Hace 40 años, una película de Star Trek ayudó a salvar a una especie en peligro de extinción

En Misión: salvar la Tierra, Kirk y su tripulación han de viajar al pasado en busca de los dos únicos seres vivos que pueden evitar un cataclismo

Marcos Yasif

Editor - Cine y TV

Steven Spielberg mencionaba en una entrevista hace unos años que una de las cosas que más lamenta de Tiburón (Jaws, 1975) —más allá del calvario que supuso su rodaje— fue el frenesí de pesca sobre estos animales que se desató tras el estreno. Este fenómeno provocó una caída drástica en las poblaciones de escualos a nivel mundial. El cine, a veces, puede tener ese efecto negativo: crear monstruos donde no los hay. Sin embargo, 11 años después, otra producción logró lo contrario: ayudar a salvar a una especie en peligro de extinción.

El filme del que os hablo es uno de mis favoritos: Star Trek IV: Misión: salvar la Tierra (1986). Es una joya de la ciencia ficción con tintes de comedia donde la tripulación del USS Enterprise —a bordo de la HMS Bounty (un ave de presa Klingon capturada) para ser más exactos— debe viajar casi 300 años al pasado. Su tarea comienza justo después de que una gigantesca sonda alienígena llegue a la órbita terrestre emitiendo una señal ininteligible que vaporiza los océanos y destruye la atmósfera. Al descubrir que el mensaje está dirigido a las ballenas jorobadas, extintas para el siglo XXIII, Kirk y su leales oficiales regresan al San Francisco de 1986 para rescatar a dos ejemplares y traerlos hacia el futuro.

La premisa, que hoy puede parecernos quizás un poco naíf, fue bastante poderosa en el momento de su estreno. En una época todavía marcada por la Guerra Fría y el pesimismo nuclear, que un taquillazo de Hollywood decidiera que el gran enemigo no era una raza alienígena belicosa, sino nuestra propia negligencia ambiental, resultó revolucionario e hizo más por la concienciación de las ballenas que años de panfletos y protestas. De repente, la gente no veía a este animal como 'comida' o 'aceite', sino como alguien sintiente. Así lo recordaba Ryan Britt, autor del libro Phasers on Stun!: How the Making (and Remaking) of Star Trek Changed the World, en una entrevista publicada hace ya algunos años:

"La gente de Greenpeace notó un aumento en las donaciones entre el 86 y el 87, cuando la película estaba en los cines. Eso no pasa con otros éxitos de taquilla. Nimoy no quería que la cuarta película fuera sobre la tripulación luchando contra villanos. Hay un conflicto gigante, pero no es un 'nosotros contra ellos'. Lo que hace a The Voyage Home tan inteligente es que el daño ocurrió fuera de pantalla, en nuestro presente: nosotros la extinguimos , y Kirk y Spock simplemente están confundidos. Eso hizo que el ecologismo pareciera un tema no político. Logró que Kirk —que es algo conservador— dijera 'vamos a salvar a estas ballenas', y eso comunicó muchísimo". Ryan Britt

"Cazar una especie hasta la extinción no es lógico"

Es evidente que muchos recuerdan Star Trek IV: Misión: salvar la Tierra por sus momentos cómicos, pero hay varios diálogos del guion que, todavía hoy, suenan poderosos en boca del Sr. Spock. El primero, al comienzo de la cinta, dice así: "Existen otras formas de inteligencia en la Tierra, doctor. Solo la arrogancia humana puede suponer que el mensaje debe estar destinado al hombre". El segundo sentencia: "Cazar una especie hasta la extinción no es lógico". A lo que la doctora Taylor (Catherine Hicks) responde con bastante acierto inmediatamente después: ¿Y quién ha dicho que la raza humana sea lógica?".

Con Star Trek IV, Leonard Nimoy, su director, buscaba remover conciencias, que cuestionáramos nuestro lugar en el mundo poniéndonos en el hipotético caso de que puedan existir otros seres vivos en la Tierra que, para una civilización galáctica, resulten ser más interesantes que nosotros. Desde luego el objetivo lo logró y, como hemos visto, organizaciones como Greenpeace notaron un mayor interés sobre el tema. En cuanto a si ayudó a salvar a las ballenas, bueno, quizás no tanto como la moratoria internacional de la Comisión Ballenera que entró en vigor ese mismo 1986, pero sí logró un espaldarazo de opinión público. Mientras los científicos aportaban los datos y los políticos las firmas, la tripulación del Enterprise le dio al mundo una razón emocional para evitar su extinción.

Para acabar este texto, un par de curiosidades. Por un lado, aunque parecen muy reales, George y Gracie, las ballenas de film, en realidad eran dos animatrónicos increíblemente realistas creados por Industrial Light & Magic bajo la supervisión del experto en efectos especiales Walt Conti. Por otro lado, hace poco supimos que a nuestros protagonistas les fue bastante bien en el futuro en su objetivo de repoblación en el futuro; tanto es así que, para la época en la que se ambienta Star Trek: Starfleet Academy (s. XXXII), sus descendientes siguen surcando los océanos, tal como nos mostró el segundo episodio de la serie que puedes empezar a ver desde el pasado jueves a través de SkyShowtime.

Imagen | Star Trek: Starfleet Academy

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