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ESPECIAL

Una semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

Porque las pruebas y comparativas no tienen siempre por qué ser con el hardware más boyante.

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Una semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

Me gustaría comenzar este artículo compartiendo la anécdota que me empujó a crearlo. Hace no demasiados días que publicamos en 3DJuegos un especial sobre el funcionamiento y el efecto de las sombras en nuestros videojuegos, una entrada para la que tuve que deshacerme temporalmente de la gráfica que alimenta el músculo gráfico de mi equipo habitual, uno de los que uso para realizar muchas de las pruebas que después se publican en 3DJuegos.


Generalmente, terminar un especial que involucra a mi equipo personal pasa por volver a dejarlo todo en su sitio; en esta ocasión, eso significaba colocar de nuevo mi tarjeta gráfica en su interior. Sin embargo, mientras me encontraba enfrascado en esta sencilla tarea, me absorbió un recuerdo del pasado que me impulsó a deshacerme de mi tarjeta gráfica durante una semana.



Tu primer equipo siempre es especialUna semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

Aunque a muchos usuarios de PC nos resultan graciosas las bromas que giran en torno a la PC Master Race y derivados, la realidad es que gran parte de la población de la plataforma tiene comienzos muy humildes. En mi caso, el primer equipo que pude llamar mío constaba de un Intel Celeron D sobre una placa Asus, acompañados de un simple módulo de memoria SDRAM-DDR. Para cuando quise adquirir una tarjeta gráfica ya había consumido mis ahorros buenamente obtenidos, por lo que me tocaba ponerme creativo para jugar a los títulos que asomaban a inicios de los 2000.


Desenvolverse con un equipo de gama baja en tu día a día es una labor tan entretenida como angustiosa, especialmente para un jugador. Sin embargo, existe cierta satisfacción en pelearse con la configuración gráfica de un título hasta hacerlo funcionar a tu gusto. Rememorar ese momento en mi ordenador actual y compartirlo es el objetivo de este especial, os invito a acompañarme en mi semana sin gráfica dedicada.



Cómo he jugado esta semanaFuera de la labor de ejecutar videojuegos de forma solvente, y aún a pesar de la ausencia de una tarjeta gráfica dedicada, el equipo que he usado durante esta semana está lejos de entrar en lo que llamaríamos gama baja. El i7-8700K cuenta con una placa adecuada para hacer overclock y los 16 GB de memoria a 3.200 MHz aseguran que la tarjeta gráfica integrada del susodicho procesador sea el único cuello de botella que tiene este equipo al jugar.


Una semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

En cuanto a la gráfica integrada en sí, se trata de una Intel UHD 630, la selección habitual de la compañía de Mountain View para sus procesadores de cabecera durante la séptima, octava y novena generación Intel Core. Sus números se quedan muy atrás con respecto a una gráfica dedicada de cualquier gama, pero podríamos considerarla "gama alta" dentro de lo que puede ofrecernos Intel actualmente en este apartado.


Así, el equipo que queda es una máquina muy limitada en el apartado gráfico, pero con espacio suficiente como para sacar algo de potencia extra si se nos resisten —o simplemente un buen número de cuadros estables— alguno de los videojuegos de los que he disfrutado esta semana.



A qué he estado jugandoUna semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

Aunque soy un jugador habitual, las horas que puedo dedicar al día a esta afición son más limitadas de lo que me gustaría admitir; ese es el principal motivo por el que, cuando juego, suelo afrontar varios títulos a la vez. Generalmente, esto se traduce en jugar a uno o dos juegos largos o recurrentes y un número variable de juegos más cortos que voy finalizando mes a mes. Durante esta pequeña penitencia autoimpuesta, esos videojuegos han sido:


Hellblade Senua's SacrificeNo fue casualidad que Hellblade apareciera también en él ya mencionado especial sobre sombras. La obra de Ninja Theory fue durante bastante tiempo uno de los grandes títulos en mi lista personal de pendientes. Un error finalmente subsanado, pero con el que he querido realizar algunas pruebas más por su uso del Unreal Engine 4 y las implicaciones que suele tener eso a la hora de modificar el aspecto visual de un juego para obtener más rendimiento.


