Estoy seguro de que la gran mayoría reaccionamos de la misma forma al anuncio de Mafia: The Old Country. Porque era y es imposible resistirse a la idea de viajar atrás en el tiempo para revivir los sangrientos primeros años de la mafia en la Sicilia de principios del siglo XX. Y te garantizo que es una experiencia única. Porque los tiroteos, las persecuciones en coche y los asesinatos, siendo lo mismo de siempre, en este nuevo juego de 2K y Hangar 13 tienen un sabor diferente. Ya no hay rascacielos como en Empire Bay o Lost Heaven. Tampoco cientos de personas yendo de aquí para allá. Ni siquiera abundan los coches.
Esto es lo más cercano al paraíso; el típico destino rural al que irías de vacaciones encantado… si no estuvieran ELLOS: la Mafia siciliana. Una de las organizaciones criminales más sanguinarias y brutales que se recuerdan. Y aquí Mafia: The Old Country lo borda, pues como ya hiciera el clásico hace ya más de 20 años, te transporta a esa época oscura como pocos consiguen. Y aunque es un juego imperfecto que aún arrastra algunos de los problemas de su antecesor, a mi por los menos, me ha ganado.
Un juego de acción de los que ya no abundan
Se suele caer en el error de comparar la saga Mafia con Grand Theft Auto, así que si esta es tu primera vez, las cosas claras desde el principio. No, aunque lo parezca, no es un juego de mundo abierto. En realidad, Mafia es una aventura de acción bastante lineal. Es verdad que te mueves por un mapa muy grande. Y que tienes cierta libertad. Pero si te sales del camino, el juego te pedirá con una gigantesca cuenta atrás que vuelvas de inmediato a tu destino.
La ambientación y puesta en escena del nuevo Mafia son simplemente espectaculares
Aquí lo que importa es la historia. El juego no quiere que te distraigas con nada más. Tanto es así que más allá de los coleccionables, no hay misiones secundarias ni nada que se le parezca. Y aunque es inevitable querer salir ahí fuera en busca de aventuras, que The Old Country ponga toda su atención en el argumento principal consigue que la acción no pierda el ritmo en ningún momento. Es casi como estar viviendo tu propia película. Y en esto el nuevo Mafia lo borda.
La historia de Enzo, un don nadie atrapado en una mina que de repente acaba trabajando para la mafia, no es especialmente original, como tampoco lo fueron la del primer Mafia o sus secuelas; pero funciona, emociona y al final del todo, deja huella. Y para mí esto es importantísimo. El argumento se cocina a fuego lento. Se toma su tiempo para presentarte a todos sus protagonistas; para que conozcas bien el entorno y a la vieja Cosa Nostra. Y cuando menos te lo esperas, estás tan dentro de la historia y de su acción que no quieres dejar de jugar hasta alcanzar su desenlace.
Ayuda mucho lo que puedes ver en el vídeo o las capturas que acompañan a este análisis. La ambientación y puesta en escena del nuevo Mafia son simplemente espectaculares. Me sorprende que algunos hayan llegado a criticar los gráficos, porque luce realmente bien. Pero ojo, que no todo es tan bonito, pues The Old Country repite varios de los errores del remake del primer Mafia; lo que a estas alturas me parece inexplicable.

Las costuras de Mafia: The Old Country
Mientras juegas a Mafia: The Old Country es inevitable pensar que estás ante un juego con un envoltorio extraordinariamente bonito, pero algo anticuado en algunos aspectos, y también algo limitado en otros.
Los tiroteos, por ejemplo. Se mantiene el sistema de coberturas que ya introdujo Mafia: Edición Definitiva. Pero también arrastra los mismos problemas. El más grave tiene que ver con la IA, pues la suicida estupidez de muchos de tus enemigos terminará rompiendo la magia en más momentos de los que desearías. Y es que no se me ocurre otra forma de hablar de todos esos enemigos que, sin ninguna razón lógica, deciden abandonar sus coberturas para recargar sus armas… ¡caminando hacia ti! A veces también se exponen gratuitamente si te quedas un rato a cubierto, lo que no tiene ningún sentido. Es que parece que pidan a gritos: "eh tú, mátame y sigue con tu misión".
La IA de los enemigos en los tiroteos vuelve a ser su gran punto flaco
Al final estos tiroteos son divertidos porque la puesta en escena acompaña. Y se notan las ganas por crear una experiencia lo más auténtica posible. Sin armas automáticas, por ejemplo, los tiroteos son algo más lentos. Y como la munición escasea, siempre andarás buscando balas entre los muertos. Lo que pasa es que la acción apenas ha evolucionado. Y el mayor problema al que se enfrenta el juego es que estos momentos de combate apenas ofrecen variaciones a lo largo de la partida. Cambia el decorado, puede que haya más enemigos atacando a la vez, pero en esencia son siempre iguales. Y claro. Le pasa factura.

