El programa de OpenAI tiene serios problemas a la hora de desenvolverse en el juego más matemático de todos, e incluso con ayudas ha perdido contra una Atari 2600
Los programas basados en Inteligencia Artifical continúan evolucionando y de cada vez afinan más sus algoritmos y respuestas que dan a los "prompts" o peticiones que les hacemos. Si bien aún se les notan un poco las costuras ante determinadas órdenes como intentar elaborar un escrito filosófico para presentarlo a un examen de fin de curso, no se puede negar que realizan avances y se están demostrando como unas herramientas que pueden ayudarnos en algunos de nuestros quehaceres más cotidianos.
Pero insistimos en que aún es pronto para alzar las campanas al vuelo con respecto a su rendimiento global, pues un reciente experimento ha puesto en entredicho la capacidad de raciocinio matemático de lo que son capaces estos algoritmos pensantes, al menos ChatGPT, la aplicación más conocida de OpenAI. Según parece, ha perdido estrepitosamente en partidas de ajedrez contra un hardware muy inferior y de hace casi 50 años, una Atari 2600.
Recreando el experimento de Deep Blue vs Kasparov
No es la primera vez que se ha planteado un experimento como este, aunque en este caso se estén enfrentando dos jugadores no humanos. En 1997 el ordenador Deep Blue desarrollado por IBM consiguió vencer al gran campeón de ajedrez Garry Kasparov, aunque previamente el gran maestro del juego consiguió derrotar a la CPU en diversas partidas, lo que siempre con dificultad. La prueba que nos ocupa tiene bastantes símiles y, como menciona el portal de noticias iflscience.com, el ingeniero de la empresa Citrix, Robert Jr. Caruso ha querido replicar ese enfrentamiento, pero esta vez con ChatGPT y una consola Atari 2600.
Según explica el científico en un post de Linkedin, fue el propio ChatGPT el que mostró interés por participar en una prueba como esta; quería "saber qué tan rapido podría vencer a un juego [el de ajedrez de Atari] que sólo piensa 1 o 2 movimientos por delante en una CPU de 1'19 MHz". La IA de OpenAI se mostraba confiada pero el resultado no fue el que anticipó ni en sus peores predicciones.
A pesar de haber recibido prompts acerca del movimiento de las piezas que componen los "ejercitos" que se enfrentan en este juego, ChatGPT confundía torres con alfiles, perdía casi siempre en los cambios de peones, o no era capaz de repasar las jugadas previas que la habían llevado hasta el movimiento más reciente. En palabras del propio Caruso "cometía errores que harían que aficionados a clubs de ajedrez del menor grado se rieran de ella". Ni siquiera con la asistencia de un "libro" -en este caso, un humano que le aconsejaba que no hiciera determinados movimientos- pudo derrotar una sola vez a la consola de 1979.
Por qué falla la IA en ciertas operaciones matemáticas
Reiteradas peticiones de ChatGPT de obtener una revancha resultaron en más derrotas, y esto ha puesto de relieve una de las grandes asignaturas pendientes de estos algoritmos: su dificultad para lidiar con ciertas probabilidades matemáticas. De entre todos los juegos existentes, el más matemático de todos es el ajedrez; es una actividad que requiere de precisión, pensamiento lógico y anticipación por parte de quienes lo practican, y con un juego en el que potencialmente es posible realizar miles de millones de combinaciones y movimientos -conocido como el Número de Shannon y que es la base de este tipo de experimentos con el ajedrez y las máquinas pensantes-, se supone que un ordenador, o una IA por extensión, no debería tener problemas.
El motivo es que la mayoría de programas como este no tienen la capacidad de realizar las operaciones matemáticas que el juego de Ajedrez de Atari era capaz, y no solo por el hecho de que esa fuera la única función del vencedor de estas partidas. Tanto ChatGPT, como otras IAs son en realidad Modelos de Lenguaje Grandes, que traducido a lenegua vernácula vienen a ser modelos generalistas de respuestas predefinidas, con una cierta capacidad de adaptación; dan aproximaciones como mucho, pero jamás exactas, aunque lo suficientemente precisas. Los programas o calculadoras de ajedrez, por el contrario, son capaces de un pensamiento lógico matemático más profundo, algo que se escapa a las capacidades de ChatGPT y otros, y como ya hemos dicho, el ajedrez es como las matemáticas: exacto, no hay que adivinarlo, algo que las IA todavía hacen demasiado.
Imagen de portada: SEO Galaxy (vía unsplash)
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