
La asociación de figuras reconocibles en muchas fotos de la NASA se debe a nuestro cerebro ha evolucionado para reconocer rostros
Cuando en 1976 la sonda Viking 1 alcanzó la órbita de Marte y comenzó a enviar imágenes de su superficie, el mundo entero quedo perplejo por una en particular: la de un accidente geográfico que parecía un rostro humano. ¿Era la confirmación de que alguna vez hubo vida en el planeta? ¿Muestras de los restos de otra civilización que existió en nuestro sistema solar? ¿Alguna forma de comunicarse o anunciar a los terrícolas de que nos habían visto? Nada de eso, fue sencillamente un caso de asociación combinado con el deseo de encontrar vida extraterrestre no solo por parte de la comunidad científica, sino también de buena parte de la Humanidad.
Lo curioso, es que no ha sido el único caso en el que la NASA ha publicado una fotografía y todo el mundo cree haber visto algo insólito; desde la ya mencionada cara de Marte, hasta personajes de ficción en formaciones polares o incluso la propia "mano de Dios" jugando a los dados con el universo como decía Albert Einstein. Es un fenómenos psicológico que, aunque sea curioso, le quita toda la épica a estos descubrimientos, y ese culpable tiene nombre: la Pareidolia.
Cuando tu cerebro ve lo que quiere ver en las fotos de la NASA
El ejemplo con el que hemos empezado fue el primero y el más paradigmático, la famosa cara descubierta en una de las posibles zonas de aterrizaje para misiones en la región de Cydonia. La sonda Viking 1 captó una meseta de unos tres kilómetros con una iluminación que dibujaba dos "ojos", una "nariz" y una "boca". La propia NASA describió la formación como parecida a un rostro apenas seis días después, y esa nota de prensa bastó para alimentar durante dos décadas teorías sobre monumentos de una civilización marciana perdida, con Richard Hoagland, escritor y exconsultor de la NASA convertido en divulgador de teorías alternativas, como su voz más persistente.
Pero solo fue un caso de pareidolia colectiva. Es como se conoce a la tendencia a percibir patrones con significado -especialmente rostros- en estímulos que en realidad son aleatorios, y aparece ya en niños de entre tres y cinco años. Durante décadas se la relacionó erróneamente con trastornos psiquiátricos, pero un estudio con registros intracerebrales en 44 pacientes, publicado en la revista Nature Communications Biology, localizó la respuesta en la misma región del cerebro que procesa caras humanas reales. Ver un objeto "con cara" activa un patrón casi idéntico al de mirar a una persona de verdad, solo que más débil. Haced la prueba vosotros: mirad un toma de enchufe y comprobad si el primer estímulo que os viene a la cabeza es el del "bosquejo" de un rostro, aunque uno bastante poco humano.
Casos de pareidolia en las "no fotos" de la NASA
Sin embargo, el paso del tiempo, aun con la explicación lógica de la Pareidolia que sufrieron todos los que vieron la foto, desmontó la teoría por la propia acción meteorológica de Marte sobre su superficie. Décadas de tormentas de viento y arena han erosionado la famosa cara hasta convertirla en algo que no se diferencia mucho de una formación montañosa o accidente geográfico corriente. La prueba definitiva la proporcionó la sonda Mars Global Surveyor, cuando el 5 de abril de 1998 maniobró específicamente para volver a fotografiar Cydonia con diez veces más resolución. La meseta resultó ser exactamente lo que parece desde cualquier otro ángulo de luz: un macizo erosionado por el viento marciano, sin rastro de simetría facial.
Pero no ha sido el único caso de este tipo. Otros "hallazgos" que siguieron el mismo patrón -pero con menos repercusión mediática- fueron por ejemplo el "Pie Grande" del rover Spirit en noviembre de 2007. Incluso se han llegado a ver casos de personajes de ficción: una tortuga, un oso polar y hasta a Jabba el Hutt de Star Wars. Incluso en años recientes, fenómenos similares se han visto en instantáneas como las que tomó la cámara HiRISE; una formación de hielo de dióxido de carbono que un equipo de la Universidad de Arizona comparó con Beaker, el personaje de Jim Henson.
Y tampoco es necesario mirar únicamente a nuestro planeta vecino para encontrar el fenómeno de la pareidolia gastándonos una broma. El pulsar PSR B1509-58 -los restos de una estrella que explotó en la constelación de El Compás- puede hacernos pensar que la "mano de Dios" está jugando una partida de petanca o a los bolos con el universo, pero en realidad es la nube de material resultante del fin de una estrella que existió en ese punto, a 17.000 años luz de distancia.
Así que la próxima vez que una fotografía del espacio parezca esconder un rostro, una mano o un personaje de dibujos animados, probablemente no haga falta ninguna teoría: solo hace falta recordar que nuestro cerebro lleva millones de años entrenado para encontrar caras hasta donde no las hay, y que a veces una roca solo es una roca.
Imágenes del artículo: NASA.GOV
En 3DJuegos | Jensen Huang y su filosofía sobre el esfuerzo a los 62 años: "La gente que entrena para los Juegos Olímpicos también se queja"
En 3DJuegos | Confucio, filósofo chino: "Tenemos dos vidas y la segunda empieza cuando nos damos cuenta de que solo tenemos una"
Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com
VER 0 Comentario