
Uno de los títulos más potentes del catálogo de Xbox para Gamescom ha sido State of Decay 3. Hemos podido jugar este juego de acción y supervivencia cooperativa, y apunta a ser el mejor de la saga
A pesar de que disfruto mucho de las aventuras postapocalípticas de temática zombie, por diversos motivos jamás me había acercado a la serie State of Decay. Siempre me había llamado la atención su acercamiento, más alejado de la acción para enfocarse en la supervivencia de la comunidad. Por fortuna, después de dos entregas, he podido encontrarme con la saga en su punto más álgido. Durante la Gamescom, hemos tenido la oportunidad de pasar un buen rato con State of Decay 3. No solo hemos podido charlar con sus desarrolladores y verles jugar, sino que también lo hemos podido probar nosotros mismos. Tanto si sois fans de la marca como si no, deberíais tenerlo en el radar: sus creadores lo definen como la fantasía de supervivencia zombie definitiva y, a tenor de lo visto, puede que no le quede grande tamaña etiqueta.
La comunidad por encima del individuo
La premisa de State of Decay 3 no se aleja demasiado de la de sus anteriores entregas, ya que debemos sobrevivir a un cataclismo zombie sacando adelante a una comunidad de supervivientes. Es un título en el que gestionar los asentamientos y los recursos con cabeza será más importante que la acción directa. Además, en esta ocasión nos enfrentaremos a una gran amenaza persistente (que aún no nos han concretado) que nos perseguirá durante la aventura, haciendo que tengamos que adaptarnos constantemente.
Primero asistimos a una pequeña demostración jugable de unos 15 minutos dirigida por el equipo de Undead Labs. En ella, aprovecharon para enseñarnos las mecánicas básicas del juego, así como repasar sus principales novedades. Posteriormente, pudimos jugar durante algo más de 20 minutos una partida cooperativa junto a otro periodista y uno de los desarrolladores. Evidentemente, sigue siendo poco tiempo para valorar un sandbox de estas características, y más teniendo en cuenta que lo que hemos probado pertenece todavía a una versión alfa. Sin embargo, ha sido suficiente para comprobar que Undead Labs tenía muy claro qué aspectos debía evolucionar respecto a State of Decay 2. recursos y su progresión.
El estudio nos explicó que buena parte de las decisiones tomadas durante el desarrollo parten precisamente del feedback acumulado durante los años de vida de sus predecesores; concretamente, han intentado atajar las principales peticiones de los jugadores. Y es que las principales novedades de State of Decay 3 las encontramos precisamente en su mundo y en cómo se relacionan con él los jugadores. Cabe destacar que el cooperativo no será la única forma de jugar a State of Decay 3, ya que también podrá disfrutarse en solitario, pero sí parece encontrarse en el corazón de muchas de sus mayores novedades. El cambio más importante afecta directamente a cómo funciona el multijugador. En State of Decay 3, cuando invitamos a otros jugadores a nuestro mundo, ya no estaremos simplemente permitiéndoles acompañarnos temporalmente en una partida: compartiremos con ellos ese mundo, sus asentamientos, sus supervivientes, sus
Los jugadores que formen parte de esa comunidad podrán continuar jugando en ella aunque quien creó originalmente la partida no esté conectado. Podrán conseguir recursos, construir instalaciones, avanzar acontecimientos o continuar expandiendo los asentamientos. Es, por tanto, un mundo abierto persistente y con progresión compartida en el que las acciones de cada integrante terminan afectando a los demás.
Esta idea adquiere todavía más importancia porque el escenario será aproximadamente cuatro veces más grande que el mapa de State of Decay 2. Además, ya no tendremos que conformarnos con controlar un único asentamiento, sino que podremos reclamar hasta tres bases simultáneamente; gracias a ello, podremos construir alrededor de ellas una pequeña red capaz de especializarse y sostenerse mediante diferentes recursos. De esta forma, se potencia mucho más esa idea de comunidad de supervivientes, aumentando también la profundidad de la gestión y las variables que entran en la ecuación a la hora de construir nuestra propia historia.
Al respecto de la trama y la estructura narrativa del juego también pudimos preguntar a Undead Labs. Su objetivo con State of Decay 3, aunque afirman que tendrán una campaña principal, no es tanto presentar una historia tradicional con principio y final; en cambio, quieren proponer un mundo vivo en constante evolución y cambio en el que cada jugador pueda construir su propia historia. Su intención es que sean nuestros supervivientes, las decisiones que tomemos y los acontecimientos imprevisibles del mundo los que terminen construyendo nuestra aventura.
Cada partida es diferente
Durante la presentación, los desarrolladores resumieron esta filosofía con una idea particularmente interesante: dos jugadores podrían elegir el mismo asentamiento, tomar las mismas decisiones e incluso reclutar supervivientes parecidos y, aun así, terminar viviendo partidas completamente distintas. Para conseguirlo habrá multitud de sistemas dinámicos funcionando conjuntamente. Uno de ellos será el clima, que promete ir más allá de una modificación estética del escenario, y constituye otra novedad de peso. No entraron en demasiados detalles, pero nos hablaron de fenómenos meteorológicos capaces de afectar de forma directa a nuestra partida y supervivencia.
Por ejemplo, suponemos que bajo condiciones de lluvia extremas, percibiremos mucho peor posibles amenazas, siendo más vulnerables en las incursiones. A ello se suma la amenaza zombi global que mencionábamos al principio; se mantendrá constantemente activa y que obligará a reaccionar a lo que sucede alrededor de nuestras bases. La intención es evitar que alcancemos un punto en el que simplemente hayamos resuelto todos nuestros problemas y podamos acomodarnos indefinidamente dentro de un asentamiento perfectamente autosuficiente.
