Esto es lo que tu granja de Stardew Valley dice de ti

¿Alguna vez habías pensado lo que puede significar que tengas tus cultivos perfectamente alineados? Este juego funciona como un espejo de nosotros mismos

Bárbara Gimeno

Colaboradora

Cuando iniciamos una nueva partida de Stardew Valley todo empieza igual para todos: una cabaña humilde, unas pocas herramientas y un campo hasta arriba de hierbajos y rocas. Pero solo basta con unas horas de juego para que esa parcela empiece a transformarse en algo único e irrepetible, ya que dos jugadores pueden comenzar desde el mismo punto y acabar con granjas totalmente distintas: ordenadas o caóticas, dedicadas a la agricultura intensiva o enfocadas al cuidado de animales, decoradas con mimo o reducidas a lo estrictamente funcional. Lo más  curioso es que esas elecciones reflejan aspectos de nuestra propia personalidad, casi como si el juego actuara como una especie de espejo virtual.

Stardew Valley no es solo un simulador de granjas: es un espacio donde proyectamos nuestra manera de entender el mundo, de relacionarnos y de organizar nuestro tiempo y nuestra productividad. Lo que cultivamos, cómo decoramos y a quién elegimos dentro del juego dice mucho más de nosotros de lo que pensamos.

El granjero eficiente

Algunos jugadores se dedican a organizar la granja de la forma más perfecta posible desde el minuto 1. Filas de cultivos alineadas con una precisión que ni un cirujano, riegos automatizados lo antes posible para no perder el tiempo y caminos de piedra delimitando cada espacio "decoran" la parcela de este tipo de jugadores. La prioridad es optimizar: maximizar los beneficios, reducir los tiempos muertos y convertir la granja en un sistema productivo que dejaría boquiabierto a cualquier magnate de JojaMart.

Este perfil se suele dar en quienes, en la vida real, son unos auténticos forofos de la planificación y la eficiencia. Personas que encuentran satisfacción en la organización —yo soy de esas—, y en ver cómo un plan bien hecho da resultados concretos. En su Stardew Valley, no hay lugar para la improvisación: todo está medido, desde qué plantar en cada temporada hasta la ruta más eficiente para regar, recoger y vender.

Sin embargo, y si lo analizamos fríamente, este estilo de juego también revela un rasgo curioso: el de la necesidad de control. En un mundo real que suele ser cada vez más caótico, tener un espacio donde todo sigue reglas claras y previsibles puede ser realmente reconfortante. Así, la granja se convierte en un refugio donde el esfuerzo siempre tiene recompensa.

El granjero caótico

En el extremo opuesto están aquellos que disfrutan dejando que la granja crezca de manera casi salvaje. Plantan de todo un poco, sin importar demasiado el orden ni la colocación. Los caminos se mezclan con campos de flores, los animales corren libres y la decoración parece más una especie de remix de estilos que un diseño pensado. A primera vista, estas granjas pueden parecer desordenadas, pero es verdad que (a menudo) encuentran orden en su propio caos... y que tienen una personalidad única.

Este estilo de granja nos habla de personalidades creativas, menos preocupadas por la eficiencia y más interesadas en la experimentación. Para estos jugadores, lo valioso del juego no está en acumular dinero sino en disfrutar de cada sorpresa: la de un cultivo inesperado, un animal travieso haciendo de las suyas o un espacio que cambia según el ánimo que tengamos ese día.

El caos controlado de estas granjas refleja una actitud más flexible ante la vida. Simboliza el hecho de que no todo puede planearse y que, a veces, la belleza está en lo inesperado. No son granjas menos valiosas,  para nada, sino distintas: laboratorios donde florece la imaginación y la libertad.

Animales, cultivos y decoración: tus prioridades hablan

Más allá del orden o el caos, cada jugador elige a qué dedica su energía. Hay quienes deciden centrar sus esfuerzos en los animales, construyendo graneros y gallineros cada vez más grandes, cuidando con mimo de vacas, ovejas o gallinas. Para ellos, el juego es una experiencia de cuidado: alimentar, acariciar y ver crecer a sus queridos animales. Este estilo podría reflejar una inclinación hacia la empatía y la relación con los seres vivos, incluso en su versión digital.

