Nadie sabe como frenar al castor europeo y, paradójicamente, eso puede ser una gran noticia
En mayor o menor medida es probable que tengas por la mano el drama de las especies invasoras y los problemas que acarrean. Sin embargo, cuando un biólogo descubrió que en 2003 alguien había liberado ilegalmente 18 castores procedentes de Alemania en el río Aragón, los expertos dejaron de tener tan claro hasta qué punto podía tacharse el caso de invasión problemática.
Descubriéndose que poco a poco han ido llegando castores a otras regiones, desde el río Tormes hasta el Guadalquivir, el fenómeno conocido como "el bombardeo de castores" ha llegado a Cataluña. Aunque se desconoce quién está liberando los animales o por qué, el Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales ha confirmado que el castor ya está en Lleida.
Hay castores en Lleida, pero no sabemos por qué
El problema, la base desde la que ahora es difícil hablar de especie invasora, es que el castor ya estaba aquí antes que nosotros. O lo estuvo, mejor dicho, hasta que llevamos a los castores europeos de la península a la extinción en algún punto del siglo II a.C. Es decir, que de no haber sido por nosotros, los castores seguirían aquí a día de hoy.
Y lo habrían hecho con las mismas buenas noticias que podemos atribuirles ahora, recargando acuíferos, regando zonas secas con sus cambios del curso de los ríos, depurando el agua de forma natural y, en esencia, ayudando a que las zonas verdes lo sean aún más y, de rebote, las secas lo sean un poco menos. El castor es, por así decirlo, un útil aliado en nuestra lucha contra el cambio climático.
El problema es que, a su vez, también supone un peligro para ciertos sectores como el de la agricultura, por el impacto que sus presas naturales pueden llegar a tener en las zonas de regadío, o incluso de las presas creadas por el hombre, que pueden ver cómo la ralentización de los flujos de agua afectan a su funcionamiento.
En esa dicotomía entra en juego una controvertida balanza. O dejar que la naturaleza siga su curso (pese a haber metido un cambio con calzador), o controlarla todo lo posible. Si tenemos que guiarnos por lo ocurrido en otros países como Escocia, donde se reintrodujo el castor en 2009 y ya es una especie protegida, la respuesta está clara: la calidad del agua y la biodiversidad de los ríos termina pesando más que las quejas de los agricultores.
Imagen | Derek Otway
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 0 Comentario