquellos que no quisieran desembolsar una fortuna en chipset de gama alta tenía a su disposición tanto el Z68 (placas base de gama alta) como el P67, este último moviéndose de la gama media a la alta a lo largo de diferentes modelos. Recuperar este tipo de propuestas sería un modo excelente de revalorizar la gama media de las próximas generaciones, especialmente entre los interesados en el overclock.


4. Alargar la vida útil de nuestras placas base Otra de las prácticas más denunciadas por parte de los usuarios, y que está relacionada hasta cierto punto con nuestra anterior observación es la caducidad de las placas base para los procesadores de la compañía. Con cada generación cambia tanto el socket como los chipsets dedicados a la misma, una práctica que desde la competencia han demostrado que no es necesaria sin cambios drásticos en la arquitectura y los Intel Core son una arquitectura muy longeva.


Conexiones de ambos procesadores. Las diferencias son mínimas entre ambos.Conexiones de ambos procesadores. Las diferencias son mínimas entre ambos.

Recientemente hemos visto que se ha mantenido la compatibilidad entre el chipset Z390 y los procesadores de la octava generación, un detalle a agradecer teniendo en cuenta el historial de la compañía en este aspecto; pero a esta situación le han precedido otras no tan halagüeñas, como en el caso del LGA 1151, que ya ha vivido tres revisiones; obligando a los usuarios a modificar en repetidas ocasiones sus placas si querían optar por un procesador más potente, mientras existía la posibilidad de usar placas anteriores.


Una breve conclusión Somos conscientes de que estos no han sido los únicos problemas a los que ha tenido que enfrentarse la gigante azul en estos últimos años. Los continuos retrasos en el desarrollo e implementación de su arquitectura a 10nm, así como los diversos problemas en la disponibilidad y precios que ha originado para los consumidores es un claro ejemplo de ello; también lo es a un nivel más globalizado las diversas brechas de seguridad que se han desvelado los últimos años en torno a todos los procesadores x86.


Pero la solución a esos problemas es de obligación para empresas del calibre de aquellas involucradas en el sector de los semiconductores, siempre en medida de lo factible. Estos cuatro puntos clave tienen, sin embargo, otro enfoque más relacionado con políticas de empresa y su relación con los consumidores, una suerte de lista de deseos que nos gustaría ver en futuras iteraciones de los procesadores de la compañía y que estamos seguros que, de llevarlas a cabo, causarían un gran impacto en la imagen global de los de Mountain View en sus usuarios recurrentes, entre los que se incluyen una innumerable cantidad de jugadores.


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