En 1984, la NASA envió 3.301 abejas al espacio para ver de qué eran capaces. Siete días después habían construido 200 cm² de hexágonos 

En 1984 La Nasa Envio 3 301 Abejas Al Espacio Para Ver De Que Eran Capaces Siete Dias Despues Habian Construido 200 Cm2 De Hexagonos

Miles de abejas estaban demostrando que podían prescindir de la gravedad

Rubén Márquez

Editor - Trivia

En abril de 1984, cinco astronautas viajaron al espacio para un hito histórico en la conquista espacial. Convertida en la misión que ofrecería la primera reparación de un satélite en órbita, y permitiendo capturar el objeto, repararlo y volver a colocarlo en su órbita, con el paso de los años se ha hecho aún más famosa por otro dato adicional: las 3.300 abejas y una reina que iban a bordo del Challenger. 

Lo que parece un experimento banal dentro de todo ese desafío de ingeniería aeroespacial, tenía como objetivo revelar hasta qué punto los insectos podían sobrevivir a largo plazo en el espacio. Querían ver cómo actuaban ante la falta de gravedad y, al menos durante los primeros días, el experimento apuntaba a ser muy mala idea.

3.300 abejas haciendo un panal en gravedad cero

Adaptarse a la vida en el espacio no es fácil para nadie, así que al perder la referencia de qué es arriba y qué es abajo, las abejas intentaban volar y se estampaban contra los cristales de la zona de experimentación. Tenían siete días para demostrar que podían adaptarse antes de que la misión se diese por terminada y volviesen a casa, pero en ese tiempo hicieron mucho más que eso

Mientras el grupo de control terrestre aún estaba empezando a dar forma a la colonia, al poco tiempo las abejas espaciales ya estaban adaptadas y habían iniciado la construcción de un gran panal. Para cuando terminó el experimento, la estructura ya tenía alrededor de 194 centímetros cuadrados y habían demostrado poder repartir comida y agua por el recinto, ventilarlo, gestionar a sus caídos, y la reina puso unos 35 huevos. 

Lamentablemente, ninguno de los huevos llegó a buen puerto y no disponemos de ninguna abeja criada en el espacio, pero el experimento sí sirvió para entender cómo los animales pueden llegar a adaptarse a vivir sin gravedad y cómo, a su vez, la falta de esta podía llegar a afectar a las estructuras que construían, que resultaron ser más gruesas que las del grupo de control terrestre. 

Imagen | JeuxVideo

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