Lo mismo ocurre con el sigilo. Funciona. Cumple su misión. Pero es extremadamente continuista con lo que ya habíamos visto cinco años atrás. Y ya entonces era algo simple. Es verdad que se siente algo menos claustrofóbico porque suele haber varias rutas para alcanzar un mismo destino, y esta vez cuentas con alguna opción extra para distraer a los enemigos. Pero en general, es un desafío poco gratificante más allá del 'placer' de matar furtivamente a alguien.
Así que en realidad, al margen de la ambientación, las dos grandes novedades de The Old Country las encontramos en la posibilidad de usar caballos para desplazarnos, y sobre todo, las peleas a cuchillo. Ambas funcionan de maravilla, pero la que más juego da son estos duelos a muerte que son realmente dramáticos, y en los niveles de dificultad más elevados transmiten una tensión bestial. ¡Justo como debe ser! Y no solo porque un mal gesto puede acabar con Enzo muerto. Como nos contaron sus creadores, estos duelos a cuchillo les han dado la oportunidad de enfrentarnos cara a cara con los grandes villanos de la historia de una forma física, pero también mental.
No son una simple sucesión de golpes, esquivas y bloqueos. Que alguna pelea así la hay. Pero las importantes, las trascendentales para la historia, son puro cine. Te insultan, te amenazan y juegan con tus emociones de una forma tan intensa que como decía, al final se contagia la tensión del momento y tú mismo te pones nervioso tratando de no cometer errores. Es precisamente esta carga dramática la que consigue que incluso sin ningún cambio en toda la aventura estos duelos mantengan alto el interés, pues siempre hay un nuevo rival dispuesto a poner tu corazón a mil por hora. Vamos. Nada que ver con las peleas a puñetazos que vimos en el remake de Mafia.

Una gran historia de mafiosos
Decía antes que The Old Country es una experiencia bastante continuista, y lo es hasta el punto que a veces parece una versión alternativa del primer Mafia. O casi. Porque empiezas como un cualquiera que escala rápidamente posiciones en la mafia. Hay un romance. Por supuesto muchos planes que salen mal, y hasta una carrera en la que participas a última hora por azares del destino, aunque en esta ocasión, con los caballos de protagonista. Vamos, que en general, repites muchos de los momentos clave de los Mafia originales, pero esta sensación de deja vu va desapareciendo a medida que te adentras en la historia de Enzo, y sean o no escenas familiares, las disfrutas igual.
A nivel jugable, The Old Country es algo limitado. No permite que te salgas del camino establecido, ni tampoco expande tus opciones a medida que juegas
En este sentido el juego trata de ser lo más variado posible a lo largo de las cerca de 12 horas que puedes tardar en completar la partida (la duración de The Old Country me ha parecido perfecta). Pero aquí vas a encontrar ciertos altibajos. Siempre es entretenido porque la puesta en escena o la propia historia acompañan, así que hasta transportar cajas de vino o hacer fotos incriminatorias tiene su punto. Pero a nivel jugable, The Old Country es bastante limitado. No permite que te salgas del camino establecido, ni tampoco expande tus opciones a medida que avanzas en la partida.
Obviamente hay avances con respecto a episodios anteriores de la saga Mafia. El diseño de las misiones, por ejemplo, es más espectacular que en el remake del clásico; por así decirlo se siente mucho más cinematográfico. El problema es que todo suele desembocar en un tiroteo, y como decía, a la hora de pelear el juego saca a relucir sus limitaciones. Pasa lo mismo cuando conduces y disparas. A veces se nota demasiado que todo está orquestado para que mates a decenas de enemigos sin ningún mérito. Se busca el espectáculo pirotécnico y no tanto el desafío, lo que al menos para mi, rompe la magia.

