El gran desafío de Elden Ring en cines. Sin los fans del juego la película frasaca, pero con ellos solos, también

Alex Garland está rodando en estos momentos en Reino Unido el proyecto más ambicioso y más arriesgado de A24

Chema Mansilla

Editor - Cine y TV

Aunque todavía faltan casi dos años para el estreno de Elden Ring en los cines de todo el mundo, la conversación a su alrededor está en un momento álgido. No suele ser habitual el seguimiento que se está haciendo de este rodaje. Se han filtrado ya fotos y videos de los sets, de los props y, sobre todo, de personajes icónicos como Marika. Hay tantísimo material haciendo las rondas por las redes que cuesta pensar que no se haga con la consentimiento de A24. Cuando una productora está trabajando en un proyecto de altos vuelos y no quiere que las cosas se filtren, tienen un arsenal a su disposición para poner las cosas muy difíciles a los curiosos. Es cierto que cuando se filma en exteriores hay una serie de limitaciones ineludibles, pero sorprende la facilidad con la que los que han tomado las imágenes se han acercado a las localizaciones. En el fondo, me inclino por pensar que A24 desea insuflar aliento a la expectación general con el objetivo de ir creando un caldo de cultivo propicio. No es para menos. Están ante el que sin duda es su mayor desafío desde que iniciaron su andadura.

Apuesta fuerte

Elden Ring fue una gran superproducción en el mundo de los videojuegos y va a ser una gran superproducción en el cine. Lo que no resulta tan evidente es la productora que Bandai Namco y From Software han elegido para llevar a cabo el proyecto. Estoy seguro de que todos los grandes estudios de Hollywood pugnaron por los derechos de adaptación. Que los japoneses se hayan inclinado por A24 revela un cuidado exquisito por la propiedad intelectual, pero también un voto de confianza sin parangón.

El nombre en sí es una marca muy conocida para los cinéfilos, pero es probable que haya pasado más desapercibido para el gran público, ya que desde hace más de una década la especialidad de A24 ha sido el cine de autor. Es decir, películas con un estilo muy definido, explorando temas y situaciones arriesgadas y, sobre todo, dando espacio a voces disruptoras en el medio. Sin vocación de grandes taquillazos y en consecuencia con presupuestos muy comedidos, estrenos limitados y confiando más en las buenas críticas y el circuito de festivales que en grandes campañas de marketing. 

Solo 5 películas de A24 han conseguido romper la barrera de los 100 millones de recaudación mundial

En el catálogo de A24 encontramos grandes películas como Hereditary, The Tragedy of Macbeth o Minari entre muchas otras. Películas capaces de cosechar una ristra de premios internacionales y el aplauso unánime de la crítica. Trampolines para nuevos directores o espacios seguros para voces más establecidas que buscan la oportunidad de estirar sus músculos creativos y pergeñar algo más experimental. Lo que no estamos acostumbrados a ver son los mimbres de grandes blockbusters. En los últimos tiempos, A24 ha cambiado de estrategia, invirtiendo más en algunos proyectos selectos para conseguir un mayor impacto en el mercado, pero hasta el momento solo 5 películas han conseguido romper la barrera de los 100 millones de recaudación mundial. De menos a más, son Materialists, The Drama, Civil War, Everything Everywhere All at Once y Marty Supreme, un éxito indiscutible que sin embargo no llegó siquiera a los 200 millones dólares en taquilla.

De estas 5 películas, tres tienen lo que podríamos llamar presupuesto de película independiente premium y solo dos cuentan con un presupuesto de estudio tradicional. Muy lejos de los parámetros de un blockbuster, más bien un presupuesto medio convencional. Elden Ring se encuadra en una liga completamente diferente. Con más de 100 días de rodaje en varios países, un extensísimo trabajo de diseño de producción y lo que seguramente va a ser un laborioso trabajo de postproducción que se va a alargar durante año y medio, nos vamos a encontrar al final con una factura en torno a 150 millones de dólares. Más del doble de lo que se habían gastado en Marty Supreme. La ausencia de grandes estrellas es un terreno en el que van a poder ahorrar (el reparto es excelente, pero está muy lejos de suponer el coste de un Timothee Chalamet), pero en todo lo demás es un salto muy considerable. 

