El multimillonario tendrá que mejorar la línea Optimus para adaptarla a entornos como almacenes o fábricas
Las últimas semanas de Elon Musk han estado protagonizadas por dos situaciones que marcarán el rumbo económico de sus dos empresas más populares: X y Tesla. Por una parte, la presión de Musk sobre los anunciantes parece haber dado sus frutos, ya que ha vuelto a contar con el apoyo de gigantes como Amazon y Ralph Lauren; por otra; el multimillonario reconoció que, si es preciso, no dudará en dedicar las 24 horas de su día a trabajar a destajo en sus compañías. Sin embargo, ha surgido un problema que Musk no pudo vaticinar: la incompatibilidad de los robots de Tesla con las fábricas.
Como recoge TechSpot, la línea Optimus (la serie de robots humanoides de Tesla) es una de las apuestas más fuertes de Musk, ya que no solo confía en que Tesla sea capaz de dominar el mercado, sino que defiende que esto conseguirá que Tesla alcance una valoración de 23,25 billones de euros. De esta forma, Musk lleva casi un lustro ensalzando el valor de sus robots bípedos, una invención destinada a entornos peligrosos con tareas repetitivas o aburridas. Por desgracia, a pesar de sus intereses, el antiguo líder del equipo Optimus señala que esto no será posible.
La paradoja de los robots de Tesla
Gracias a los esfuerzos económicos de Musk, los robots de Tesla han mejorado en aspectos como la velocidad, la estabilidad, el peso y el equilibrio. De hecho, el multimillonario señaló que llegaremos a ver un robot humanoide por cada persona en el mundo, asegurando a su vez que Tesla producirá millones de unidades antes de 2030. Sin embargo, aunque se espera que miles de robots Optimus trabajen en fábricas de Tesla antes de que se acabe 2025, las palabras de Chris Walti (antiguo jefe del equipo Optimus) han sido un jarro de agua fría para los intereses de Musk.
Según reveló Walti, los robots humanoides no son adecuados para entornos industriales, ya que no están optimizados para tareas repetitivas y rápidas. Tras abandonar Tesla, Walti fundó Mytra, una empresa que produce robots modulares tipo "célula" que, bajo su criterio, son perfectos para cargas pesadas en almacenes. Así, señaló que esta forma es mucho más útil que la humanoide: "La forma humanoide complica la ingeniería, más aún que con los coches autónomos, y la robótica aún no está lista para aplicarse de forma eficaz en humanoides".
Aunque existen dudas en torno al rendimiento de los robots en entornos industriales como fábricas o almacenes, empresas de la talla de Amazon y BMW ya están probando las virtudes de los robots humanoides en dichas localizaciones. Por ello, algunos analistas prevén que viviremos una adopción generalizada en fábricas antes de 2030, pero esta visión tiene dos puntos negativos: por un lado, su impacto en millones de empleos; por otro, los costes económicos tanto para las empresas como para los usuarios interesados en la robótica.
¿La robótica puede ser económica?
Uno de los principales puntos negativos de este sector se presenta cuando ahondamos en el coste del mismo, ya que ni siquiera pagar 15.000 euros te garantiza adquirir un robot que sepa freír un huevo. Por ello, a pesar del interés de figuras como Elon Musk y de las incursiones de titanes de la talla de Mark Zuckerberg, la robótica sigue siendo un sector prohibitivo para muchos bolsillos. Sorprendentemente, esta situación podría cambiar pronto, ya que una empresa ha presentado un robot humanoide de código abierto que costará 2.790 euros.
Como señala Ars Technica, Hugging Face (conocida por su recorrido en el sector de la IA y el machine learning) está detrás de HopeJR, un robot que cuesta 2.790 euros. Según revelaron sus creadores, este dispositivo tendrá 66 grados de libertad, podrá caminar, será capaz de manipular objetos y, además, cuenta con un diseño amigable. Sin embargo, lo más interesante es que será de código abierto, un aspecto que les dará la oportunidad de democratizar la robótica para evitar el monopolio de grandes sistemas cerrados.
De hecho, aunque HopeJR es la opción más interesante de su catálogo, no solo no es la única, sino que tampoco se trata de la más económica. Reachy Mini, un robot más pequeño y simpático que puede girar la cabeza y hablar, costará entre 233 y 279 euros. Aunque este no cuenta con las capacidades de HopeJR, está diseñado para superar pruebas de inteligencia artificial, razón por la que será perfecto para las mentes más inquietas. Además, todo el trabajo de Hugging Face está avalado por Remi Cadena, un antiguo trabajador de Tesla que ha aportado su experiencia en robótica para garantizar el mejor resultado posible.
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