Los autómatas conocidos como Hombres de Hierro protagonizaron un conflicto brutal: la Revuelta Cibernética
Si alguna vez lees una novela de Warhammer 40.000, observarás que en el lejano futuro de Games Workshop la Humanidad confía sus tareas más repetitivas no a los robots propios de otros universos de ciencia ficción, sino a seres humanos adaptados —lobotomizados y altamente modificados— llamados sirvientes. Como te puedes imaginar, no es tan eficiente como podría serlo un autómata diseñado desde un principio para asistir a sus creadores; pero esa es una decisión cien por cien deliberada: el Imperio detesta la IA, tanto que se refieren a ella como "inteligencia abominable", y tienen un buen motivo para verla con malos ojos.
Durante la Era Oscura de la Tecnología (esto es, M23-25) la Humanidad se estaba convirtiendo en una civilización interestelar. Como parte de sus esfuerzos de colonización, construyeron avanzados autómatas llamados Hombres de Hierro, sintientes pero completamente leales, que les servirían como ejército. Por supuesto, siguiendo un tropo habitual del género, las máquinas terminaron rebelándose contra sus creadores en cierto punto; un evento apocalíptico que dio paso a la Era de los Conflictos (M25-30).
La guerra protagonizada por la IA
Este evento se llama Revuelta Cibernética, y su magnitud fue tal que incluso empequeñecía a la mismísima Herejía de Horus. Fue una guerra a escala cósmica en la que los Hombres de Hierro, que se consideraban superiores a sus cada vez más dependientes creadores, desplegaron un arsenal de armas capaces de extinguir estrellas, desintegrar planetas en cuestión de horas; y también enjambres de nano-robots que envolvían la superficie de los astros.
Nota del autor: la Herejía de Horus es un conflicto descomunal, a menudo referenciado como "el más oscuro" en la historia de la Humanidad, y cuenta con infinidad de novelas de Black Library más múltiples juegos basados en su propio ecosistema de reglas y miniaturas de diferentes escalas.
La Humanidad obtuvo una victoria pírrica durante la Revuelta Cibernética, y solo pudo llevarse a cabo estableciendo una alianza galáctica que posiblemente involucraba otras especies xenos. Las consecuencias de la guerra fueron devastadoras para el Imperio, y se prohibió el uso de la IA bajo pena de muerte: las tareas repetitivas o que requiriesen de fuerza sobrehumana pasaría a confiarse a sirvientes (clones, criminales castigados o criados desafortunados) carentes de inteligencia independiente y supervisados por tecnosacerdotes.
De los pocos Hombres de Hierro que sobrevivieron, el Emperador utilizó algunos de ellos (torturados y limitados) durante la Gran Cruzada (M30-31) que trataba de unificar las colonias bajo su poder; y solo tenemos constancia de un autómata verdaderamente superviviente. Se trata de UR-025, que aparecía durante una historia corta de Guy Haley llamada 'Man of Iron: a Blackstone Fortress short story' (2018). El resto de los suyos se pueden considerar extintos.
Con todo esto en mente, es importante hacer una distinción entre la IA y lo que el Imperio identifica como "espíritu de las máquinas". Este último no es más que el entramado de sistemas automatizados implementados en vehículos o servocráneos que les permite actuar de manera autónoma, pero siempre obedeciendo a su programación. El Adeptus Mechanicus considera que el pensamiento independiente de un robot es tecnoherejía, y que la IA es una perversión fuera de los planes del Omnissiah.
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