A24 no se ha metido en este berenjenal para quedarse igual. Quieren hacer dinero

Los cálculos financieros que suceden entre bambalinas en la industria del cine son extremadamente complejos y se realizan en el mayor de los secretismos. Sin embargo, la sabiduría popular nos dice que para recuperar costes se requiere una recaudación de dos veces y media del montante del presupuesto. Si el coste se concreta en 150 millones, eso quiere decir que se requieren 375 para llegar al break even. A partir de ahí, la película empezaría a generar beneficios. Hay muchísimos factores que pueden alterar esta cifra (incentivos fiscales, acuerdos de financiación, co-producción, marketing, etc), pero no es un cálculo desencaminado. Sin embargo, A24 no se ha metido en este berenjenal para quedarse igual. Quieren hacer dinero. Quieren apoyarse en una reputación excelente labrada a lo largo de los años para pegar un puñetazo en la mesa y ocupar el lugar que les corresponde en el conciliábulo de Hollywood. Para ellos, las expectativas del éxito tienen que estar en los 500 millones de dólares.

Para todos los públicos

Hoy en día, cruzar la barrera de los 500 millones de dólares es harto complicado. Incluso sellos como Marvel, que hace unos años lo hacían sin despeinarse, ahora sufren de lo lindo para alcanzar el hito. Pero mientras las películas de superhéroes se han ido desinflando, otros géneros y otro tipo de propuestas se han hecho un hueco. Casos como el biopic de Michael Jackson, la adaptación de la novela Project Hail Mary o la cinta sobre carreras de Fórmula 1. En todos los casos, grandes superproducciones. En todos los casos, los financieros jugaban con ventaja al aprovecharse de una marca preestablecida. La existencia previa de una base de seguidores incondicionales facilita mucho las cosas, pero no es suficiente a la hora de generar un éxito de taquilla. Hay que expandir el foco para apelar al gran público, o lo que en la jerga se consideran los cuatro cuadrantes demográficos: mujeres y hombres por encima de 25 años y por debajo de 25 años.

Elden Ring tiene que hacer un triple salto mortal y caer de pie para ser considerado un éxito

Hay muy pocas películas que toquen todos los extremos, que interesen a todos los subgrupos poblacionales. También existe el riesgo muy real de que al enfocar una película a todo el mundo, se acabe llegando a nadie. Es obvio que en este caso los productores lo saben y que van a priorizar contentar a la base de jugadores, pero a todas luces los números son insuficientes. Elden Ring ha vendido 30 millones de copias. En el hipotético caso de que cada uno de los que adquirieron una pagara una entrada media de diez dólares, las cuentas se quedarían muy lejos del objetivo. Si bajamos a la realidad, con suerte 10 millones de esos 30 van al cine. Es decir, que con suerte llegaríamos a cubrir una quinta parte del objetivo, y eso dejando fuera el factor de que en muchos mercados las entradas cuestan bastante menos.

Aunque sobre el papel es un proyecto ganador, las cuentas son las que son. Elden Ring tiene que hacer un triple salto mortal y caer de pie para ser considerado un éxito. No basta con los fans del juego, pero los fans del juego son absolutamente indispensables para que esta película sea un éxito. Alex Garland y A24 saben que si la película los satisface a ellos, arrastrarán a más gente y generarán unas sinergias con las previsibles buenas críticas que llevarán a mucha gente a la que el nombre de George R. R. Martin y el propio zeitgeist les acabarán influyendo. Pero se necesita mucha gente. Entre 50 y 70 millones de entradas vendidas en un par de meses. No es poca cosa.

Botón de Pausa

Cuando se publicó la noticia de la adaptación, el año pasado, lo primero que pensé es en The Green Knight de David Lowery, una película majestuosa que atrapa muy bien la atmósfera melancólica de Elden Ring a pesar de que trate el ciclo artúrico. Sin embargo, esa película tan solo recaudó 20 millones de dólares en taquilla sobre un presupuesto de 15. Es decir, fue un fracaso financiero mayúsculo. A la crítica le entusiasmó, pero no convenció a las masas. En los cinco años que han transcurrido desde su estreno las cosas han cambiado mucho. Estamos ante otra A24. Una A24 de CGI y presupuestos de major de Hollywood. También una que no se puede permitir contentar simplemente a las elites cinematográficas. Las expectativas son maximalistas. Hacer una película que arrase en los premios, que entusiasme a la crítica más escéptica y que convenza al gran público para iniciar una nueva era en el que, sin lugar a dudas, es el sello más relevante de la actualidad. 

En 3DJuegos | Si es verdad que Alex Garland ha jugado 4.000 horas a Elden Ring, solo espero que se atreva a contar la historia que FromSoftware nos ocultó

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