La clave para condensar buena parte de los 1.2GB que pesaba el juego en un cartucho de 64MB fue una herramienta diseñada por Factor 5
Solemos pensar que los ports de videojuegos son versiones "desmejoradas" de las originales. La mayoría de las veces esa definición se cumple, al menos en la primera versión del juego "porteado", y suele ser por las diferencias técnicas o de "lenguaje" entre el software del programa y la arquitectura del sistema sobre el que se ha adaptado. Claro, hoy en día es posible lanzar parches y correcciones para subsanar bugs o fallos en la adaptación, pero en la década de los 90 esto era impensable: un port salía como salía, y no había forma de arreglarlo si algo había fallado en su proceso de traslación.
Así que, cuando en 1998, Capcom lanzó Resident Evil 2 para la primera PlayStation, pensó que estaría bien sacar una versión para su gran competidora en aquella época, la Nintendo 64. Pero, aparte de la dificultad de no poder cometer errores, la tarea parecía imposible: estaban planteando trasladar un juego que ocupaba 1.2GB en dos CD-ROMs a un cartucho que como máximo era capaz de almacenar 64MB.
Y sin embargo, lo consiguieron, y hasta mejoraron la versión de PlayStation 1, pero no sin tener que hacer el mayor ejercicio de compresión de datos de la Historia de los Videojuegos, y una verdadera muestra de "brujería técnica". O mejor dicho, tuvieron que usar la "Fuerza" de Star Wars... más o menos.
El reto imposible de Capcom con Rogue Squadron y Angel Studios
Capcom sabía que Resident Evil 2 iba a ser un titán de la historia del gaming: más grande, más ambicioso, más violento que el Resident Evil original, y las ventas del juego en PlayStation 1 lo demostraban: Resident Evil 2 fue un éxito con casi 5 millones de unidades vendidas y unos ingresos de 19 millones de dólares sólo en EE.UU. El binomio Sony/Capcom fue uno que impulsó y mucho a la por aquel entonces nueva 'First Party', pero la desarrolladora de Street Fighter o Megaman no quería dejar de lado a la que en su día fue otra de sus grandes valedoras: Nintendo.
A finales de los 90, los de Kyoto lo estaban pasando mal después de que muchas desarrolladoras como Capcom, Squaresoft o Konami la dejaran de lado, entre otros motivos, por apostar por el cartucho frente al CD como soporte para su consola de 64 Bits; con todos los costes de producción para la desarrolladora que eso implicaba. Sin embargo, Capcom tampoco quería condenar a Nintendo al ostracismo como sí lo hizo Square con la saga Final Fantasy, y siempre trato de estar en buenos términos con los de Kyoto.
A modo de gesto de paz, le propusieron a Nintendo un port de Resident Evil 2 para Nintendo 64, pese a los clamores de los propios equipos técnicos de Capcom sosteniendo que era virtualmente imposible meter 1.2GB en un cartucho de consola que no llegaba ni a un 5% del espacio necesario. Sin embargo Yoshiki Okamoto (jefe de producción de Capcom) tenía fama de ser un hombre tan obsesivo y testarudo como avispado. Y lo demostró proponiendo una solución que implicaba una jugada a tres bandas.
La propia Capcom con el material base, un por aquel entonces "desconocido" pero asombrosamente preciso e ingenioso estudio de diseño informático llamado Angel Studios, y una tecnología desarrollada por el estudio alemán Factor 5 para uno de los mejores exclusivos que tuvo Nintendo 64 en su catálogo: Star Wars: Rogue Squadron.
La Fuerza del MusyX fue intensa en Resident Evil
Los pormenores más técnicos y complicados de este ejercicio de ingeniería de software por parte de Angel Studios los podéis leer en la pieza que nuestro colega Sergio Martín explicó con todo lujo de detalles la brujería técnica que hizo posible el "milagro" de este port. Sin embargo, no deja de ser llamativo que una herramienta de compresión de software creada "ex proceso" para un juego de Star Wars -el MusyX- fuera lo que posibilitara el trasladar la mayoría de los 1.2 GB que pesaba el juego a una ROM para cartucho con sólo 64MB de espacio disponible.
Por supuesto, no fue el único "actor" que consiguió ayudar en el proceso. El Expansion Pack de Nintendo 64 también jugó un papel importante, y no sólo para ofrecer el juego con una resolución de 640x480 frente a la original de 320x240 de Playstation. Esos 4 MB de RAM extra también ayudaron a la ejecución del juego, y como en el videojuego exclusivo de Factor 5, dotaban a la imagen de una resolución excelente (además de poder corregir algunos fallos gráficos de la versión original con técnicas como el antialiasing o el Z-Buffering)
Es una conexión interesante sin duda entre dos juegos que no compartían casi nada en absoluto: ni género, ni ambientación, y ni siquiera el mismo fandom - más allá de que tener en común el hecho de que fueron dos de los juegos más técnicamente avanzados -y con diferencia- para la Nintendo 64.
Superó las expectativas de Capcom, y al juego original
Además de romper el tabú y eliminar el estigma negativo que los ports solían arrastrar, Angel Studios, todavía tenía algunos ases en la manga tanto de cosecha propia como a petición de Capcom. El sistema de control fue remozado; tanto Claire como Leon se manejaban con mucha más fluidez -pese a la diferencia de diseños entre el mando de Nintendo 64 y el de la Play-, en la consola de Nintendo.
Pero también se añadieron características jugables nuevas, la más notable para los fans el "randomizer"; una función que hacía que algunos de los objetos básicos como las municiones o las plantas para curarse nunca estuvieran en el mismo sitio en cada partida.
Y como broche final, y a petición de Capcom, insertaron las Ex Files: un compendio de informes y cartas repartidas por algunos escenarios del juego firmadas por Rebecca Chambers o Billy Cohen que referenciaban al todavía no existente juego que protagonizarían los dos: Resident Evil 0. También se incluyeron notas de Jill Valentine y otros miembros de S.T.A.R.S. que conectaban la trama de Resident Evil 2 con Resident Evil 3 de manera más orgánica y con la intención de solidificar el lore de toda la saga hasta entonces.
En definitiva, no es de extrañar que este Port sea considerado por muchos como el mejor que se ha hecho jamás de un videojuego. No sólo por el aprecio que tenía Capcom a uno de los mejores videojuegos que jamás ha hecho y que quería estrenar en Nintendo como la versión definitiva del mismo, sino por la pericia y maestría técnica que demostró Ángel Studios a la hora de realizarlo cuando parecía imposible.
Unos logros técnicos que de hecho fueron el catalizador para que cierta gran compañía adquiriese el estudio y lo integrase en su organigrama para crear el mundo abierto inspirado en el Oeste del siglo XIX más vivo y ambicioso de la historia... pero esa es una historia para otro día.
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