Musk despidió a parte de los funcionarios que debían abrirle las puertas a Tesla
Un año después, quienes se quedaron en el puesto están apretando aún más las cuerdas
En uno de los movimientos más absurdos de su carrera, en febrero de 2025, Elon Musk aprovechaba su dirección en DOGE para "limpiar" la NHTSA con una ronda de despidos. La Administración Nacional de Seguridad del Tráfico, algo así como la DGT de Estados Unidos, veía cómo el 4% de sus 800 funcionarios se iban a la calle para aligerar sueldos a la administración pública. Fue una de las muchas veces que los despidos al tuntún le han terminado salpicando a Musk en la cara.
De entre todos los empleados públicos que se fueron a la calle, también lo hizo el 43% del personal que, en materia de seguridad, debía encargarse de regular si los Tesla de Elon Musk podían conducir de forma autónoma por las ciudades americanas. Si más allá de una situación absurda propia de un sketch de Monty Python, también estás viendo un serio problema en la jugada del multimillonario, no vas muy desencaminado.
Una decisión que ha terminado salpicando a Musk
Que una persona como Musk, con más que considerables intereses privados en la industria norteamericana, estuviese manipulando a los empleados de la administración pública que debían regular sus acciones, plantea un escenario con no pocas alarmas sobre conflictos de intereses. Sumado a su incompetencia a la hora de despedir personas clave del funcionariado estadounidense, fueron ese tipo de conflictos lo que terminó con DOGE y su salida repentina del cargo.
Hoy, en cambio, la NHTSA se está cobran su venganza contra Elon Musk. Además de los problemas que ya han evidenciado los Tesla de conducción autónoma, especialmente en forma de los robotaxi que llevan un año paseando por Austin y ahora han saltado a Dallas y Houston, al multimillonario se le está atragantando una expansión a gran escala que no sólo se ha frenado en China y Europa, también en su propio país.
Los accidentes provocados por sus robotaxi han pasado de ser uno por cada 200.000 millas con supervisión humana, a uno por cada 55.000 millas sin esa red de seguridad. Unos 321.000 kilómetros para los Tesla vigilados y 88.000 kilómetros para los que no llevan niñera.
El propio Elon Musk ha tenido que salir al paso de las cifras para reconocer que a nivel de hardware y software aún hay mucho que mejorar. Vamos, que su sistema con cámaras y sin LiDAR tiene problemas aunque siga defendiéndolo a capa y espada.
Mientras tanto, la NHTSA se frota las manos con una investigación que acumula cada vez más accidentes e infracciones de tráfico motivadas por la conducción autónoma de los Tesla y, ante la falta de personal, la regulación sobre ese tipo de conducción en el país sigue sin estar cerrada o tener un camino claro. Lo que olía a una forma de amedrentar a los reguladores se ha convertido, de forma casi poética, en un grupo de funcionarios mucho más agresivo contra los intereses de Musk.
Imagen | Gage Skidmore
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