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Funs & Games

Terremotos, trasteros desordenados y otras fatalidades que amenazaron a grandes videojuegos clásicos

"La preservación del videojuego es una realidad que debe tomarse muy en serio".

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Terremotos, trasteros desordenados y otras fatalidades que amenazaron a grandes videojuegos clásicos

En el marco de la RetroBarcelona del año 2018 Toni Piedrabuena, veterano miembro de esta casa, dedicó una charla a la preservación del videojuego. Un tema cada vez más en boga y del que poco a poco oiremos hablar más a menudo. Porque es un tema muy delicado se mire como se mire. Por hacer un símil un poco osado, ¿os imagináis que se hubiera perdido el manuscrito original de El Quijote y lo que hubiera llegado a nuestros días fuera una reinterpretación de alguno de sus lectores? Es exactamente lo que ha sucedido con algunos de los videojuegos más importantes de la historia, cuyo código original se ha perdido para siempre. ¿Cómo es posible? En algunos casos ha sido a causa de fuerza mayor, pero en muchos más por la poca predisposición de estas empresas por conservar su legado. Aunque parezca mentira, grandes nombres como Konami, SEGA o Taito han permitido que tal cosa suceda.


Terremotos, trasteros desordenados y otras fatalidades que amenazaron a grandes videojuegos clásicos

Videojuegos de culto, como Bubble Bobble se han perdido para siempreLa primera vez que se empezó a hablar globalmente de la preservación del videojuego fue en 2012 con motivo de la aparición de Silent Hill HD Collection, la remasterización de la segunda y tercera entrega de la clásica serie de terror de Konami. El juego fue muy criticado en su momento entre otras cosas por sus fallos técnicos, los cuales su equipo de desarrollo, Hijinx Studios, justificaron a que Konami no les había facilitado el código original del juego, sino una versión anterior inacabada. En otras palabras, en la corporación japonesa nadie sabía dónde estaba el código definitivo de ambas entregas de la saga Silent Hill, por lo que enviaron al estudio californiano una versión que no solo no había pasado por un exhaustivo proceso de testing, sino a la que faltaban incluso algunos pedazos. Algunos tan graves como la niebla en su segunda parte. Por lo que un equipo que no estaba preparado para tal cometido tuvo que reprogramar todo lo que faltaba antes de poder aplicar la remasterización como se pretendía en primer lugar. Visto lo visto, es difícil no plantearse si Silent Hill HD Collection omitió la primera y cuarta entrega de la serie por motivos similares.


Terremotos, trasteros desordenados y otras fatalidades que amenazaron a grandes videojuegos clásicos

Konami ha sido protagonista de varios episodios similares pero no el único. Con motivo del lanzamiento de Kingdom Hearts HD 1.5 Remix su director Tetsuya Nomura reconoció que el código original de esta obra tan querida también se había perdido para siempre. Sin entrar en demasiados detalles, Nomura comentó que esta versión en alta definición tuvo que rehacerse con los pocos materiales que tenían a mano, lo cual no fue una tarea nada fácil. Algo similar a lo que afirmó Yukio Futatsugi, el creador de Panzer Dragoon, quien confirmó que nadie en SEGA ha sido capaz de encontrar el código original de Panzer Dragoon Saga, la querida aproximación al RPG de esta serie en Saturn. Videojuegos indudablemente de culto, como Bubble Bobble o Diablo II, también se ha confirmado que se han perdido para siempre.


La mayoría de códigos de títulos producidos a principios de los ochenta fueron destruidosEstos son solo algunos de los casos conocidos aunque con toda probabilidad hay muchos más. Como es lógico los estudios de videojuegos prefieren no publicitar esta clase de episodios, los cuales son mucho más comunes y habituales de los que nos podamos imaginar. Incidentes en su mayoría inexcusables pero sí comprensibles, pues hay que entender que hasta no hace mucho la conservación digital era muy cara. En una época en que no existía el hospedaje en la nube, las empresas guardaban todo ese material en soportes tales como cintas magnéticas, cuya conservación y preservación era muy costosa. De hecho, el código de algunos de estos juegos como Dragon’s Lair se ha perdido precisamente por el deterioro de estos soportes, los cuales pueden estropearse fácilmente con el paso de los años sino son guardados en óptimas condiciones. Eso en el caso de grandes empresas, pues en estudios más pequeños el código de estos juegos, guardado en algún disquete, se traspapelaba sin más entre todo su material. Es exactamente lo que le sucedió a Jordan Mechner, creador de Prince of Persia, quien creyó haber perdido el código original de su obra maestra. Una década más tarde, haciendo limpieza en la casa familiar, su padre lo encontró en una caja de trastos viejos.


