
Jefes espectaculares y una exploración cada vez más interesante, aunque el combate y el rendimiento dejan sensaciones encontradas
La verdad es que al principio Phantom Blade Zero me descolocó un poco. No sabía exactamente qué tipo de juego quería ser. La aventura empieza con un montón de cinemáticas, escenas muy guiadas, peleas coreografiadas sin mucha libertad y con unos cuantos quick time events que te hacen pensar que estás ante un videojuego de otra época. Pero, poco a poco, todo se va enderezando hasta dar como resultado un juego de acción muy interesante y curioso, en el que te vas dando cuenta de que disfruta tomando caminos a contracorriente.
Antes de nada, pongámonos en antecedentes: La historia nos sitúa en un reino de fantasía oriental con mucha inspiración en las artes marciales, pero también en el steampunk. Nosotros somos Soul, un maestro de La Orden caído en desgracia y atormentado por un pasado que es el auténtico protagonista de la historia. A través de muchos flashbacks, descubriremos que hemos sido traicionados, en especial por quien fue nuestro hermano de la orden, que nos deja moribundos. Así es como terminamos haciendo un pacto para volver a la vida y arreglar las cosas. El precio es que tenemos solo 66 días de vida para hacerlo.
Phantom Blade es un juego más grande incluso de lo que ya parece. Le gusta probarlo todo, así que llena la aventura de vídeos, algunos hechos con el motor del juego, otros CG y otros incluso hechos con animación, especialmente conseguidos. Hay flashbacks y largas conversaciones por doquier y a veces ocurre, sobre todo al principio, que no podemos dar dos pasos sin llegar a otra de estas secuencias. Pero, poco a poco, la cosa se estabiliza y el juego va ganando terreno a la historia. Ahí es cuando Phantom Blade se desenmascara como un buen juego de acción, que tiene más ganas de ser su propia cosa que de amoldarse a las reglas y convenciones de un género.
Porque sí, desde fuera puede parecer un soulslike. Hay campanas que funcionan como puntos de control, enemigos que nos dan la experiencia como moneda de cambio y jefes finales desafiantes. Pero, por el contrario, no es un juego que quiera atosigarte demasiado. No pierdes nada al morir, puedes experimentar el mundo como quieras, hacer misiones secundarias y, quizá lo más curioso de todo, los enemigos no reaparecen en los puntos de control o cuando nos vencen.
El mejor ataque es una buena defensa
Así que, aunque parezca que tiene alma de soulslike, en realidad es un juego de acción y aventura un poco más relajado. De hecho, en el modo de dificultad normal, aunque el juego avisa de que será una experiencia desafiante, no es nada castigador en la exploración de su mundo. Si eres un jugador experimentado, los enemigos comunes no te lo ponen demasiado difícil, y es que creo que el equipo de S-GAME Studio tenía más interés en explorar el desafío con los jefes finales. Porque Phantom Blade tiene un montón de jefes finales. Más de 50. Y son ellos los que te pondrán las cosas bastante más difíciles.
Ahora bien, tengo que decir que he disfrutado de estos enfrentamientos a medias. Para explicarme, necesito que comprendáis cómo funciona el sistema de combate. Todas nuestras armas tienen dos ataques, que producen combos, pero Phantom Blade es más heredero de Sekiro , por lo que es siempre más importante bloquear e ir bajando esa barra de postura de manera que podamos atacar cuando la drenemos del todo. Aparte de los ataques normales, los enemigos tienen dos ataques especiales, uno con destello azul que hay que bloquear perfecto, y otro rojo que hay que esquivar. Así, la dinámica radica en apenas atacar, sino machacar el botón de bloqueo y estar atento a estos dos colores, esperar a ver esos destellos azul y rojo y atacar cuando el enemigo quede aturdido.
Y aunque los combates son espectaculares y se disfrutan, cuando llevas ya unos cuantos jefes derrotados, la sensación que tienes es extraña, como si siempre fuera el mismo combate. Da igual que ataquen de frente, que vuelen o que aparezcan por portales, porque con solo estar pulsando el botón de bloqueo constantemente y cambiar de arma para renovar tu barra de postura, Soul bloquea cualquier cosa. Estos patrones no varían demasiado para engañarte, para cambiar las reglas de la pelea, y eso termina haciendo que, a veces, todas las peleas se parezcan un poco entre sí.
El mayor problema, casi siempre, no es aprender un nuevo patrón o mantener los nervios, sino que los jefes tienen una vida larguísima que convierte las peleas en una batalla de desgaste. Y repito: Phantom Blade no quiere agobiarte demasiado, por lo que incluso si el enemigo cambia de fase, repites el combate desde esa nueva fase (lo que suele significar morir la primera vez que cambia de fase, renovar las pociones y volver a luchar).
El espectáculo reñido con la precisión
Pero no puedo decir que no haya disfrutado el camino. Sobre todo porque los combates son intensos y el mapa poco a poco se va haciendo más complejo. Está dividido en varias zonas muy grandes que conforman este mundo. En la primera zona, parece un eterno pasillo, pero por suerte el juego se va expandiendo y va creando una orografía cada vez más compleja.
Repito, este juego no es tanto un soulslike, por lo que la cosa no va de atajos y de ganarte cada palmo de terreno. De hecho, los puntos de control están muy cerca unos de otros y no tendrás demasiados problemas en alcanzarlos. Lo interesante de sus niveles es encontrar todos los secretos, cofres y objetos escondidos, así como ir completando las misiones secundarias. Poco a poco, casi va inspirándose más en la estructura de un metroidvania, porque algunas armas secundarias no solo sirven para luchar, sino para desbloquear caminos a los que antes no podíamos acceder, fomentando el backtracking si queremos hacernos más fuertes y conseguir todas las mejoras.
