Lo apadrina John Carpenter y es la demostración de que un juego no tiene que ser perfecto para ser increíble. Análisis de Toxic Commando

Con John Carpenter's Toxic Commando, la cosa está muy interesante

Bruno Ouviña

Colaborador

Quizá no le veáis el sentido todavía, pero cuando pensé en cómo dejar claro que John Carpenter's Toxic Commando era una pasada, lo único que se me ocurrió fue compararlo con los macarrones con tomate. Sé que se esperaba de mí hablar del legendario director de cine que apadrina el proyecto o de cómo Saber Interactive está llenando el hueco que dejó la saga Left 4 Dead. Sin embargo, este es un juego mucho más de andar por casa. Os prometo que no digo nada de esto como algo malo. Desde que vivo solo, no hay una sola receta a la que tenga más admiración que a los malditos macarrones.

En serio, los macarrones con tomate molan muchísimo. Se hacen rápido, están moderadamente ricos y te arreglan un día en el que quieres tener más tiempo para descansar después del trabajo. Siempre están ahí cuando los necesitas para demostrarte que la mediocridad no tiene por qué mala. Y esta última idea es a la que di vueltas sin parar a las pocas horas de empezar Toxic Commando. Voy a romper dos normas no escritas de nuestros análisis: una es hablar de notas y otra es empezar por las conclusiones. Este es el juego de siete sobre diez más siete sobre diez de la historia de los siete sobre diez. 

La cuestión es que John Carpenter's Toxic Commando es un siete de verdad, no uno de esos que muchos videojuegos reciben solo por participar. Su mérito es que viene a proponer cosas en un género que llevaba años sin evolucionar de forma significativa. En la otra cara de la moneda, el debe lo encontramos en que se nota que no tiene el nivel de pulido o ambición que sí tuvieron otros títulos de Saber Interactive. No comete ningún error imperdonable ni va a cambiarte la vida y es divertido a tope mientras lo juegas pero quizá no quieras repetir tras acabarlo. En serio, macarrones con tomate. 

El vacío que llena Toxic Commando

¡Caísteis en mi trampa! En realidad es imposible no hablar al menos un poco de Left 4 Dead. La cosa es que, aunque alabo este John Carpenter's Toxic Commando por su originalidad, en muchos aspectos es un juego absolutamente canónico. Formando parte de un equipo de cuatro personajes, debemos completar misiones que no son particularmente sesudas mientras aparecen más enemigos en pantalla de los que sabemos contar. El juego recoge todos los clichés del género, incluidos los más modernos. Por ejemplo, tenemos un sistema de clases con toques RPG o una progresión basada en desbloquear accesorios para las armas.

Brilla por su originalidad, pero Toxic commando también cumple con los clichés del género

Estos aspectos comunes funcionan bastante bien, pero también son los más genéricos. Las cuatro clases disponibles, por ejemplo, son fáciles de nombrar como personajes de otros juegos. Un defensor que pone escudos en forma de cúpula y un sanador que cura en un área a su alrededor mientras se mueve no son precisamente arquetipos rompedores. En cualquier caso, todas las clases y habilidades son bastante divertidas de usar y tienen su peso en cuanto a estrategia. Además, parte de la progresión consiste en subir de nivel nuestra clase y modificar las habilidades para crear builds interesantes. Por ejemplo, el defensor puede aumentar el daño en su zona fortificada a cambio de dar menos protección.

No hay nada más macarrones con tomate —o siete sobre diez— que hacerlo todo bien sin llegar a destacar. Sin embargo, sí hay un par de aspectos donde Saber Interactive se revuelve para sacar un poco de su brillantez. Dábamos por hecho que la compañía iba a volver a hacer gala del Swarm Engine, ese motor especializado en poner cientos de enemigos en pantalla sin derretir nuestra tasa de FPS como ya vimos en Space Marine 2. Con lo que no contábamos, sin embargo, era con que el juego acabara con las misiones lineales y apostara por convertir cada uno de sus niveles en un pequeño mundo abierto cuyo estilo recuerda enormemente al de Ubisoft.

Así se ve el mapa de Toxic Commando.

Al entrar en una misión y abrir el mapa, veremos que está lleno de puntos de interés. Los objetivos principales se marcan claramente con un rombo amarillo y nada nos impide ir a por ellos. Sin embargo, a lo largo de los caminos encontramos zonas de 'farmeo' en las que obtener recursos que nos ayudarán a completar la fase sin morir. Podremos hacernos con mejores armas, una habilidad de resurrección o una moneda en forma de engranaje que será fundamental en la etapa final de cada partida. Se pueden diseñar estrategias más eficientes o ignorar la recolección de recursos en las dificultades bajas, pero casi siempre terminaremos pateándonos todo el nivel por el simple hecho de que hacerlo es divertido.