Una semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

Como sucede con la mayoría de los títulos basados en UE4 de su perfil, Hellblade no se porta demasiado bien con la UHD 630 sin llevar a cabo algunos cambios visuales drásticos. Con el perfil de opciones en bajo conseguimos en torno a los 20 FPS de forma poco estables a una resolución 720p —por debajo de la resolución nativa del monitor usado— que hacen muy engorrosa la experiencia. Sin embargo, añadiendo un par de líneas en los archivos de configuración del juego podemos modificar a placer tanto la resolución interna, como desactivar efectos concretos. En este caso me he deshecho del AntiAliasing, reducido la calidad y distancia de las sombras y texturas, y reducido la resolución interna a un 40% de la nativa del monitor utilizado.


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Con todos esos cambios el juego cambia drásticamente, pero también lo hace su rendimiento. El resultado es un apartado visual perceptiblemente por debajo de las opciones gráficas más bajas, pero no por debajo de lo que podríamos llegar a hacer dentro de los archivos de configuración. Un posible modo de mejorar la experiencia de juego sería limitar el número de cuadros por segundo a 30 FPS para evitar percibir bajadas ocasionales.


Civilization VI Gathering StormUn género clásico dentro de PC es el de la estrategia, y pocos representantes hay tan longevos como la saga de Sid Meier. Hace poco que vimos su salida en Switch y su anuncio en otras consolas de sobremesa, pero en lo personal siempre me he mantenido en la versión de PC, siendo un título al que juego con asiduidad entre amigos.


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La obra de Firaxis cuenta con un buen número de opciones de configuración gráficas, sobre las que podemos trastear aún más a través de los archivos de configuración. Sin embargo, conforme aumentamos el número de jugadores y el tamaño del mapa resulta casi imposible jugar de manera fluida aún con modificaciones drásticas. En partidas multijugador esto resulta especialmente evidente, con rondas de turnos eternas.


Una semana jugando con gráficos integrados: el lado menos glamuroso del gaming en PC

Por suerte, el modo de vista estratégica con el que cuenta el título le permite deshacerse de aspectos visuales como para desenvolverse bien en los últimos estadios de estas partidas, y una vez acostumbrado no pierdes información con respecto a la vista habitual. Una simple reducción del apartado gráfico a niveles bajos y un uso intensivo de esta opción de vista estratégica fue todo lo que necesité para jugar con cierta normalidad.


Destiny 2El lanzamiento del Bastión de las Sombras, y la puesta en marcha de la versión de Steam del título de Bungie, fueron los dos únicos reclamos que necesité para volver al shooter multijugador de la compañía norteamericana.


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Si bien a tratarse de un título multijugador competitivo el número de opciones gráficas con el que podemos jugar en los archivos de configuración está algo más limitado, la segunda entrega de Destiny hace un buen trabajo dándote herramientas para modificar los gráficos del mismo. Bajar la configuración es obligado si queremos ejecutar el título, pero para tener lo más cercano posible a una experiencia jugable podemos usar la opción de escalado de la resolución interna que incluye por defecto el juego.


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En mi caso, limitar los cuadros por segundo a 30, junto a una bajada —algo drástica— del 50% de la resolución interna, convierten al juego en una amalgama de píxeles, pero una amalgama jugable y relativamente estable.



Unas palabras finalesA la lista de videojuegos enumerados habría que añadir algunos otros de un corte más Indie como DARQ o Into the Breach, ya que también he podido jugarlos en el equipo a lo largo de la semana de forma puntual; pero he querido incluir aquellos títulos que pudieran llegar a suponer un reto para el PC usado durante el transcurso de este pequeño experimento, por lo que he decidido obviarlos.


Jugar con una gráfica integrada es una alternativa verdaderamente factible si estamos dispuestos a hacer grandes concesiones a nivel gráfico, pero siempre debemos tener en cuenta este hecho Saber escoger qué videojuegos jugamos en un equipo con una GPU modesta es un grado, así como conocer qué modificar de aquellos que no lo son. Durante el transcurso de esta semana me he encontrado visitando más de lo que esperaba foros como el de LowEndGaming o GameDebate, ambos de gran ayuda.


Este especial no es un tutorial, sino más bien una página de un diario, por lo que invito fervientemente a que aquellos interesados en jugar con equipos de gama muy baja acudan a estos foros —o del que disponemos en 3DJuegos— para embarcarse también en este periplo.


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