El 25% de los jóvenes utiliza apps de microcréditos para comprar comida
Un 41% de los usuarios declaran haberse retrasado al menos una vez con los pagos
Frente a una inestabilidad económica a la que se suman sueldos cada vez más precarios y un alquiler al alza, la Generación Z ha visto en los microcréditos una salvación para poder llegar hasta el próximo sueldo con cierta tranquilidad. De la mano de aplicaciones como Klarna, el compra ahora y paga después se ha convertido en el clavo al que agarrarse por una sencilla razón: parece que no está ardiendo.
Hasta hace no mucho era una afirmación acertada. De la mano de estos microcréditos, los jóvenes pueden alargar pagos hasta en cuatro cuotas sin intereses, lo que ha llevado a la Generación Z a abrazar cada vez más esta práctica, especialmente al otro lado del charco. Según los últimos estudios, el 25% ya los utiliza para comprar comida, mientras que el 33% los ve como el puente perfecto hasta cobrar la próxima nómina. Lamentablemente para ellos, el scoring bancario ha hecho que el clavo empiece a quemar.
El scoring bancario de la Generación Z
La clave no sólo está en que las cuotas a cero interés no signifiquen a coste cero, con recargos que pueden encarecer las compras de forma holgada si se incumple algún pago. Frente a la mentalidad de que es demasiado cómodo como para no darle una oportunidad, y la falsa seguridad de que siempre se van a poder afrontar los pagos sin problemas si lo utilizas con cabeza, un 41% de los usuarios de estas plataformas ya declaran haberse retrasado al menos una vez durante el último año. Subiendo un 7% más que los datos del año anterior, los bancos ya no lo ven como una alternativa inofensiva.
La clave está en los sistemas de scoring bancario que realizan las firmas encargadas de decidir si se te concede una hipoteca o no. Analizando tus movimientos bancarios, préstamos y salud financiera, empresas como FICO realizan estudios a los que se agarran los bancos para conceder créditos más grandes que los ofrecidos por esas aplicaciones. Ahora, la propia FICO reconoce que empezará a incluir los microcréditos en sus puntuaciones.
Si bien es cierto que los jóvenes de la Generación Z se están agarrando más a los microcréditos que al uso de tarjetas de crédito precisamente con esa puntuación en mente, el cambio de rumbo en ese tipo de análisis sienta un peligroso precedente. De poco importa que todos los microcréditos a los que se hayan agarrado se hayan pagado a tiempo y sin recargos, lo que debería sumar puntos de confianza en su estudio, si a partir de ahora la acumulación de microcréditos se traduce en puntos negativos sobre su salud financiera.
Tal y como recogen los expertos, para evitar problemas lo más recomendable es quedarse siempre por debajo de un 30% de la deuda. Es decir, que nunca tengas cuotas de microcréditos que superen un tercio de tu sueldo mensual. En cualquier caso, y frente al miedo a cómo estos sistemas de puntos terminarán afectando a los análisis de los bancos, lo más recomendable es que la Generación Z deje de ver esa financiación instantánea y sin intereses como una solución inocua.
Imagen | Felipebeppler en Midjourney
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