Marvel enfrenta su mayor dilema con el Castigador: ¿justicia o venganza en The Punisher: One Last Kill redefine lo que entendemos por héroe en el UCM
No soy especialmente fan de The Punisher, el Castigador, y creo que es importante empezar por ahí para entender bien desde dónde hablo. Tal vez sea porque me parece excesivamente violento, tal vez porque hay momentos en la vida en la que comprendo su ira y empiezo a pensar que sus acciones son justificables, y eso me angustia. En general es porque, como opina Brandon Sanderson y ya os conté en su momento en 3DJuegos, no me gusta cómo Marvel maneja a sus antihéroes. Pero sí que hay una cosa que me gusta de The Punisher, y que tras ver el sangriento tráiler de The Punisher: One Last Kill, su próximo especial para Disney+, me hace plantearme preguntas incómodas a Marvel, y eso me gusta.
Frank Castle: entre la redención imposible y la violencia inevitable
The Punisher nació en los cómics de Marvel en los años 70 como una anomalía dentro del ecosistema superheroico. Frank Castle no es un héroe clásico, ni siquiera un antihéroe convencional si atendemos a su concepción original más pura. Es un veterano de guerra marcado por el trauma que decide convertir el crimen en su campo de batalla permanente. En su versión moderna dentro del Universo Cinematográfico de Marvel, especialmente en su etapa reciente en Daredevil: Born Again, el personaje ha sido reinterpretado como una pieza clave del submundo urbano dentro del Universo Cinematográfico de Marvel. Y ahora, con la llegada de The Punisher: One Last Kill, Marvel vuelve a colocar a Frank Castle en el centro del debate moral.
La producción, concebida como una presentación especial dentro del sello de Marvel Television, se estrenará el 12 de mayo de 2026 en Disney+, y forma parte de la Fase Seis del MCU. Está dirigida por Reinaldo Marcus Green y protagonizada nuevamente por el imparable Jon Bernthal, que además participa como co-guionista del proyecto. La historia se sitúa entre los acontecimientos de la segunda temporada de Daredevil: Born Again y el futuro cruce con Spider-Man: Brand New Day. Frank Castle intenta abandonar su cruzada de venganza, pero una nueva guerra contra el crimen lo arrastra de vuelta a su naturaleza más violenta. Y ahí es donde Marvel parece querer hacernos creer que todavía existe una salida para él, aunque todo en su historia diga lo contrario.
Cuando la violencia deja de ser espectáculo
El tráiler de One Last Kill no es precisamente sutil. Desde sus primeros planos deja claro que Frank Castle no ha cambiado realmente, aunque el discurso oficial hable de redención. Lo que vemos es a un hombre roto, consumido por la culpa y atrapado en un ciclo de violencia que ya no distingue entre justicia y compulsión. La presencia de la familia criminal Gnucci como fuerza antagonista refuerza esa idea de guerra total, casi sin matices. Y es precisamente ahí donde surge la pregunta incómoda: ¿está Marvel romantizando otra vez a su antihéroe más problemático?
Porque hay algo en la puesta en escena que incomoda incluso más que la violencia explícita. No es solo lo que hace Frank Castle, sino cómo lo hace y cómo se nos presenta. La cámara, el montaje y el tono parecen empujarnos constantemente hacia la fascinación, incluso cuando el discurso intenta hablarnos de dolor y consecuencias. Y eso me devuelve a una sensación que ya he tenido otras veces con el personaje: la de que Marvel no termina de decidir si The Punisher es una advertencia o una fantasía de poder.
En ese sentido, no puedo evitar volver a la reflexión de Brandon Sanderson sobre la evolución de los antihéroes en Marvel. Sanderson sostiene que personajes como Punisher, Venom o Deadpool han perdido su ambigüedad moral para convertirse en versiones suavizadas de sí mismos. Ya no son figuras incómodas, sino héroes con una capa extra de violencia estética. Y lo cierto es que, viéndolo en perspectiva, es difícil no darle la razón. Incluso el propio Deadpool cinematográfico ha terminado siendo un héroe con corazón noble disfrazado de caos. The Punisher es probablemente el ejemplo más extremo de esa transformación, porque su esencia original no era la de un héroe violento, sino la de un hombre que ha cruzado un punto de no retorno.
