China estuvo 70 años censurando el género que nos dio Matrix, Kill Bill, o Black Myth Wukong, y sin querer lo convirtió en su mayor arma cultural

China Estuvo 70 Anos Censurando El Genero Que Nos Dio Matrix Kill Bill O Black Myth Wukong Y Sin Querer Lo Convirtio En Su Mayor Arma Cultural

El wuxia es el género al que pertenecen las grandes obras contemporáneas con inspiración oriental, pero China lo consideraba "rebelde"

Alberto Moral

Editor - Guías

¿Has visto Matrix y te han llamado la atención sus movimientos imposibles? ¿Las coreografías en peleas o combates de Tigre y Dragón o Kill Bill te parecen únicas? ¿Y en Black Myth Wukong no te daba la sensación de que estabas desafiando al destino? Todas estas películas y obras -y muchísimas más pero que se me acabaría el espacio si te pregunto algo de todas-, tienen algo en común. Pertenecen a un género que durante casi tres cuartos de siglo era tabú en China, pero que a la larga se ha acabado convirtiendo en su mayor exportación cultural en lo audiovisual.

Se trata del 'Wuxia', modalidad narrativa nacida de un concepto en China hace más de 2.300 años, y que ha permeado una buena parte de su producción cultural; desde novelas hasta obras de arte de todo tipo. Y con la llegada del cinematógrafo, también supo encontrar su lugar en films (y a la postre, en videojuegos). Las preguntas que os he lanzado antes comprenden algunas películas que bebieron de él, con combates imposibles, historias de resistencia ante un enemigo superior, y denuncia de injusticias. Pero curiosamente, cuando empezó a dar sus primeros pasos, China decidió prohibirlo, solo para que occidente lo rescatara, y ahora el gobierno del gigante asiático haya decidido aflojar un poco y convertirlo en su mejor tarjeta de presentación.

El género más fantástico y artístico del cine oriental

La palabra Wuxia significa literalmente 'caballería marcial', y encuentra sus orígenes en el 300 a.C., inspirado en los caballeros andantes históricos que erraban por China en la antigüedad. Combatían las injusticias y ayudaban a la gente con sus problemas, y en los relatos de la época y en otros que se sucedieron con el tiempo, se dice que hacían gala de unas habilidades marciales sin parangón.  Como es lógico, era el género predilecto de la población para contar grandes historias, y también es normal que en 1928, cuando se estrenó en China "El Templo del Loto Rojo en Llamas", se eligiera el género wuxia como base para preparar el film. 

El impacto fue notable. Aparte de ser la película serial más taquillera en el país antes de la Segunda Guerra Mundial, estableció los estándares estilísticos del wuxia en el cine; preciosas coreografías de combate, fotografía estática y plano fijo en los momentos tensos o de exposición, tramas centradas en una historia de venganza o redención... Pero había un problema, la fiebre por este género entre la población llevo al Kuomintang a prohibir toda producción basada en ese género, porque la clase dirigente consideraba que incitaba a la anarquía y a la rebelión, o que fomentaba la superstición feudal y el antisocialismo. Las copias que había en China de "El Templo del Loto Rojo en Llamas" fueron destruidas y el género fue vetado en todo el continente.

Por suerte, muchos cineastas de Shanghái que decidieron exiliarse lo hicieron a territorios que por aquella época no estaban bajo la jurisdicción de China, como Hong Kong o Taiwán. El Wuxia sobrevivió en esos lugares gracias a directores como King Hu o los estudios Shaw Brothers, y a mediados de la segunda mitad del s.XX cruzó el Pacífico para llegar a Hollywood. Ang Lee fue el primer director que quiso exponer el género a Occidente en el año 2000 con la oscarizada Tigre y Dragón, claramente pertenciente al wuxia, y convirtiéndose en la primera película de habla China (Mandarín) en conseguir un Oscar. Pero el impacto del 'wuxia' se expandiría aún más.

El cine y los videojuegos abrazaron poco a poco el wuxia

Antes del estreno de Tigre y Dragón, algunos proyectos de Hollywood ya habían abierto boca para el público recogiendo algunos de sus elementos. El más reconocible por el gran público fue el film de las hermanas Wachowski (por aquel entonces hermanos), Matrix. Aunque la fotografía y los planos estáticos no estuvieran tan presentes, tanto la trama como la coreografía de las peleas encajaban perfectamente en el género wuxia, y desde luego el film fue uno de los más influyentes en años venideros. Pero la primera película que rendiría verdadero homenaje a este género perseguido en su país natal -perteneciendo explícitamente al Wuxia, y rodada 100% en Occidente-, fue Kill Bill, de Quentin Tarantino. Con sus dos partes estrenadas en 2003 y 2004, el provocador cineasta no ocultó su pasión por este género que sólo ahora el resto del mundo comenzaba a reconocer y a pedir más. 

Mientras tanto, en China, las prohibiciones por el pensamiento feudal empezaron a aflojarse, motivadas principalmente por una voluntad promocional de mostrarle al mundo esas historias como la mayor expresión de identidad nacional china y producto transnacional; el régimen de Pekín entendía que no podía seguir aislándose del mundo, y que la mejor forma de abrirse era promocionando lo más característico y espectacular de su legado cultural. 

Lo que antes era peligroso, ahora se veía como la mejor tarjeta de presentación del sector audiovisual de China. Y hasta llego a los videojuegos. Para muestra, Black Myth Wukong, que aunque se base en el relato de Viaje al Oeste (perteneciente al shenmo, que significa dioses y demonios), toda su jugabilidad se basa en el wuxia, con los espectaculares combos que se pueden realizar en el juego y que responden muy bien a la base de los soulslike.

Y no está siendo el único juego de China, o incluso Asia, que quiera incorporar elementos del wuxia. Wuchang, Fallen Feathers o el más reciente Where Winds Meet son juegos que también hemos podido disfrutar, de desarrolladoras con sede en China que -en el caso de Where Winds Meet- llegaron a encabezar las listas de descarga en más de 60 países y regiones. 

Con todo, la ironía es total, y se ejemplifica con una vieja fábula griega, pero que parece nacida de una leyenda asiática: Jasón sembró los dientes de un dragón que hicieron brotar guerreros de la tierra. El gobierno chino enterró el wuxia en los años treinta creyendo que lo destruía. 70 años después, esos dientes brotaron en Hollywood, en los estudios de desarrollo de muchos países, y en las consolas de medio mundo, y son una forma de conocer lo mejor que puede producir China culturalmente. 

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