Brandon Sanderson lo tenía claro sobre el encargo más importante de su carrera: "No soy Frodo en El Señor de los Anillos. Más bien era Sam"

El respeto de Sanderson hacia La Rueda del Tiempo: su decisión de no continuar la saga vuelve a centrar el debate en el legado de Robert Jordan

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

Ya no basta con que cualquier declaración o anuncio reciente de Brandon Sanderson se convierta automáticamente en noticia. El tiempo ha demostrado que también su hemeroteca es un terreno fértil para reabrir debates que parecían cerrados entre los fans del fantástico. En esta ocasión, el epicentro de la conversación vuelve a ser el cierre de La Rueda del Tiempo, una de las sagas más influyentes de la fantasía heroica moderna, y una obra que todavía hoy genera divisiones emocionales entre sus seguidores. Muchos lectores no han terminado de asimilar su final, y algunos siguen señalando a Sanderson como una figura clave, y polémica, en ese desenlace. Todo ello ha resurgido a raíz de unas viejas declaraciones del autor que han vuelto a salir a flote durante las últimas horas y en las que reflexiona sobre su papel en la saga y su propia identidad como escritor dentro de ella.

"Te prometo que no soy idiota"

La historia de cómo Brandon Sanderson acabó involucrado en el cierre de La Rueda del Tiempo comienza con un giro casi novelesco que él mismo ha relatado en múltiples ocasiones. En aquel momento, Sanderson no era todavía el autor consagrado que conocemos hoy, sino un escritor en crecimiento que había leído la saga de Robert Jordan con una admiración profunda. De hecho, llegó a considerarla una de sus mayores influencias literarias, especialmente durante su etapa como lector en su época de misionero, cuando la fantasía épica se convirtió en un refugio creativo fundamental para él. Nada hacía pensar que terminaría siendo llamado para completar esa misma obra.

Durante aproximadamente cinco años, Brandon Sanderson vivió dentro de un mundo que no había creado

Todo cambió con una llamada inesperada de Harriet McDougal, viuda de Robert Jordan y figura clave en la edición de la saga. El impacto fue inmediato, hasta el punto de que Sanderson ha reconocido que apenas pudo reaccionar con normalidad. La sorpresa fue tal que no logró articular una conversación coherente en ese primer contacto, quedando completamente desbordado por la situación. Durante horas intentó devolver la llamada sin éxito, mientras la realidad de lo que estaba ocurriendo empezaba a tomar forma en su cabeza.

Sanderson tuvo incluso que escribir un correo electrónico para intentar recomponer la situación con Harriet. Ese mensaje, que él mismo ha recuperado con humor en varias entrevistas, contenía una frase que se ha vuelto casi legendaria: "Querida Harriet, te prometo que no soy idiota". Más allá de la anécdota, ese instante refleja perfectamente el nivel de presión y respeto que Sanderson sentía hacia la obra de Jordan. Y precisamente ese miedo a fallar fue lo que terminó empujándole a aceptar una responsabilidad que cambiaría su carrera para siempre.

Arte de Darrell K. Sweet pars las portadas originales de La Rueda del Tiempo

La lección de humildad de un autor consagrado

Asumir la conclusión de La Rueda del Tiempo no fue simplemente un encargo editorial, sino una inmersión total en un universo literario de dimensiones colosales. Durante aproximadamente cinco años, Brandon Sanderson vivió dentro de un mundo que no había creado, pero que debía completar con precisión quirúrgica. En ese proceso se convirtió, en sus propias palabras, en algo parecido a un "padrastro" para millones de lectores que seguían la saga desde hacía décadas. Su papel no era sustituir a Robert Jordan, sino asegurar que su historia llegara a un final coherente y respetuoso.

