Una de las sorpresas de 2023 estrena secuela con más horas de juego y mejores puzles, aunque también muy continuista
Es innegable que Planet of Lana II: Children of the Leaf te atrapa sensorialmente. Como sucedió con su antecesor, el trabajo artístico es sobresaliente. Visualmente es una auténtica maravilla para los ojos, pero también te enamora el apartado sonoro. Es muy bonito y tiene la capacidad de emocionarte a través del arte. Esa esencia está intacta en esta secuela, pero ha evolucionado lo justo en lo jugable. Ya comenté cuando jugué a la demo que me sorprende la existencia de Planet of Lana 2. El primero me pareció un título muy básico en jugabilidad, algo que disimulaba muy bien gracias a lo espectacular que era visualmente. En ese momento fue suficiente para contentar a los jugadores, pero a esta segunda parte le pedía que tomara riesgos. El enfoque ha sido más bien conservador.
Es verdad Planet of Lana 2 que introduce alguna mecánica más, nuevos puzles basados en físicas, interacciones más complejas y otros detalles que elevan la experiencia, pero también repite algunos errores, como un ritmo anodino en ciertos momentos y poca claridad en lo que hay que hacer. Vuelve a centrar la resolución de los acertijos en "prueba y error", lo que puede frustrar en alguna ocasión. Pero, ¿merece la pena? Te lo cuento en este análisis.
Planet of Lana 2 es exactamente lo que puedes esperar de una secuela
Este nuevo trabajo de Wishfully nos lleva a vivir una aventura con Lana y Mui. La historia profundiza en su universo con un escenario más trabajado, nuevas tribus y sorpresas que enriquecen el lore, especialmente en el tramo final. Puedes jugarlo si no disfrutaste del primero, pero es recomendable haberlo hecho. En esta ocasión, Lana se lanza a la búsqueda de tres ingredientes para curar a su hermanita de una enfermedad que ha contraído por un extraño gas.
Una de las tribus enemigas ataca el poblado de Lana y utiliza unas extrañas piedras que emiten un gas tóxico. La hermana respira el humo que emana de una de las rocas y enferma. En ese momento comienza el viaje para obtener la materia prima que servirá para crear la cura. Durante el camino, descubres nueva información sobre el mundo, las tribus, el pasado de Mui y de los humanos, y te enfrentas a diversos peligros.
Wishfully, el estudio creador del videojuego, aseguró que el título duraría el doble del primero. Te recuerdo que el original se superaba en unas 4 horas, dependiendo de si te atascabas o no. Y sí, te confirmo que sus responsables no mentían. Me ha durado unas 9 horas, con un par de ratos de bloqueo por no saber cómo avanzar. Es más grande, pero es algo irregular en el desarrollo, con varios momentos que bajan el ritmo.
Eso es notable por dos aspectos principales: por un lado, porque hay instantes de calma en la aventura que lo ralentizan todo de nuevo cuando estabas a tope resolviendo puzles y saltando sin parar; por otro lado, porque repite uno de los errores del original: hay acertijos poco intuitivos que te frenan en seco, y te obligan a probar y fallar hasta dar con la solución. A veces echas en falta alguna indicación adicional.
Aún así, cuando te das cuenta de la solución, todo encaja. Los puzles son más entretenidos y complejos, y llevan más allá el concepto del original. A pesar de que a veces me hayan frustrado un poco, son más estimulantes y más creativos. Y lo son porque las criaturas que puedes poseer con Mui ofrecen posibilidades más interesantes y porque Lana es capaz de controlar algunas máquinas con un utensilio especial.
Eso me ha gustado. La secuela amplía las interacciones de Lana con el entorno tecnológico, algo que en el primero era mucho más limitado, y también le da mayor importancia a Mui. En el original la tenía, pero considero que sus capacidades se explotan mejor en Planet of Lana 2. Esa relevancia adicional ayuda a que los acertijos ganen en complejidad y variedad, lo que da cierta frescura a la aventura.
Gracias a poseer a algunas criaturas puedes lanzar tinta en el fondo del mar para cegar a las bestias que quieren atacarte. O poner una especie de lana en el suelo para que se queme y haga que ardan los obstáculos. O utilizar el agua de los estanques para regar plantas y obtener lianas para abrir nuevos caminos. Me hubiera encantado ver alguna criatura más, pero las que hay tienen sentido y encajan en este universo.