Por cierto, estas armas secundarias son un tanto extrañas. A veces pueden ser poderosas y otras no tienes la sensación de que ayuden demasiado en el combate. En ocasiones parece que estás malgastando los usos limitados, mientras que otras son completamente vitales, hasta el punto de que puede convertir un combate en un verdadero engorro. Por ejemplo, hay enemigos que tienen escudos y estos se pueden romper con una poderosa hacha. Pero si no la llevas equipada o te has quedado sin usos, luchar contra ellos es un fastidio porque apenas hay tácticas efectivas contra ello. Y como las peleas contra enemigos comunes no son demasiado difíciles, puedes tirarte varios minutos intercambiando golpes hasta el aburrimiento.
S-GAME ha tomado decisiones extrañas para Phantom Blade Zero. A veces estas decisiones son acertadas y consiguen que el juego tenga personalidad, en vez de ser el enésimo soulslike, y eso está bien; pero otras, más que decisiones, parecen parches por no haber equilibrado del todo bien la experiencia. Y al final, con todo sobre la mesa, creo que sencillamente tienes que probarlo para saber si es para ti, porque habrá muchos jugadores que vengan a este título por distintas razones.
Algunos esperarán un desafío muy ajustado y pueden terminar pensando que el juego no se lo da, porque no es el combate más preciso del mundo: nuestro personaje se recrea en los combos y las animaciones complejas y, por tanto, se confía mucho en el machaqueo de botón y se perdona bastante el fallo. A veces, incluso, he tenido la sensación de que el enemigo iba a lo suyo con sus ataques y yo a lo mío, en vez de estar verdaderamente coordinados en la batalla. Y otras veces, ocurre lo contrario: logras buenos combos, un buen ritmo en los combates y una exploración que cada vez va siendo más satisfactoria, y entonces te apetece seguir explorando un poco más, y un poco más...
Con todo, Phantom Blade Zero es un juego bien hecho. Posee un aspecto técnico a veces apabullante, con escenarios muy bien recreados y sobre todo una cantidad de animaciones enfermiza, porque cada una de sus armas tiene dos o más ejecuciones y todos los combates con enemigos finales son un despliegue espectacular de efectos y movimientos (han usado una escuela de artes marciales para lograrlo). La música acompaña bien y a veces tiene temas cantados (con letra en pantalla y todo) que le dan un aspecto melancólico que busca para ciertas escenas y peleas. Tiene un precio en lo técnico, al menos en PC, que es la versión que yo he probado, y es que he notado que es siempre demasiado exigente. He notado tirones con bastante frecuencia y, sobre todo, un stuttering en la frecuencia de imagen que sucedía incluso a elevados frames por segundo.
La única forma que he tenido de que todo vaya verdaderamente fluido con una RTX 5080 en resolución 4K es quitar el ray tracing y usar el modo de calidad Ultrarrendimiento, que es el más bajo de todos. No dudo de que más adelante pueda mejorar, pero al menos en la versión más actualizada que he jugado, creo que es exageradamente demandante.
Phantom Blade Zero es un buen juego y creo que su apuesta por ser menos castigador en la exploración y centrar su desafío más en los jefes es una idea interesante. Tiene momentos verdaderamente espectaculares y consigue que te apetezca continuar hasta completarlo en sus 25 horas que dura la campaña y casi 50 horas si haces todo su contenido. Pero creo que tiene defectos evidentes. Muchas de sus decisiones de diseño parecen hechas para paliar problemas que iban acumulándose a lo largo de su desarrollo y, en ocasiones, apuestan más por el espectáculo que por la precisión que demanda un videojuego de acción, haciendo sentir al jugador que no tiene el control total y que nuestro personaje entra en una cadena de combos infinita con apenas pulsar un par de botones. No hay duda de que es una fórmula distinta, y yo agradezco que, cada vez más, y como sucedió con juegos como Wukong o Stellar Blade, empiece a haber más estudios que añadan su propia personalidad a las fórmulas modernas establecidas. Pero, siendo un juego tan personal, tienes que probarlo primero para saber si la que ha elegido Phantom Blade es para ti.
Alma de soulslike, reglas propias
Phantom Blade Zero es un buen juego de acción, pero reconozco que a veces me ha dejado sensaciones encontradas, aunque también ganas de seguir jugando. Su exploración gana interés con las horas, las artes marciales ofrecen momentos espectaculares, visualmente es un portento y agradezco que busque su propia personalidad. Sin embargo, en ocasiones el espectáculo pesa más que la precisión, los jefes acaban repitiendo dinámicas y el rendimiento en PC necesita mejorar. Una aventura de acción que merece la pena, eso sí, siempre que su particular forma de entender el combate encaje contigo.
Comprar Phantom Blade Zero- La historia nos pone en la piel de Soul, un guerrero que dispone de 66 días de vida para resolver una traición.
- Más de 50 jefes, con puntos de control entre sus fases.
- Mundo dividido en grandes zonas a las que volver, con secretos, cofres y misiones secundarias.
- Sencillo en la exploración y desafiante en sus jefes. Los enemigos no reaparecen en puntos de control.
- Los combates más duros se basan más en el parry y esquive que en el ataque.
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