Para darle algo más de chispa a la acción el juego introduce también algunas pequeñas opciones de personalización. Por un lado tenemos los cuchillos. Puedes elegir entre varios con sus propias características, que van desde mejoras en el asesinato furtivo, más daño en los duelos, o hasta la opción de usar algunos de estos como armas arrojadizas. Y luego tenemos también un rosario con sus cuentas que podemos sustituir por unos cuantos amuletos con varias ventajas pasivas: pisadas más sigilosas, mayor rapidez en el apuntado, un cargado mayor, etc. Nada que cambie por completo la experiencia, pero sí algo que influye y se nota sobre todo en los niveles de dificultad más elevados. Por eso el juego lo pone fácil a la hora de cambiar estos amuletos; invitándote a cambiarlos constantemente.
La introducción de los caballos también consigue que la experiencia se vuelva más auténtica, aunque no esperes un manejo de estos animales especialmente realista. Pero está genial que en muchos momentos de la partida te den a elegir entre estos animales o un coche, aún a sabiendas de que el coche es más cómodo simplemente porque es más rápido y no necesitas espolearlo cada pocos segundos. Hablando de los coches, una vez más sorprende el nivel de detalle con el que se han recreado, siendo 'bestias' en muchos casos difíciles de controlar. Como en el remake de Mafia, la conducción se ha suavizado para que no sea un infierno. Pero si buscas una experiencia fiel al original de hace más de 20 años, puedes activar el modo simulación y hasta el cambio de marchas manual.
Si optas por esta última opción, prepárate, porque hay algunas misiones que son super emocionantes y un auténtico desafío si apuestas por el máximo realismo.

Un espectáculo para los sentidos
No hace falta decirlo pero The Old Country es un juego increíblemente bonito. Mires donde mires siempre hay algo que llama tu atención; un lugar al que ir de visita; unas ruinas que explorar. La parte mala es que, en general, no hay nada más que decorado. Pero a nivel de ambientación este juego es fantástico.
Se ha cuidado hasta el más mínimo detalle para que sientas que estás en la Sicilia de principios del siglo XX. Y lo consigue. Basta darse un paseo por cualquiera de sus ciudades empedradas: los músicos en la calle, la gente en cafeterías, los mercados abarrotados o los maleantes fumando en las esquinas, esperando su siguiente golpe. Incluso en lo sonoro el juego capta a la perfección la esencia de aquella época, como ya lo hicieran los originales ambientados en los Estados Unidos de las décadas de los 30 y 40.
The Old Country, por ejemplo, está doblado al español de forma excelente, pero te permite elegir también las voces en siciliano. Y si optas por la versión original en inglés, notarás también un fuerte acento italiano. Esto se disfruta especialmente en las cinemáticas que poseen una factura técnica envidiable, con un elenco de actores protagonistas que lo bordan. Si vienes de Mafia no debería sorprenderte, pues la saga siempre se ha caracterizado por recrear como nadie el mundo del hampa. Pero en este caso en particular, el juego está repleto de momentos espectaculares en los que no necesita de un gran tiroteo ni una fuerte explosión para dejarte con los pelos de punta.

Además sorprende lo variado que es el mapa de juego, con un montón de localizaciones con su propia esencia. Por eso decía antes que hay muchas veces en las que desearías simplemente perderte y dejarte llevar. Es que aún a sabiendas de que no vas a encontrar nada, hay muchos interiores de casas que se han recreado con todo lujo de detalles para que no sientas que son simple decorado; que allí verdaderamente podría vivir alguien. Así que ya sea de día o de noche, con niebla o en mitad de una tormenta, The Old Country siempre encuentra la forma de dejarte con la boca abierta con su puesta en escena y su obsesiva atención por los detalles.
Yo lo he jugado en un PC con una RTX 4070ti, e iba fluido con todos los detalles en alto. Salvo en un momento concreto. Cada vez que el juego metía una transición entre cinemática y gameplay, o a la inversa, pegaba unos tirones de infarto. Me ha pasado durante toda la aventura, sin excepción, así que espero que cuando llegue a las tiendas se haya corregido o como mínimo, suavizado. Por otro lado no he tenido oportunidad de jugarlo en consolas así que está por ver qué tal es su rendimiento en Xbox Series y PS5; algo de lo que espero podamos hablar en los próximos días.
The Old Country es una vuelta a los orígenes en todos los sentidos. No solo te permite vivir los primeros años de la mafia siciliana, sino que lo hace con el estilo del clásico Mafia. Sus tiroteos, las persecuciones en coche, el sigilo… por separado, es un juego cumplidor y poco más. Pero la suma de todas sus partes y en especial, su gran historia y puesta en escena, lo convierten en una de esas aventuras a las que merece la pena jugar.
Comprar Mafia: The Old Country- Un gran juego de acción, lineal, muy centrado en la historia.
- Combina los tiroteos con el sigilo y la conducción. En todas estas facetas cumple, pero no destaca
- En lo artístico es un juego muy potente. Sicilia luce realmente bonita y tanto la música como el doblaje son de alto nivel
- Los problemas con la IA de los enemigos vuelven a tener más protagonismo del que desearíamos
- Una aventura con una historia y personajes bien escritos que deja huella, como lo hizo ya el clásico Mafia
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