Según Brandon Sanderson, Tolkien era incluso demasiado bueno en lo que hacía. "Durante mucho tiempo lo estuvimos copiando"

Según Brandon Sanderson, Tolkien era incluso demasiado bueno en lo que hacía. "Durante mucho tiempo lo estuvimos copiando"

La fantasía moderna sigue la sombra de Tolkien: un mercado editorial dominado por su modelo que ha hecho que el género sea repetitivo

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Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

La sombra de J. R. R. Tolkien en el género de la literatura fantástica, y en la cultura pop en general, es tan alargada, o más, que la del propio Monte del Destino. Resulta extremadamente complicado encontrar una obra de ficción contemporánea que no haya sido influida, directa o indirectamente, por El Señor de los Anillos. Esa influencia puede manifestarse de dos formas aparentemente opuestas: a través de una legión inagotable de imitadores que replican sus tropos o mediante autores que, de forma consciente, han decidido apartarse radicalmente de ellos. Pero incluso en esa huida, como veremos, Tolkien sigue estando presente.

Sanderson tomó una decisión creativa consciente: prescindir de razas clásicas como elfos o enanos para evitar caer en la repetición de fórmulas ya explotadas

Mis compañeros de GRYOnline han rescatado unas declaraciones de Brandon Sanderson, posiblemente junto a George R. R. Martin, el autor más influyente del género en las últimas décadas. En ellas, Sanderson reconoce sin rodeos una verdad incómoda pero ampliamente aceptada en el sector: Tolkien fue tan bueno en lo que hacía que, durante mucho tiempo, todos los escritores lo copiaron. Con ello se estableció un estándar tan alto de calidad narrativa que condicionó el desarrollo del género durante generaciones. Porque la fantasía de Tolkien no se trata de los dragones, la aventuras o los elfos, si no del poder que contar una historia que durante décadas sea capaz de encontrar generaciones de lectores. Por desgracia la mayoría de imitadores se quedan solo en los elfos y los dragones, lo que sí significa una lacra para el género a nivel editorial que ha generado un mercado que de manera genérica (y sálvese quién pueda) se auto fagocita en la forma sin preocuparse en el fondo.

El artículo de GRYOnline explica cómo Sanderson, conocido por su universo compartido del Cosmere, tomó una decisión creativa consciente: prescindir de razas clásicas como elfos o enanos para evitar caer en la repetición de fórmulas ya explotadas. Su reflexión no es un ataque a Tolkien, sino un reconocimiento de su hegemonía cultural. El problema no era Tolkien, sino lo que vino después: décadas de obras que replicaban superficialmente sus elementos sin entender su profundidad. En ese contexto, Sanderson apostó por crear sus propias criaturas y sistemas narrativos, una tarea que él mismo reconoce como extraordinariamente difícil.

Tolkien como infraestructura: el nacimiento de la fantasía moderna

El estudio de la literatura fantástica contemporánea obliga, de manera casi inevitable, a analizar la figura de Tolkien como punto de origen estructural. Desde la publicación de El Hobbit y, especialmente, tras el impacto cultural de El Señor de los Anillos, la fantasía dejó de ser un cajón de sastre para convertirse en un género con identidad propia. A partir de ese momento, conceptos como las razas humanoides no humanas, las misiones épicas o la lucha entre el bien y el mal pasaron a formar parte del ADN del género.

Cada autor decide cómo posicionarse frente a Tolkien: imitarlo, reinterpretarlo, deconstruirlo o rechazarlo. Pero lo que resulta imposible es ignorarlo

Lo interesante no es solo la influencia, sino su naturaleza. Tolkien no es simplemente un autor canónico, sino una auténtica infraestructura literaria. Es el suelo sobre el que se construyen nuevas historias o el muro contra el que estas chocan para redefinirse. Autores como Ursula K. Le Guin, Terry Pratchett o Stephen King han reflexionado abiertamente sobre esta influencia, describiendo una relación que oscila entre la admiración, la ansiedad y la necesidad de diferenciación.

Esta genealogía literaria no es lineal, sino profundamente dialéctica. Cada autor decide cómo posicionarse frente a Tolkien: imitarlo, reinterpretarlo, deconstruirlo o rechazarlo. Pero lo que resulta imposible es ignorarlo. Incluso las obras que parecen más alejadas de la tradición tolkieniana siguen utilizando herramientas narrativas que él ayudó a popularizar. Es una influencia que se filtra incluso cuando se intenta evitar.

Terry Pratchett Photo Credit Rob Wilkins Penguin Random House Company Terry Pratchett. Foto: Rob Wilkins - Penguin Random House Company

La montaña inevitable: Terry Pratchett y la metáfora definitiva

Pocas metáforas han capturado mejor esta realidad que la formulada por el siempre genial y acertado Terry Pratchett. En una célebre entrevista (recopilada luego en uno de sus libros), comparó a Tolkien con el Monte Fuji en los grabados japoneses. A veces está en primer plano, dominando toda la imagen. Otras veces aparece en el horizonte, casi imperceptible. Y en ocasiones no está, pero eso significa que el artista ha tomado la decisión consciente de excluirlo o que, directamente, está dibujando desde la propia montaña. Esta idea es fundamental para entender la fantasía moderna. La ausencia de elementos tolkienianos no es casual, sino deliberada. Implica un esfuerzo consciente por evitar clichés o una reinterpretación crítica del género. En este sentido, Sanderson encaja perfectamente en esa categoría: su decisión de eliminar elfos y enanos no es una carencia, sino una postura estética y narrativa.