Los supervivientes y posibles nuevos compañeros de asentamiento también han evolucionado. Si ya eran uno de los grandes elementos diferenciadores de State of Decay, Undead Labs parece decidido a aumentar considerablemente la variedad de rasgos, especializaciones y características propias que puede aportar cada personaje. Durante la demostración vimos supervivientes especialmente preparados para realizar incursiones nocturnas, otros capaces de funcionar mejor cuando exploran en solitario, e incluso algunos con importantes dificultades para relacionarse con el resto de miembros de la comunidad. Otro de los personajes tardaba demasiado tiempo en ducharse y, como consecuencia, consumía una cantidad superior de agua. Puede parecer un detalle casi cómico hasta que recordamos que el agua constituye precisamente uno de los recursos de los que depende nuestra comunidad.
Ahí es donde estos pequeños rasgos empiezan a tener consecuencias. Tendremos que valorar quién merece entrar en nuestros asentamientos, no solamente por sus capacidades individuales, sino también por cómo afecta al equilibrio del grupo. Un superviviente puede ser excepcional utilizando armas cuerpo a cuerpo y, al mismo tiempo, consumir demasiados recursos o ser más propenso a sufrir daño, por ejemplo. Incluso la extracción de determinados recursos puede depender de disponer de la persona adecuada. Durante la demo, pudimos comprobarlo de primera mano con una instalación de abastecimiento de agua. Necesitábamos un superviviente especializado en determinada maquinaria para ponerla en funcionamiento y llevar ese recurso hasta nuestra comunidad.
No somos superhéroes, sino supervivientes
Nuestra partida a tres bandas se centró especialmente en la exploración del mundo, así que no pudimos profundizar directamente en la construcción y administración de los asentamientos. Sí tuvimos, en cambio, bastante tiempo para comprobar cómo se manejan los personajes. State of Decay 3 mantiene una estructura muy reconocible de aventura de acción en tercera persona, con cámara sobre el hombro, armas de fuego, combate cuerpo a cuerpo y conducción.
El combate cuerpo a cuerpo incorpora ahora ataques pesados, incluidos movimientos mientras corremos. Durante nuestra partida encontramos una considerable variedad de herramientas ofensivas: pistolas, revólveres, machetes, llaves inglesas, cócteles molotov o explosivos con temporizador, entre muchas otras. Las armas no se romperán, aunque eso no significa que podamos despreocuparnos de nuestros recursos. De hecho, la gestión del inventario continúa siendo fundamental. Saber qué llevamos encima, cuánto espacio dejamos disponible o qué merece la pena transportar de vuelta al refugio es fundamental durante las expediciones.
Los desarrolladores insistieron en la importancia de utilizar los vehículos como herramientas logísticas y procurar mantener suficiente espacio en ellos para almacenar todo lo conseguido. Los coches mantienen además elementos de supervivencia como el consumo de combustible, aunque eso no les impide seguir siendo extraordinariamente divertidos cuando toca abrirse camino entre los zombis. Sí, seguimos pudiendo conducir junto a ellos mientras abrimos una puerta para llevárnoslos por delante. Y sí, nunca va a dejar de ser divertido.
Una de las cosas que más nos gustó durante nuestra partida fue comprobar hasta qué punto el escenario y algunos de sus sistemas pueden reaccionar a nuestras acciones. No estamos limitados a disparar o golpear cualquier cosa que se acerque; de hecho, más nos vale no provocar mucho ruido con nuestras armas o rebuscando recursos. Determinados zombis expulsan fluidos inflamables que podemos aprovechar posteriormente en nuestro favor, e incluso podemos preparar determinadas zonas vertiendo gasolina para provocar un incendio. Eso sí, Undead Labs insistió varias veces en algo fundamental: nosotros no somos superhéroes.
Durante nuestra partida matamos muchísimos zombis, pero bastaba con que un grupo consiguiera rodear a uno de nosotros para que la situación cambiase rápidamente. La salud máxima puede deteriorarse, recuperarse requiere tiempo y los recursos son limitados. Por eso, incluso cuando su combate resulta bastante más ágil y responsivo, State of Decay 3 intenta mantener constantemente esa tensión entre riesgo y recompensa. Sin embargo, quizá lo más sorprendente de nuestra partida ha sido que todo funcionaba razonablemente bien teniendo en cuenta el estado del desarrollo. La versión que hemos probado sigue siendo una alfa y, evidentemente, queda mucho trabajo por delante. No obstante, nuestra partida cooperativa funcionó mejor de lo que esperábamos para una versión tan temprana, y el juego lucía realmente bien en lo técnico teniendo en cuenta el tamaño de su mundo y la ambición de su propuesta.
En Undead Labs parece especialmente interesados en que los jugadores participen activamente en este proceso. El estudio lleva meses realizando pruebas con grupos limitados de usuarios y está usando su feedback para ajustar la experiencia a medida que se acerque el lanzamiento. Sus responsables nos comentaron que pretendían entrar en fase de beta antes de que finalizara el año. El equipo tras State of Decay 3 habla de construir la fantasía definitiva de supervivencia zombi. Después de jugarlo, todavía es demasiado pronto para saber si conseguirán algo tan ambicioso. Eso sí, ver la enorme confianza que tienen en el potencial de su mundo para generar historias únicas es realmente ilusionante. Y qué demonios, cómo nos hemos divertido en nuestra pequeña aventura.
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