La obsesión de Zuckerberg por ganarle la carrera a Google y OpenAI empieza a dar problemas
Quienes abandonan Meta hablan de una cultura "asfixiante" y una estrategia caótica
El pasado mes de junio de 2025, Meta hizo una de esas grandes adquisiciones de factura aún mayor. Mark Zuckerberg se gastó 14.000 millones de dólares para comprar el 49% de la empresa Scale AI, pero el principal objetivo de ese movimiento no era la compañía en sí, sino contratar a su CEO Alexandr Wang para ponerlo a trabajar en la nueva división Superintelligence Labs.
El problema es que, pese a una inversión astronómica para poder fichar a la joven promesa de la inteligencia artificial, la luna de miel entre Alexandr Wang y Mark Zuckerberg ha durado menos que un caramelo en la puerta de un colegio y, además, la jugada ha empezado a dinamitar la IA de Meta desde dentro.
Mark Zuckerberg está a la cola de la carrera
La primera muestra de hasta qué punto el movimiento ha hecho honor a aquello del "tiro por la culata" estuvo en Yann LeCun. El que era uno de los padres fundadores de la IA y ganó el Premio Turing, decidió abandonar Meta a sus 65 años tras ver cómo la joven nueva incorporación le había pasado por encima y ahora estaba dirigiendo los esfuerzos de Meta para luchar contra Google y OpenAI.
La carrera para alcanzar la verdadera inteligencia artificial tiene problemas no sólo para alcanzar un punto dulce, sino también para convertirse en un modelo de negocio con ganancias. Además, ver cómo Llama se está quedando atrás en lo que respecta a otras compañías de IA, generó suficientes tiranteces y prisas para acabar con la paciencia de LeCun y, tras demostrarse que algunos de los datos de rendimiento de Meta habían sido alterados, no es el único que está a punto de llegar a un punto de no retorno.
El propio Chris Cox, jefe de producto actual de Meta, lleva desde la llegada de Wang peleando por integrar la IA en productos ya establecidos como Instagram y Facebook para darles un empujón adicional, pero el fichaje del joven por parte de Mark Zuckerberg no va en esa dirección y los roces parecen estar a la orden del día.
Apuntar al desarrollo de los grandes modelos de lenguaje para intentar comerle la tostada a ChatGPT o Gemini se ha convertido en obsesión para Zuckerberg, y mientras que LeCun apostaba por una visión que llevase a la inteligencia artificial de Meta a comprender el mundo físico que le rodea de forma mejor que sus rivales, la fijación de la directiva de Meta por echar a correr antes de aprender a caminar está torpedeando todos los pasos que se intentaban dar en la buena dirección.
Dirigiendo con mano de hierro la compañía, ahora es el propio Wang el que reconoce que trabajar junto a Mark Zuckerberg resulta "asfixiante", lo que también ha motivado que grandes adquisiciones de ingenieros, como los expertos que Meta había robado a OpenAI, hayan terminado abandonando la compañía para volver a su empresa original o fundar sus propias startups mientras hablan de cómo la cultura tóxica y caótica de la compañía hace muy difícil obtener resultados.
Imagen | Pandacutienomnom en Midjourney
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