Es el mayor repositorio de datos digitales del mundo, y contiene desde textos básicos, pasando por videojuegos, hasta películas
La preservación de los videojuegos es un tema que preocupa mucho a los jugadores, pero no por ello hay que olvidar al resto de elementos culturales de nuestra era digital o que son compatibles con dicho formato: música, libros, cine, televisión... El siglo XXI está siendo el periodo en el que la humanidad ha consumido y a la vez generado más cantidades de datos relacionados con todas estas disciplinas culturales. Y a pesar de que la digitalización pueda solucionar -parcialmente- el problema del paso del tiempo y la degradación de los soportes originales de muchas de esas piezas, aún queda un número apabullante de elementos por guardar.
Afortunadamente, los gobiernos de muchos países ya están manos a la obra para salvaguardar buena parte de ese legado, y una de las iniciativas más conocidas a nivel mundial es la Wayback Machine, la herramienta pública del Internet Archive. Esta organización es uno de los mayores archivos de información en Internet a nivel mundial, y este año 2026 cumple su 30 aniversario. Cada día añade unos 150 terabytes (TB) de nuevos datos a su archivo, que ya supera los 150 petabytes (PB) de información digital en distintos formatos, y además está en un lugar que, a primera vista, no parece un sitio destinado a una actividad relacionada con la preservación digital: una iglesia de San Francisco.
Los orígenes del Internet Archive
En 1996, el emprendedor e ingeniero norteamericano Brewster Kahle tuvo la idea de crear una biblioteca universal de Internet. Con el "boom" de esta herramienta a nivel público, Kahle advirtió que había un problema con las webs 1.0 -la primera generación de sitios de Internet- de aquel momento: todas desaparecían o cambiaban constantemente. Y así como los periódicos, las revistas o los libros se podían escanear para la posteridad, las páginas web simplemente desaparecían o cambiaban sin posibilidad de consultar lo que antes había en ellas.
Para lograrlo, Kahle se valió de una empresa que había creado no mucho antes que este proyecto que tenía en mente: Alexa Internet. Sin relación alguna con el popular asistente de voz de Amazon de nuestros días, esta empresa desarrolló uno de los primeros programas de rastreo ('web crawlers') para rastrear sitios web, registrarlos y guardar copias de ellos para futuras consultas. Básicamente, era una de las primeras bibliotecas centradas en el contenido de Internet del mundo.
Cuando el proyecto empezó a dar sus primeros pasos y a recopilar las primeras webs y archivos que había en Internet, el archivo de Kahle ya albergaba en sus primeros años de vida un total de 2 TB de información digital, una cantidad de datos ingente para los años 90, cuando muchos ordenadores domésticos apenas contaban con unos pocos gigabytes de almacenamiento. En 2001 el proyecto se abrió al público con el lanzamiento de Wayback Machine, una herramienta a la que acudir en la red si se deseaba consultar algún dato extraviado o descatalogado de una URL.
La evolución de Wayback Machine, la Biblioteca de Alejandría del siglo XXI
No pasó mucho tiempo tampoco hasta que la Wayback Machine ampliara su propósito inicial. Sin perder la esencia de ser una biblioteca digital universal, Kahle también se dio cuenta de que otros formatos podían ser digitalizados y preservados. Incluso antes de su apertura al público se estaba estudiando la posibilidad de que el archivo incorporara colecciones multimedia. Una de esas primeras incorporaciones fue la colección de Prelinger Archives, compuesta de miles de películas educativas, industriales o publicitarias del siglo XX, todas disponibles de forma gratuita y en línea.
Pasado el ecuador de la primera década del nuevo milenio, su siguiente colección fue Live Music Archive, una colección de grabaciones de conciertos en directo de bandas que permitían su distribución gratuita. Y entre los años 2013 y 2014 se incorporó al proyecto el Internet Archive Software Library, que incluye desde programas antiguos para MS-DOS o sistemas anteriores a Windows hasta videojuegos de consolas como la Atari 2600, que gracias a la simplicidad de su estructura y código pueden ser jugados en un navegador.
Por supuesto, los libros y las revistas también recibían este trato. A día de hoy, el Internet Archive contiene millones de libros y revistas digitalizados, consultables a través de su sitio o directamente in situ. Y es que, aunque no tenga una sede central en el sentido estricto de la palabra, buena parte de su infraestructura y sus primeras oficinas se ubicaron en un curioso edificio: una iglesia neoclásica en el número 300 de Funston Avenue, San Francisco (California, EE.UU).
Aunque Internet Archive no inició su actividad en este lugar, en 2009 sus primeras instalaciones se habían quedado muy pequeñas y habrían dificultado su crecimiento. La organización adquirió la iglesia y la reconvirtió en la biblioteca que es hoy, y entre los servidores que hay en ella y otros de respaldo repartidos en distintos territorios del globo se puede acceder desde allí y desde su página web a más de 150 petabytes de información escrita, piezas musicales, películas y programas de televisión, además de software y videojuegos.
Como es lógico, cada día se incorporan nuevos elementos. Concretamente, las colecciones actuales del Internet Archive incluyen aproximadamente 49 millones de libros, 13 millones de grabaciones de audio (incluidos 268.000 conciertos en vivo), 10 millones de vídeos entre películas, programas de televisión y noticiarios, 5 millones de imágenes y alrededor de un millón de programas de software.
Una institución que planta cara a la Administración Trump
En una reciente entrevista de la CNN a Brewster Kahle, el creador de la institución señalaba con orgullo que en octubre de 2025 batieron el récord de almacenar hasta un billón de páginas web. Si se tiene en cuenta ese número junto al resto de contenidos que forman parte del archivo, el Internet Archive se ha convertido en uno de los mayores repositorios culturales digitales del mundo.
Y recientemente se mostraron muy necesarios los servidores de respaldo y adicionales que Wayback Machine tiene repartidos por Estados Unidos y otras partes del globo. No solo por si ocurre alguna desgracia o imponderable como un incendio, una inundación o un terremoto -recordemos que California es una zona de intensa actividad sísmica-, sino también porque pueden servir para ayudar en investigaciones. Hace poco, el Gobierno del actual presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, eliminó o modificó una buena parte de los datos contenidos en sitios web gubernamentales, principalmente relacionados con información sobre el cambio climático, la salud o determinadas políticas públicas.
Kahle explica que ese cambio "fue enorme. Secciones enteras de la web cayeron". De no existir Internet Archive y Wayback Machine, esas páginas con información incómoda para el polémico mandatario estadounidense se habrían perdido, y habrían dificultado no solo el trabajo de los archivistas, sino también el de científicos y politólogos que realizan sus investigaciones. Si faltase una parte reciente con datos relevantes, muchos proyectos podrían quedar seriamente afectados.
Independientemente del devenir político del país que alberga esta biblioteca de Alejandría digital, la fundación Internet Archive sigue explorando y experimentando maneras de preservar cómo la gente se informa y consume información. Además de continuar la lógica y necesaria expansión de sus servidores, ahora están ayudándose de chatbots y creando cientos de preguntas y sugerencias diarias basadas en la actualidad, con un completo registro de consultas y resultados para facilitar el acceso a su universo de información.
Y aunque solo se estuviesen centrando en la información en sí, es un lugar y un proyecto que tendrá un gran impacto en el futuro, y una pieza clave a preservar si deseamos que no se pierda una parte importante de la historia y de los acontecimientos que están dando forma a nuestro mundo en este primer cuarto de siglo del nuevo milenio.
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