Casi nadie confiaba en él y hay que reconocer que no es lo que esperábamos, es mucho más. Análisis de Darwin’s Paradox

Con un toque Disney otro de plataformas de PSX, la aventura del pulpo ha demostrado ser una experiencia de lo más recomendable

Rubén Márquez

Editor - Trivia

Desde su anuncio no he podido evitar sorprenderme por el poco ruido que ha hecho Darwin’s Paradox. Desconozco si ha sido por la creciente desconfianza en Konami, porque la demo dejó a algunos muy fríos (incluido a mí), o porque el reto de desafiar a gigantes como Inside o Little Nightmares era lo suficientemente alto como para no tener grandes esperanzas en la primera obra de ZDT Studio. 

Reconozco, también, que son comprensibles todas y cada una de esas dudas que se han hecho un hueco en nuestras cabezas, así que podéis imaginar mi sorpresa al enfrentarme a la versión final de Darwin’s Paradox y descubrir que en mi cabeza se iba repitiendo un "oye, esto está muy bien". De hecho, la comparativa con esas joyas le hace un flaco favor porque, cuando se suelta y se aleja de esa sombra, la aventura del pulpo demuestra querer ser otra cosa. Una que, además, está muy bien parida. 

Necesitamos más juegos como Darwin's Paradox

Valiéndose del humor y de una estética que recuerda irremediablemente a Pixar, Darwin’s Paradox nos pone en la piel de un pulpo que ha sido atrapado por una malvada corporación de comida enlatada. Nuestro papel parte de escapar de sus garras, pero terminará convirtiéndonos en el héroe capaz de desenmascarar una conspiración que persigue dominar el mundo. 

No es que vayáis a encontrar aquí la historia de vuestras vidas, relajad los tentáculos, pero a base de situaciones de lo más cartoon y un planteamiento bastante más original de lo que cabía esperar, tanto el pulpo como su humor terminan convertidos en absolutos protagonistas de las 4 horas que dura la aventura. 

No estoy yo entre quienes se quejan de este tipo de temas, pero entiendo que dicho así puede parecer corto, lo sé. De hecho, ya hubo un debate similar alrededor de Reanimal, pero mentiría si no dijera que Darwin’s Paradox es uno de esos títulos en los que el ritmo está lo suficientemente bien medido como para no tener que repetir ideas, explotarlas lo justo y necesario antes de que se hagan pesadas, y convertir la aventura en una montaña rusa que, para cuando llegan los créditos, entiendes por qué te ha sabido a gloria

Tras una demo que quería mostrar más de la cuenta para darte a entender qué mecánicas estaban en juego, el trabajo a nivel de estructura en su versión final es infinitamente mejor que lo vivido allí. Pese a que solemos dudar del nivel de diseño de videojuegos que puede entregar un estudio que viene de la animación, la aventura sabe guiarte levemente, introducirte nuevas ideas con un ritmo perfecto, y termina entregando secciones tan desafiantes como entretenidas que hacen que querer seguir en él hasta llegar al final sea inevitable. 

Si en joyas como Inside o Little Nightmares buena parte del peso se lo llevan los puzzles, el acercamiento de Darwin’s Paradox a este tipo de aventuras de scroll lateral resulta bien distinto. Pese a lo mucho que han querido vendernos la idea del sigilo y resolver rompecabezas, el pulpo no tarda mucho en demostrar que aquí ha venido a saltar. Que es en las secciones de plataformas donde más cómodo se siente y donde brilla con una luz especial

Hacer un juego así no es nada fácil

Si eres de los que te criaste en los 90, estoy seguro que también eres de los que echa en falta más juegos de ese estilo en el panorama actual, así que puede que Darwin’s Paradox me haya ganado especialmente con esa jugada. Que tire del Kishotenketsu de Nintendo, la premisa de ir introduciendo ideas aisladas que van escalando en cuatro actos para luego olvidarlas y terminar combinándolas en los desafíos finales, es algo que le sienta de maravilla. 

Demostrando saber lucirse al mismo nivel tanto en diseño jugable como visual, el último tramo es especialmente llamativo por las virguerías a las que llega a enfrentarse. Unas que, ya lo anunciaba también la demo, no siempre terminan igual de bien en lo técnico, con notorias rascadas en ciertos tramos en los que la acción plataformera y la destrucción del entorno van muy de la mano. 

Nada que te impida jugar con comodidad y, si hubiese puesto especial atención a ello en vez de a lo bien que me lo estaba pasando con el juego, tal vez te diría que hay dos de ellas notablemente reseñables. Puede que eso, junto a cierta tendencia a jugar a los laberintos y el backtracking -lo de volver atrás para solucionar algo- en otro par de secciones cortas, es probablemente lo único que puedo echarle en cara. 

El resto es una experiencia soberbia sin ninguna intención de reinventar la rueda en la que, incluso el sigilo, que tiende a ser como una kriptonita a la hora de mantener el ritmo y veneno entre mis gustos videojueguiles, termina funcionando a las mil maravillas. El plataformeo sabe apretar sin ahogarte, los puzzles son lo suficientemente simples para que nunca llegues a frustrarse, y hasta la exploración del escenario en busca de coleccionables implica llevar a ambos, a los saltos y a los rompecabezas, un paso más allá de lo que normalmente vives durante el resto de la aventura. 

Estaba claro que intentar pelear contra gigantes como los ejemplificados unas líneas más arriba era difícil, pero sorprendentemente Darwin’s Paradox ha sabido hacerse un muy valioso hueco en el que, tirando de personalidad y buen diseño de niveles, ha conseguido hacer fácil lo difícil. Porque admitámoslo, después de 45 años desde el primer Donkey Kong, en materia de muñequitos dando saltos hemos visto casi de todos, así que conseguir sorprender y mantener una aventura sólida de principio a fin está lejos de ser sencillo. 

Una muy grata sorpresa

Darwin's Paradox análisis

Darwin's Paradox

Por: Rubén Márquez
Recomendado

Darwin's Paradox es uno de esos juegos que, sin reinventar la rueda, saber jugar muy bien sus cartas. El plataformeo sabe apretar sin ahogarte, los puzzles son lo suficientemente simples para que nunca llegues a frustrarse, y hasta la exploración del escenario en busca de coleccionables implica llevar a ambos, a los saltos y a los rompecabezas, un paso más allá de lo que normalmente vives durante el resto de la aventura. 

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5 cosas que debes saber:
  • Es más plataformas clásico de lo que podría parecer.
  • Sabe ser desafiante sin resultar frustrante.
  • No te esperes un Inside o un Reanimal, es otra cosa.
  • Tiene postales preciosas y se nota que viene del mundo de la animación.
  • Un juego disfrutón que querrás terminar de una sentada.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español
Duración: 4 horas

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