Otros prefieren los cultivos, buscando siempre la semilla que sea más rentable, calculando los ciclos de crecimiento o llenando la granja de árboles frutales. Aquí vemos más un perfil orientado a la constancia y al trabajo a largo plazo, alguien que disfruta viendo cómo las inversiones dan fruto con paciencia y esfuerzo.

La decoración, por su parte, atrae a jugadores que ven Stardew Valley como una extensión creativa y que disfrutan de otros juegos del estilo de Animal Crossing. En este caso, no importa tanto la productividad como la estética. Sus granjas están llenas de flores ordenadas con muchísimo cuidado, muebles personalizados  y caminos que guían al visitante hasta los diferentes espacios de la parcela. Estas granjas se convierten en autorretratos visuales, reflejando un sentido artístico y el deseo de que la belleza acompañe la rutina y que, así, tengamos un día a día más bonito.

Amor en el valle: elecciones del corazón

Otro aspecto fundamental del espejo en el que Stardew Valley propone que nos miremos son las relaciones románticas. El juego permite casarse con varios personajes, donde cada uno tiene su propia historia, traumas y secretos. La cosa es: ¿a quién elegimos y por qué?

Los que eligen personajes como Maru o Harvey, que tienen historias de estabilidad y responsabilidad detrás, normalmente suelen buscar seguridad y tranquilidad cuando toman una decisión. En cambio, los que se sienten atraídos por personas más enigmáticas como Sebastian o Shane parece que se interesan por personalidades complejas que tienen heridas que sanar, lo que quizás refleja un deseo de cuidar y ayudar a los demás. Y luego están quienes eligen a Abigail, amante de las aventuras y de lo raro, como si el juego fuera también un espacio donde podemos explorar esa parte excéntrica que a veces reprimimos en la vida real.

Toda esta diversidad de opciones románticas también ha sido celebrada por su inclusión queer, o sea, por el permitir las relaciones sin restricciones de género. Esto no solo amplía la representatividad, sino que también ofrece a los jugadores un espacio y una oportunidad para explorar identidades y afectos que quizá no siempre se atreverían a explorar en su día a día.

Tu granja, tu reflejo

Lo más chulo de Stardew Valley es que nunca nos obliga a seguir un camino específico. La libertad es total, y esa libertad nos sirve como un lienzo en blanco. Cada granja terminada (si es que alguna vez se termina) es, en cierta medida, un retrato del jugador que la ha creado.

¿Eres alguien que busca el control y la eficiencia? ¿Eres más bien un espíritu creativo que abraza el caos? ¿Alguien que encuentra placer en cuidar de otros o simplemente en la belleza? ¿O una mezcla de todo lo anterior? Al mirar nuestra granja con ojos críticos, podemos descubrir mucho más de lo que pensábamos sobre nosotros mismos.

Stardew Valley funciona como un espejo en el que nos vemos reflejados. Y en ese reflejo encontramos la prueba de que los videojuegos no son solo entretenimiento, sino también herramientas de autoconocimiento y autoexpresión.

En 3DJuegos | Creo que he creado mi huerto de Stardew Valley sobre una grieta mágica y ahora no se qué hacer

En 3DJuegos | Todo el mundo quiere tener el nuevo Stardew Valley, y por fin he encontrado un buen sustituto. Si buscas un gran juego de granjas, no te pierdas Story of Seasons: Grand Bazaar

Ver todos los comentarios en https://www.3djuegos.com

VER 1 Comentario
VÍDEO ESPECIAL

16 visualizaciones

20 JUEGOS con un HYPE BESTIAL que NO CUMPLIERON con las EXPECTATIVAS

De una manera u otra, todos hemos sido presa del hype en algún momento. Esa ilusión que se apodera de nosotros cuando un juego nos pinta bien es un arma de doble filo, porque ilusiona cuando todo sale genial, pero rompe el corazón cuando no. Y hoy vamos a hablar del segundo de...