El servicio de suscripción es rentable en términos de costos asociados, pero los de Redmond no incluyen en sus mediciones las pérdidas de sus juegos 'first-party'
Actualización 08/07 (16:13h) - A pesar de negar que fuera rentable, el propio Christopher ha citado que esta información era anterior a que Xbox publicase en PS5 e incluyendo microtransacciones, gastos, infraestructura, marketing y juegos, sí es rentable.
Julio no está siendo del todo apacible para Microsoft. Los de Redmond iniciaron el mes con una importante tanda de despidos de 9.000 empleados, a lo que siguió la cancelación de Perfect Dark o el cierre de The Initiative. Sin embargo, y de cara a calmar las aguas, Microsoft quiso dejar claro que Game Pass no es culpable de la situación actual de la compañía y de la industria, destacando que el servicio de suscripción es rentable. El problema es que no es oro todo lo que reluce.
Christopher Dring, cofundador del medio The Game Business, compartió información obtenida directamente de Microsoft. Según el periodista, Microsoft se enorgullece de citar que el servicio de suscripción es completamente rentable, pero solo en lo que respecta a las tarifas comerciales pagadas a terceros, el marketing y los costes de servicio.
El problema aquí es que Microsoft mide la rentabilidad de Game Pass teniendo en cuenta únicamente los costes vinculados al servicio, no de sus propios proyectos. Bajo esos parámetros, el modelo de suscripción es sostenible y lucrativo. Sin embargo, el cálculo omite deliberadamente un aspecto clave: la posible pérdida de ingresos provocada por el lanzamiento de juegos propios en el servicio desde el primer día.
En palabras del propio Dring: "Lo que no cuentan es la pérdida de ingresos que los estudios internos están experimentando debido al servicio. Si recibieran una compensación similar a la que Microsoft paga a terceros, la rentabilidad del modelo podría ponerse en entredicho". Más adelante, confirmó que la empresa le aseguró que los costes asociados a sus juegos first-party no se incluyen al evaluar las ganancias de Game Pass.
La rentabilidad y el impacto de Game Pass están en el punto de mira de la industria
Esta omisión ha generado dudas sobre la verdadera sostenibilidad del modelo. Incluso figuras relevantes de la industria han expresado escepticismo. Raphael Colantonio, fundador del desaparecido Arkane Studios, criticó públicamente la narrativa de que los juegos en Game Pass no afectan a las ventas. En respuesta a un comentario del director de publicaciones de Baldur's Gate 3, Colantonio afirmó: "Estoy harto de que nos digan que no afecta a las ventas… para luego admitir que sí lo hace. ¡Pues claro que afecta!".
Phil Spencer, CEO de Microsoft Gaming, también se ha pronunciado en diversas ocasiones sobre la estrategia de Game Pass. En abril, declaró que el servicio no es adecuado para todos los jugadores, especialmente para aquellos que solo compran uno o dos juegos al año. Aun así, defendió el modelo como una alternativa saludable para quienes disfrutan probando nuevos títulos con regularidad.
Spencer también insistió en febrero en que Microsoft no busca reemplazar la propiedad de los videojuegos con las suscripciones. Sin embargo, el debate sigue abierto: mientras Microsoft apuesta por Game Pass como una pieza clave de su ecosistema, la falta de transparencia sobre los costes internos y las tensiones dentro de la industria alimentan la percepción de que este modelo tiene más complejidades de las que aparenta.
Imagen | Underl3veled
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