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En otros casos la pérdida de estos materiales ha sido causa de la fatalidad. La mayoría de códigos de juegos de Atari, así como de una gran cantidad de títulos producidos a principios de los ochenta, fueron destruidos sin más durante la Crisis del 83. Los dirigentes de aquellas empresas, ante el desmoronamiento de sus divisiones dedicadas al videojuego, decidieron destruir todo aquello sin más contemplaciones. Conocidas las terribles pérdidas que sufrieron a causa de la crisis, no es de extrañar que nadie se preocupase entonces por la preservación de todo ese trabajo. El caso de Konami es mucho más terrible en comparación. A causa del Gran Terremoto de Hanshin, uno de los mayores seísmos por los que pasó Japón el siglo pasado, la corporación nipona perdió para siempre mucho de su material, como el arte original de los primeros Castlevania. Hideo Kojima, que trabajaba entonces en la sucursal de Konami en Kobe, se vio obligado a volver a empezar de cero el desarrollo de Metal Gear Solid a causa de la catástrofe. En cualquier caso, excusable o no, hay que comprender que en aquella época ningún ejecutivo, cuya máxima preocupación eran los beneficios de su empresa, se había planteado que algún día aquellos títulos pudieran disfrutar de una segunda juventud. Absolutamente nadie podía imaginarse entonces que un día quisiéramos recuperar aquellas joyas de nuestra infancia.


Terremotos, trasteros desordenados y otras fatalidades que amenazaron a grandes videojuegos clásicos

La emulación complica tanto las cosas que algunos estudios de desarrollo optan por reprogramarEvidentemente, que se pierda el código original no significa que se haya perdido ese juego sin remedio. Gracias a la emulación se puede volver a disfrutar de la obra tal y como se había planteado en su momento. Pero no es un proceso tan sencillo; ni siquiera se puede garantizar, pese a sus extraordinarios resultados, que el juego en cuestión pueda disfrutarse de exactamente la misma manera que en su soporte original. Una buena emulación se beneficia y mucho de poder contar con el código original del juego, pues de lo contrario éste es como una caja negra cuyo comportamiento no puede garantizarse al cien por cien. Una tarea que se complica sobremanera si además se pretende añadir alguna clase de mejora o incluso solucionar algún defecto del original. Estudios como el californiano Digital Eclipse se especializan precisamente en labores como ésta, quienes entre otras cosas consiguieron añadir juego online a Street Fighter 30th Anniversary, pese a que ni el juego estaba preparado para tal cosa ni nadie del equipo tuvo acceso al código original de las diferentes iteraciones de Street Fighter II.


En algunos casos la emulación complica tanto las cosas que algunos estudios de desarrollo optan por reprogramar todo el juego desde cero con los pocos materiales que hayan podido rescatar. Es el caso por ejemplo de Blizzard; el código original de varios de sus proyectos se corrompieron quedando inutilizables, por lo que de cara al desarrollo de StarCraft Remastered se decidió rehacerlo todo manteniendo la esencia del original. Paradójicamente, solo unos meses más tarde un usuario encontró una copia del código original de StarCraft en una venta por Internet. Un recurso que ha servido en muchas ocasiones para rescatar de la desaparición a proyectos que se creían perdidos irremediablemente.


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La preservación del videojuego no solo contempla guardar el código original de estos proyectos para conservarlos de cara a la historia. También trata de preservar todas sus beta, sus fases de desarrollo e incluso las notas de sus creadores. Es un legado histórico que puede parecer poca cosa hoy, pero que será de inmensa utilidad el día de mañana, cuando se estudie la historia del videojuego al mismo nivel que se estudia la historia de artes como la literatura o el cine. Además, todos estos juegos no deben perderse, deben perdurar para las generaciones venideras, igual que hemos conservado el patrimonio cultural de la humanidad durante tantos siglos. La preservación del videojuego es una realidad que debe tomarse muy en serio, pues está en juego el legado más representativo de toda una generación.


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