Acostumbrados a oír hablar constantemente de misiles, cúpulas de defensa y bombarderos invisibles a los radares, tras los ataques de Estados Unidos al programa nuclear de Irán lo primero que nos viene a la cabeza es una respuesta a la altura. Sin embargo, lejos de atacar directamente a bases estadounidenses cercanas al otro lado de Ormuz, la reacción iraní ha optado por una estrategia aún más dañina y mucho más barata: los ciberataques.
Con el foco puesto en ataques de denegación de servicio DDoS contra bancos, compañías petrolíferas estadounidenses y empresas de defensa del país, grupos de hackers afines a Teherán llevan desde el pasado 24 de junio lanzando ataques cibernéticos que, aunque limitados, son lo suficientemente preocupantes para que los expertos hayan alertado: "estamos abiertos de par en par digitalmente. Somos como un queso suizo". No les falta razón.
Los recortes en ciberseguridad de EEUU
Pese a que los ataques centrados en sucursales bancarias y refinerías consiguieron frenar la operatividad de las webs, los ataques fueron mitigados relativamente rápido y no hubo grandes daños a lamentar, pero si más países y organizaciones se suman a los ciberataques, la defensa de EEUU está lejos de ser la ideal.
Menos aún teniendo en cuenta que la actual administración recortó recientemente parte de los programas de ciberseguridad para reducir el tamaño y coste del gobierno. Ya el pasado 22 de junio las organizaciones de seguridad alertaban de un "entorno de amenaza elevado" mientras los analistas reclamaban un esfuerzo extra de las autoridades.
Aunque Irán está a kilómetros del potencial de países como China y Rusia en materia de ciberataques, sus incursiones en ese campo les han servido hasta ahora para espiar a líderes extranjeros, probablemente con la intención de adelantarse a posibles movimientos de EEUU e Israel antes de que se produzcan. Sin embargo, si los ataques se intensifican, la menor brecha de seguridad puede terminar siendo demoledora.
Sin ir más lejos, a finales de 2023 un grupo de hackers consiguió introducirse en el sistema de alertas israelí destinado a avisar a la población de un ataque nuclear. El caos capaz de generar un ciberataque como ese es sólo el principio, y es que el impacto psicológico que provocaría en un panorama de tensión constante como el actual, sería aún peor.
Imagen | DVIDSHUB
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