443 niños tenían la vida resuelta con el colegio de Zuckerberg
En 2026 cerrará sus puertas tras apenas 10 años desde su inauguración
Hace ya casi una década, Mark Zuckerberg y su mujer, Priscilla Chan, aprovecharon los grandes beneficios de Meta para dar forma a un proyecto en común. Coincidiendo con una corriente cada vez más centrada en la necesidad de aportar diversidad, equidad e inclusión, la Chan Zuckerberg Initative presentaba bajo esa filosofía: The Primary School. Ninguno de los niños que empezó en el colegio desde su etapa más temprana conseguirá graduarse en él.
Apenas 10 años después de su creación en forma de ONG orientada a las comunidades más desfavorecidas de Palo Alto, en Silicon Valley, The Primary School cerrará sus puertas reconociendo que optar por ese camino "ha sido una decisión muy difícil". Sobre la caída en las aportaciones y cómo Zuckerberg y Meta han terminado huyendo de todo lo que huela a políticas DEI, en cambio, no han dicho nada.
El colegio perfecto de Zuckerberg no sale rentable
Abierto en 2016, el proyecto The Primary School pronto se convirtió en toda una revolución en el panorama educativo entre los barrios más pobres. Llegando a atender hasta 443 niños, el proyecto original de Zuckerberg y su esposa ofrecía clases para una comunidad marcadamente latina con personal bilingüe, horarios extendidos para favorecer la conciliación familiar, domicilio para las rentas más bajas, y hasta servicios dentales sin coste para los críos.
Tras una caída en las donaciones que saltó de 8 millones de dólares en 2022 a apenas 3,7 millones en 2023, los costes de 12 millones de dólares de la escuela se volvieron inasumibles. Ante la negativa de las administraciones de ampliar la ayuda al proyecto con fondos públicos, el pasado mes de abril Zuckerberg y Chan anunciaban que la aventura llegaba a su fin. Coincidiendo con la retirada pública del lenguaje DEI por parte del gobierno de EEUU, la Chan Zuckerberg Initative saltaba a otras inversiones estratégicas como la biomedicina y la IA.
Con cheques de entre 1.000 y 10.000 dólares acompañando a la nota de que el colegio cerraría, las familias se ven ahora ante la necesidad de buscar otro lugar en el que vivir y otro centro al que llevar a sus hijos. "Lo teníamos todo aquí y ahora tenemos que empezar de cero", reconocía una madre de dos alumnas en declaraciones a San Francisco Chronicle.
La sensación generada por el proyecto, lejos de hacer honor a la idea de ONG que pretendía reflejar, es la de que para Zuckerberg y su esposa no era más que otra start-up de las que financian. Un negocio visiblemente alejado de la filantropía que se le presupone que, como tantos otros a los que se acercan, cuando aparecen los problemas es mejor desprenderse de ellos sin mirar atrás.
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