Esta estructura abierta con mapas extensos da lugar a la introducción de los vehículos, que son el otro gran aspecto diferenciador de Toxic Commando. A lo largo del mapa podemos encontrar coches o camiones que tienen habilidades únicas. El vehículo más común tiene una onda de choque que detona a los enemigos, pero también hay una 'pick-up' con un lanzallamas o una ambulancia con la habilidad para curar en área. Es interesante porque, además de darle de nuevo un toque táctico, hace que las partidas sean más dinámicas. Mientras exploramos el mapa tendremos que parar a recoger munición para las torretas o gasolina, siempre con la precaución de no acabar rodeados de zombies mientras vamos en coche.

La cosa de los macarrones con tomate

Con un 'gunplay' sensacional en el que cada arma pesa lo que tiene que pesar e impacta como tiene que impactar, parece que os esté describiendo el mejor juego de todos los tiempos. Sin embargo, si hay algo que tira hacia abajo la valoración de Toxic Commando es su escasez de contenido. Dos palabras que no quieres ver juntas cuando hablas de un videojuego son "corto" y "repetitivo". En este caso, tristemente tenemos que utilizarlas. Actualmente solo está disponible una campaña con nueve misiones que cometen el error de ser bastante similares entre sí. Sería fantástico añadir un modo horda o nuevos niveles que modifiquen un poco la fórmula.

El coche es una de las novedades más divertidas de Toxic Commando.

Está previsto que este problema se resuelva con actualizaciones de contenido trimestrales, pero al final estamos valorando el juego por lo que es hoy y no por lo que promete llegar a ser. En este sentido, debéis saber que los incentivos para rejugar están en completar las misiones a mayor dificultad e ir desbloqueando cosméticos y subiendo el nivel de las armas. No me parece un problema particularmente grave si tenemos pensado jugar con amigos, ya que de nuevo, la jugabilidad 'momento a momento' es bastante divertida. Sin embargo, sí puede pasarnos bastante factura si tenemos previsto jugar principalmente en solitario.

También, si estamos solos, debemos saber que los compañeros de la IA son bastante desastrosos. Os digo por experiencia que puedes pasarte los niveles en difícil con ellos, pero también que hay momentos donde las cosas se ponen un poco ridículas. En un nivel, por ejemplo, tenía que transportar un escudo y una bomba a una zona objetivo. Mi personaje solo podía sostener una de las dos cosas y me encontré con que la IA no tenía ganas de ayudarme. Al final tuve que agarrar una, tirarla hacia delante, recoger la otra más atrás, lanzarla, y así sucesivamente.

La historia tampoco es muy relevante y no me he aprendido el nombre de ningún personaje. John Carpenter dijo sobre el juego que todo su trabajo había sido extender el brazo para recoger los cheques y, aunque en realidad sabemos que echó una mano con la música y algunos detalles de la trama, está claro que su implicación no ha sido total. Más bien la idea ha sido la de reflejar ese estilo de película ochentera de terror un tanto ridículo. La cuestión es que las bromas muchas veces no terminan de entrar e implicarse con la narrativa en un juego tan centrado en la jugabilidad, sobre todo si este no es esfuerza, siempre es un poco más difícil.

Hay muchas pequeñas cosas que hacen que Toxic Commando no llegue a ser un plato gourmet, pero hay que reivindicar que en esta vida no todo debe serlo. No todos los días quiero ser Maelle y tratar de salvar el mundo, sino que a veces me apetece simplemente divertirme matando zombies con mis amigos en un juego más bajado a tierra. Lo que tienen los siete sobre diez es que cuando conectan contigo son capaces de divertirte sin saturarte. Son tus macarrones con tomate, un plato que quizá no quieras comer todos los días el resto de tu vida, pero que te salva unas cuantas noches que no sabes muy bien que cocinar. Esto lo digo muy en serio: del mismo modo que hacen falta más juegos como Expedition 33, también hacen falta más medianías sensacionales y divertidas como esta.

Una medianía sensacional

John Carpenter's Toxic Commando análisis

John Carpenter's Toxic Commando

Por: Bruno Ouviña
Sin sello

Toxic Commando es uno de esos juegos que no te va a cambiar la vida, pero que te hará disfrutar cada momento que pases jugando. Se trata de un imprescindible para cualquier enamorado del género inaugurado por Left 4 Dead y de algo muy interesante para todo aquel que pueda jugarlo con amigos. No es perfecto ni mucho menos, pero no me creo que nadie que le dé la oportunidad vaya a considerarlo una experiencia aburrida o que no merece la pena.

5 cosas que debes saber
  • Es un FPS 'matazombies' de toda la vida que sigue el legado de Left 4 Dead
  • Su gran giro es convertir las misiones en pequeños mundos abiertos muy divertidos
  • Se hace un tanto corto y comete el error de no tener demasiada variedad en sus misiones
  • Aunque se nota la influencia del cine de terror de los 80, la historia y el guion no es lo que esperarías de algo que lleva el nombre de John Carpenter
  • Está diseñado para que la diversión esté por encima de todo y mejora al jugarlo con amigos.
Jugadores: 1-4 (Online)
Idioma: Voces en inglés, textos en español
Duración: 8 horas para completar la campaña en modo normal, aumenta mucho si subes la dificultad

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