Los acertijos que hacen uso de las habilidades de los simpáticos seres que Mui controla se hacen amenos, pero no todos funcionan igual de bien. Aquellos en los que tienes que dejar un rastro de lana para quemarla son un verdadero desafío y pueden ser un quebradero de cabeza para más de uno. Debes, incluso, saltar y desplazarte con una criatura que tiene un movimiento bastante limitado.
Y, como decía, Lana puede manejar máquinas. Eso hace que haya acertijos basados en físicas, aunque esta mecánica está poco explotada, excepto en el final. Es interesante y daba para bastante más. Pero quiero hacer hincapié en que es un videojuego más variado. Te pone en muchas situaciones diferentes, algunas exclusivas de ciertos momentos, como el capítulo en el que conduces una especie de submarino.
Esa variedad es algo que he agradecido bastante. Las mecánicas de los acertijos se repiten lo justo, hasta el punto de que me hubiera gustado más cantidad de algunas de ellas. Además, hay momentos de sigilo y persecución que no cansan y el plataformeo es algo mejor, sobre todo porque Lana es más ágil y es capaz de escalar, nadar y bucear. Sigue sin ser un plataformas como tal, pero ha mejorado en ese sentido.
Un mundo mejor construido, pero una historia menos emotiva
En líneas generales, Planet of Lana II: Children of the Leaf es una aventura más elaborada, aunque me he quedado con la sensación de que el estudio podría haber innovado todavía más. El avance jugable es una realidad, pero esperaba más. American Arcadia es, para mí, un referente en el género. Aún así, ha mejorado de forma evidente en la construcción del mundo. Hay más biomas y el viaje abarca más lugares distintos.
Visitas nuevos poblados, instalaciones enemigas, bosques, montañas nevadas, el fondo marino, cuevas… Y más sitios. Además de una mayor cantidad de localizaciones, hay un mejor trabajo de diseño de niveles. Aunque siguen siendo escenarios muy lineales (con unos coleccionables complicados de encontrar), se sienten más orgánicos. Eso sí, cada zona es muy independiente y hay saltos bruscos de un lado a otro, sin continuidad real.
Hay lugares muy bellos y la sensación de estar ante una creación que firmaría Studio Ghibli se acentúa. Es muy bonito. Y como comentaba al principio, no sólo lo es en la parte visual, sino también en la sonora. El sonido de la naturaleza, de los robots o de las tribus rivales ayudan a construir un universo que te atrapa por la parte artística. El idioma sigue siendo inventado y no hay subtítulos. El relato se construye por gestos y por sonidos.
Y no sólo los que emiten Lana, Mui o los diferentes seres con los que te cruzas. La música también juega su rol. Por ejemplo, hay una pequeña canción de cinco notas que tiene un significado enorme y un papel clave en la narrativa. Incluso debes aprender a tocar una canción con una flauta en un instante concreto. Es un videojuego que se siente y que te invita a dejarte llevar por su arte. Para mí, gana enteros por ello.
Aún así, es cierto que la secuela es mucho menos emotiva. Hay menos momentos íntimos y, desde luego, he conectado menos con ella en ese sentido. De hecho, a Lana le mueve la venganza. Mi interpretación es que, aunque sigue siendo una persona con buen corazón y quiere ayudar a que el mundo sea un lugar mejor, también se ha dado cuenta de que existe maldad a la que hay que enfrentarse.
En resumen, si te gustó el original, este te va a contentar. Es una secuela pura con la evolución justa. Y funciona; es claramente mejor. A mí me ha convencido lo suficiente como para recomendarlo. Me hubiera encantado más ambición para romper con el anterior, pero mis expectativas no me impiden ver todo lo bueno que esconde Planet of Lana II, aunque se quede, otra vez, un escalón por debajo de la excelencia.
Mejor, pero sin riesgo
Planet of Lana II: Children of the Leaf es una secuela sólida y más completa que el original. Amplía mecánicas, es más variado y construye mejor su mundo, pero adopta un enfoque conservador que le impide dar el salto definitivo. Es muy recomendable si te gustó el primero, aunque vuelve a quedarse un paso por debajo de la excelencia por su irregularidad en el ritmo y por ofrecer una menor carga emocional en su narrativa.
Comprar Planet of Lana II: Children of the Leaf- Dura unas 9 horas, casi el doble que el primero.
- Añade nuevas mecánicas; Lana y Mui tienen más capacidades.
- Los puzles son más variados, pero algunos siguen siendo poco intuitivos.
- Amplía el mundo con más biomas y escenarios.
- Es menos emotivo y más conservador que el original.
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