Striking Distance (Persecución mortal, 1993) no gustó a (casi) nadie, ¡ni al actor!, pero la estrella americana no se arrepintió de haberla hecho
Navegando ayer por Netflix en busca de novedades, me llamó la atención encontrar una película de Bruce Willis estrenada hace más de 30 años entre los contenidos más vistos del momento. Y digo que me sorprendí porque no se trataba precisamente de Jungla de cristal, ni siquiera de Armageddon, sino de uno de los trabajos que más críticas negativas le costó por parte de la prensa especializada y del que el propio actor no dudó en renegar: Striking Distance (Persecución mortal, 1993).
Un thriller policiaco bastante générico
Dirigida por Rowdy Herrington —que poco antes había firmado junto a Patrick Swayze la ya mítica Road House (De profesión: duro)—, Striking Distance proponía una cinta policial ambientado en Pittsburgh (al parecer para los habitantes de la ciudad es uno de los mejores films ahí rodados). Willis interpretaba a Tom Hardy (sí, así se llamaba su personaje), un agente caído en desgracia que, tras denunciar la brutalidad de su propio departamento, acaba relegado a patrullar los ríos de la ciudad. Sin embargo, su vocación es demasiado fuerte como para no investigar una serie de asesinatos junto a su nueva compañera (Sarah Jessica Parker), con la que primero choca y después conecta. En resumen, un thriller criminal repleto de clichés del género.
Como decíamos, la película no gustó. Tanto es así que en Rotten Tomatoes tiene una aprobación del 20%, lo que la convierte en uno de los peores trabajos del actor estadounidense, dejando a un lado sus últimos largometrajes antes de su retirada por enfermedad. Y no solo disgustó a la prensa y al público: el propio Willis no dudó en ponerla a caldo públicamente cuando tuvo ocasión de hacerlo unos años después de su estreno. "Creo que he aprendido mucho más de los fracasos en los que he estado involucrado que de cualquier éxito que haya tenido. Asumo la responsabilidad tanto de las películas que salen bien como de las que apestan, y muchas lo hicieron. Una de ellas fue una película que originalmente se llamaba Three Rivers y cuyo título cambiaron a Striking Distance. Aquello apestaba, fue realmente patético. Pero si no hubiera hecho esa película, no habría dicho 'nunca más permitiré que me pongan en esa posición'", contó en una entrevista en televisión.
Tampoco creo que el director conserve un buen recuerdo de Striking Distance. Herrington tuvo que lidiar con reescrituras constantes, reshoots presiones del estudio, cambios de tono y, seguramente, un montaje final que poco tenía que ver con su idea inicial. Eran tiempos en los que Bruce Willis era una estrella emergente y, claro, en Hollywood no iban a dejar pasar la oportunidad de exprimir ese tirón con una película de acción que pudiera repetir —o al menos acercarse— al éxito de Jungla de cristal.
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