Marvel, el UCM y la necesidad de controlar la oscuridad
Dentro del contexto del UCM, esta domesticación de los antihéroes no es casual. El ecosistema narrativo de Marvel Studios busca coherencia, continuidad y, sobre todo, accesibilidad masiva. Personajes como Frank Castle o incluso su interacción con figuras como Daredevil funcionan como válvulas de escape dentro de un universo que, en esencia, sigue siendo profundamente heroico. Pero esa integración tiene un coste narrativo evidente. Cuanto más encajan estos personajes en el sistema, menos incómodos resultan.
El problema es que The Punisher debería ser, por definición, incómodo. Su presencia en la historia debería generar conflicto moral real, no solo acción estilizada. Y sin embargo, su papel dentro de la nueva fase del MCU parece apuntar hacia lo contrario: convertirlo en un engranaje más dentro de una maquinaria narrativa perfectamente controlada. Eso es precisamente lo que lo aleja de su esencia original y lo acerca peligrosamente a esa versión “héroe con problemas” que tanto critican autores como Sanderson.
También es justo reconocer dos cosas en relación a esta producción: la primera y más evidente, es que sin haber visto One Last Kill hablar sobre ella, sus argumentos y profundidad es pegar tiros al aire. Dicho eso, resulta llamativo que una plataforma familiar como Disney+ se arriesge con una historia tan explícitamente violenta. La segunda, es que viendo el buen trabajo que ha realizado Marvel con Daredevil, y que resulta especialmente brillante en esta temporada 2 de Daredevil: Born Again, hay que dar un voto de confianza al estudio respecto a la calidad de este estreno de The Punisher. Con todo, y en líneas generales, el problema sigue siendo la justificación de la violencia más radical y que se idealice a un personaje que deberíamos aborrecer convirtiéndolo en poco menos que un héroe. Recordemos que el origen del personaje en los cómics era el de un villano trágico de Spider-Man.
Justicia, venganza y la ilusión de la redención
Si analizamos a Frank Castle desde una perspectiva ética, el dilema es aún más complejo. La diferencia entre justicia retributiva y venganza personal no es solo teórica, sino profundamente estructural. Entiendo que vivimos en un mundo que ha pasado del lamentable "ojo por ojo" a la normalización bombardeo masivo sobre poblaciones civiles en aras de la libertad". Que la escalada de violencia que percibimos en todos los planos de nuestra sociedad, que se hace ya insoportable para muchos de nosotros, se está estableciendo como una repugnante cotidianidad. De ahí que aunque entienda que Castle es heredero de este pulso social, no por ello ha de parecerme algo positivo.
Castle no opera dentro de un sistema institucional, sino fuera de él, lo que lo convierte automáticamente en un agente de venganza, no de justicia. Una fuerza profundamente antisocial. Y sin embargo, Marvel insiste en rodearlo de un lenguaje casi redentor, como si su violencia pudiera encontrar algún tipo de equilibrio moral. El propio tráiler de One Last Kill juega con esa tensión de forma constante. Frank busca dejar atrás su cruzada, pero el mundo no se lo permite. O quizá es él quien no puede escapar de sí mismo, ya sabéis, la fácular de la rana y el escorpión.. En cualquier caso, lo que emerge no es una historia de redención, sino de inevitabilidad. Y ahí es donde el personaje se vuelve realmente interesante, pero también donde Marvel corre el riesgo de idealizarlo en lugar de señalar como un síntoma de lo enferma que es la sociedad desde la que surge.
Después de ver el tráiler de The Punisher: One Last Kill, la pregunta que me queda no tiene que ver con la calidad de la serie, ni siquiera con su fidelidad al cómic. Tiene que ver con algo mucho más incómodo: ¿sabe Marvel realmente qué quiere hacer con sus antihéroes o simplemente los está convirtiendo en otra variante de sus héroes clásicos? Porque si algo nos ha enseñado el propio Frank Castle desde su creación es que no debería ser fácil de encajar en ningún sistema. Ni narrativo ni moral. Y sin embargo, cada nueva iteración parece empujarlo un poco más hacia ese molde cómodo que Marvel domina tan bien. ¿Cómo justificar la presencia de este Punisher en una película abiertamente familiar como Spider-Man: Brand New Day? Quizá el problema no sea The Punisher, sino nuestra insistencia en querer domesticarlo.
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