Es en ese contexto donde surge una de sus metáforas más célebres, inspirada en El Señor de los Anillos, que le sirve para definir su lugar dentro de la saga. Sanderson afirmó: "No soy Frodo en El Señor de los Anillos. Más bien era Sam. Llevé el anillo durante un tiempo cuando Frodo no podía, pero luego tuve que devolverlo porque no era mi deber, ni mi carga, ni mi tarea seguir llevándolo". Esta comparación, lejos de ser anecdótica, resume una forma muy concreta de entender la autoría compartida y los límites del legado creativo.

El autor original siempre mostró un profundo recelo hacia la idea de que otros escritores continuaran su mundo

La idea de Sam Gamyi como figura de apoyo, más que de protagonista, se convierte aquí en una lección de humildad dentro del género fantástico. Sanderson no se presenta como el responsable o creador del mundo que ayudó a cerrar, sino como alguien que lo sostuvo temporalmente para que pudiera llegar a su destino natural. En una industria donde los universos ficticios tienden a expandirse indefinidamente, y aquí Sanderson ha subido las apuestas para todos los autores de la industria literaria, su postura resulta casi contracultural. Saber cuándo dar un paso atrás y cerrar una historia para devolvérse a su creador original y a sus lectores es, en su visión, una forma de respeto que no todos los autores están dispuestos a asumir. Y personalmente creo que tiene razón: Sanderson podría haber rentabilizado mucho más su participación en una saga tan famosa como La Rueda del Tiempo. También comprendo que este trabajo, además de una responsabilidad profesional, era algo que le impedía explorar sus propias ideas y universos, ya que era jugar con las creaciones de otro autor.

Arte de Darrell K. Sweet pars las portadas originales de La Rueda del Tiempo

¿Tomó la decisión correcta al cerrar la saga?

La decisión de no continuar escribiendo más novelas dentro del universo de La Rueda del Tiempo sigue generando un intenso debate entre los fans. En un contexto actual dominado por franquicias infinitas, precuelas constantes y universos expandidos, muchos lectores se preguntan si la saga no merecía más historias. El impulso de la serie de Amazon ha reavivado ese interés, reabriendo un debate sobre hasta qué punto una obra de estas dimensiones debería seguir creciendo más allá de su cierre original.

A veces, la verdadera maestría consiste en saber cuándo detenerse y respetar el punto final

Sin embargo, para entender la postura de Sanderson es imprescindible volver a la figura de Robert Jordan. El autor original siempre mostró un profundo recelo hacia la idea de que otros escritores continuaran su mundo. En distintos momentos llegó incluso a plantear la posibilidad de destruir sus propios archivos antes que permitir una continuación ajena, una postura que solo cambió cuando su enfermedad lo obligó a dejar instrucciones para su finalización. Ese contexto dota de un significado muy particular a la decisión final de Sanderson.

Lejos de ser una renuncia creativa, su negativa a continuar la saga puede interpretarse como una extensión del respeto hacia la voluntad de Jordan. Al devolver "el anillo", Sanderson evitó transformar una conclusión cerrada en una franquicia infinita contra la voluntad de su creador. En ese gesto hay una lectura clara: no todas las historias necesitan prolongarse para seguir siendo relevantes, y no todos los mundos deben ser reclamados por quienes los terminan. El caso de Brandon Sanderson y La Rueda del Tiempo deja una reflexión que va más allá de la propia saga. 

En una era donde la industria del entretenimiento tiende a estirar cada licencia y franquicia hasta el límite del agotamiento de sus seguidores, su decisión recuerda que también existe valor en el cierre. El apetito de los lectores puede ser insaciable, pero no todas las historias ganan al ser prolongadas sin fin. A veces, la verdadera maestría consiste en saber cuándo detenerse y respetar el punto final. Sanderson cumplió su papel con una mezcla poco habitual de responsabilidad y humildad, consciente en todo momento de que estaba trabajando sobre una obra ajena. 

¿Y tú qué opinas? ¿Te hubiera gustado que Sanderson, u otro autor, continuara con la rueda del tiempo? ¿crees que su cierre fue lo mejor que podría haber hecho Sanderson? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.

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