Fans de Another Code y Hotel Dusk, estaréis como en casa con este juego. Dear me, I was es la prima de estas aventuras. Una mucho más humilde, modesta y breve pero con el mismo corazón. Eso sí, aquí no hay ni exploración ni investigación. Tomaos Dear me, I was como una película animada e interactiva; no porque no sea un videojuego, que sí que lo es, sino porque se apoya en la linealidad del cine, en sus fotogramas clave y en giros de guion propios del medio.
Dear me, I was habla sobre la vida de una chica. Es una persona sin mucha importancia, no es una heroína, no puede ver a los muertos ni es una detective privada. Es una persona como podríamos ser tú o yo. El videojuego recorre toda su historia, desde que nace hasta que se hace mayor. La mayor virtud del título es que no cuenta nada especialmente interesante. No aparecen marcianos del espacio, no hay un tesoro que sacar del fondo del mar ni nada de eso. Ella no es ni una gran escritora ni la presidenta de nada, es una persona como las demás. Es el relato de una vida modesta con sus logros y sus tragedias, con sus pocas victorias y con sus muchas derrotas.
El título está empapado de esta nostalgia tan japonesa que intenta convencernos de que también hemos de saber encontrar la felicidad y la belleza en la soledad
El título está empapado de esta nostalgia tan japonesa que intenta convencernos de que también hemos de saber encontrar la felicidad y la belleza en la soledad, en la fortaleza que obtenemos tras superar la pérdida de un ser querido o en el elegante frío de la nieve. Es una obra para recordarnos que lo verdaderamente hermoso de una flor no es la flor en sí misma, sino la espera desde que es un capullo hasta que está a punto de abrir sus pétalos. Si sabes a lo que me refiero, este juego es para ti. Dear me, I was relata esto a lo largo de 40 minutos con un estilo muy delicado. Vemos escenas de manga con una animación muy limitada pero suave y precisa, se intercalan los capítulos y llegamos al epílogo.

Llorarás mucho con Dear me, I was…
Pero esto no va solo de ver un capítulo de anime, también hay interacción. No hay demasiada, pero la que hay tiene una intención clara. Algunos videojuegos con vocación de peli, y cuya intención es hacerte tragar un montón de cinemáticas, te meten un QTE por el medio que no aporta nada, o entre peliculita y peliculita te hacen dar dos pasos para que sientas que hay interacción. Dear me, I was no comete esta torpeza. Todas las interacciones que el juego te pide que hagas son significativas, no como hacen otros. Sirven para que sientas que has de tomar decisiones que no puedes eludir, o para expresar a través de acciones rutinarias el paso del tiempo y cómo tu personaje cambia.
Hay algo en Dear me, I was que os recordará mucho tanto a Hotel Dusk como a Another Code, y es la importancia que se le da al dibujo
Hay algo en Dear me, I was que os recordará mucho tanto a Hotel Dusk como a Another Code, y es la importancia que se le da al dibujo, a la escritura y a la comida. Son tres elementos que articulan la historia. Sirven para que la protagonista conecte con los personajes con los que se va encontrando a lo largo de su vida, para expresar lo que siente, para mostrar cómo ella evoluciona y lo que aprende en sus vivencias. De niños no bebemos café y dibujamos mal. Cuando somos mayores, nuestros trazos son más expresivos y tenemos el plato más lleno.

Es en la forma en la que nos hace interaccionar y en lo bien que fluye la narración en lo que Dear me, I was se hace fuerte y consigue ser especial. Lo que me ha gustado menos es la historia en sí que cuenta. Me encanta su voluntad de querer volver especial una vida anodina, y lo consigue. Cuando la protagonista sufre pero logra esbozar una sonrisa para seguir adelante, tú lo haces con ella. En cuarenta minutos tiene muchos momentazos así. El problema es que los giros de guion son tan predecibles y tan manidos que los ves venir a kilómetros de distancia. Hay uno que es forzadisimo y totalmente gratuito. Y el final me ha parecido absolutamente cobarde y excesivamente complaciente. Es una opinión, claro, pero a poco que os hayáis tragado unos cuantos animes costumbristas y un par de pelis japonesas, creo que acabaréis opinando como yo.
Habiéndome gustado cómo maneja la interacción, su acabado artístico, su narración, la música e incluso la duración de la aventura, pero no tanto sus giros argumentales, yo sí os recomiendo este juego. Apenas cuesta 10 euritos y os hará pasar una hora muy grata. Os pido que la juguéis del tirón, solos, tumbados en un sofá y con los auriculares puestos. Os dejará calentitos.
Dear me, I was es una agradable experiencia bien contada sobre lo grandiosa y vulgar que es la vida. Es un juego con el que sacar la conclusión de que todos somos supervivientes, y que el amor y la sonrisa en los momentos duros es lo único que nos puede salvar. Lo recomiendo, pero solo a aquellos que no se pongan tontorrones con eso de que un videojuego tiene que tener esto o dejar de tener aquello. Vamos, que si te moló Your Name, te lo juegues.
- Si te dan grima los pelijuegos, ni te acerques… Aunque te perderás algo bonito.
- Está contado con mucha sutileza, aunque me han fallado sus giros de guion.
- Las interacciones son sencillas pero muy bien medidas y significativas.
- La dirección artística es fantástica, como es habitual.
- Se disfruta especialmente jugándolo en modo portátil, para abrazarte la máquina al pecho cuando te haga llorar.
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