Pratchett también señalaba algo clave: Tolkien no solo definió el género, sino que lo hizo comercialmente viable. Antes de él, la fantasía era un nicho marginal. Después, se convirtió en un fenómeno de masas. Sin ese cambio de paradigma, difícilmente existirían muchas de las obras que hoy consideramos imprescindibles. Tolkien no solo escribió una historia; creó un mercado. Para muchos autores, enfrentarse a Tolkien ha sido una experiencia casi paralizante. La llamada "ansiedad de la influencia" se manifiesta con especial intensidad en la fantasía. Robin Hobb, por ejemplo, llegó a pensar que nunca podría escribir algo comparable tras leer El Señor de los Anillos.

Tolkien no solo definió el género, sino que lo hizo comercialmente viable

Esa sensación de haber llegado tarde, de que todo lo importante ya está hecho, ha sido compartida por numerosos escritores. Neil Gaiman, por su parte, desarrolló una fantasía casi infantil pero reveladora: encontrar un universo paralelo donde Tolkien no existiera para poder publicar su obra como propia. Más allá de la anécdota, lo importante es la conclusión a la que llegó: no tenía sentido imitar a Tolkien. Su estilo era tan único que cualquier intento de reproducirlo resultaría artificial.

La Casa Del Dragon Imagen: La Casa del Dragón

Esta idea conecta directamente con las palabras de Sanderson. El problema no es la influencia, sino la imitación superficial. Tolkien bebía de mitologías, lenguas antiguas y tradiciones culturales profundas. Copiar su estética sin entender sus raíces es, en el mejor de los casos, un ejercicio vacío. Por eso, muchos autores contemporáneos han optado por buscar inspiración fuera del género. Y si hay un autor que ha llevado esta reflexión un paso más allá, ese es George R. R. Martin. Su relación con Tolkien es profundamente ambivalente: lo admira, pero también lo cuestiona. Su famosa crítica sobre la "política fiscal de Aragorn" resume perfectamente su enfoque. No basta con decir que un rey gobernó bien; hay que explicar cómo lo hizo.

No se trata de rechazar a Tolkien, sino de entenderlo

En Canción de hielo y fuego, Martin introduce un nivel de realismo político que contrasta con el enfoque mítico de Tolkien. La legitimidad ya no depende de la sangre o el destino, sino de decisiones concretas y, a menudo, moralmente ambiguas. Este cambio refleja una evolución del género hacia preocupaciones más contemporáneas. Sin embargo, incluso en esta deconstrucción, la influencia de Tolkien es evidente. Martin no está escribiendo en el vacío, sino dialogando con una tradición. Su obra no existiría tal y como la conocemos sin ese punto de partida. Es una respuesta, no una ruptura total.

Aquí es donde vuelve a entrar en juego Sanderson. Su enfoque no pasa por negar a Tolkien, sino por aprender de él sin copiarlo. Su concepto de "magia dura" (siguiendo el modelo de la ciencia ficción dura), basado en reglas claras y limitaciones estrictas, contrasta con el carácter más misterioso de la magia en la Tierra Media. Es una evolución metodológica que busca evitar problemas narrativos como el deus ex machina. Además, su decisión de crear nuevas criaturas y sistemas responde a una necesidad creativa. Como él mismo reconoce, generar el mismo sentido de asombro que los dragones sin recurrir a ellos es extremadamente difícil. Pero también es lo que permite que el género siga evolucionando. En última instancia, la reflexión de Sanderson conecta con una idea central: la fantasía debería ser el género más creativo de todos. Si se limita a repetir fórmulas, pierde su esencia. Tolkien abrió una puerta, pero no la cerró. Depende de los autores actuales decidir qué hacer con ese legado.

La conclusión es tan evidente como compleja: Tolkien no es solo un autor del pasado, sino una presencia constante en el presente de la cultura pop. Su influencia no se limita a la literatura, sino que se extiende al cine, los videojuegos y prácticamente cualquier forma de narrativa fantástica. Autores como Sanderson lo tienen claro. No se trata de rechazar a Tolkien, sino de entenderlo. De reconocer su grandeza sin quedar atrapados en su sombra. Porque, como bien decía Pratchett, incluso cuando creemos haber escapado de la montaña, lo más probable es que sigamos caminando sobre ella. Y quizá ahí resida la verdadera genialidad de Tolkien y de los grandes ahora actuales que poco a poco se alzan sobre sus gigantescos hombros literarios.

¿Y tú qué opinas? ¿Crees que es posible destacar como autor de fantasía imitando a Tolkien o la clave está precisamente en evitar sus elementos más reconocibles? Puedes unirte al servidor de Discord de 3DJuegos y compartir tu opinión con otros fans.

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