Su universo de fantasía oscura es de los que apetece explorar, aunque el juego no siempre lo pone fácil. Análisis Styx: Blades of Greed

Lo que más me gustaba de Skyrim era jugar en modo sigilo usando el autoguardado como principal arma. Styx me ha permitido repetir esa jugada

Adrián Suárez

Colaborador

Siempre he sido jugador de consola, así que en lo referente a juegos de rol, soy de JRPG a muerte. En estos títulos, a diferencia de los de ordenador, no podías estar guardando manualmente cada cinco segundos, probando tonterías a ver qué pasaba y retrocediendo en el tiempo si algo salía mal. Tenías que esperar a que el punto de guardado decidiese personarse ante ti. Puede parecer una chorrada, pero el autoguardado es de lo que más me gustó cuando el espíritu rolero viajó de PC a consola en aquella época gloriosa de Xbox 360. Me pasé todo Oblivion, Fallout 3 y Skyrim, por supuesto, machacando el autoguardado como si no hubiera mañana. El autoguardado era genial, tanto que hasta convertía los bugs, los glitches o las cosas mal diseñadas en algo divertido. Como no había consecuencias reales a hacer el tonto, intentaba buscarle las cosquillas siempre al sistema, buscando y explotando todos los cheeses que pudiera encontrar. He sentido algo muy parecido a eso jugando a Styx: Blades of Greed.

Este juego es la continuación de una saga de sigilo cuya primera entrega se publicó en el 2014. Somos un goblin adicto al cuarzo, observado por poderes superiores y absolutamente odiado por todos, porque los goblin son totalmente repudiados por todos en este universo. Eso es guay en un juego de sigilo, porque ayuda a entender por qué siempre que alguien advierte tu presencia se te tiran a la cabeza como quien quiere aplastar una cucaracha También es la base del carácter de Styx, a quién manejamos. Es un cínico que siempre está de broma, porque o se ríe de su sino o se suicida, vaya, no le queda otra opción.

Aunque la saga haya dado el pistoletazo de salida en 2014, se nota que Styx: Blades of Greed quiere sentirse como un videojuego actual

Styx: Blades of Greed es un videojuego en el que tenemos que viajar a distintas zonas semiabiertas. En cada una de ellas hay piedras de cuarzo ubicadas con bastante mala idea, misiones secundarias y tareas extra que van surgiendo a medida que avanzamos por la partida. Nuestro cometido siempre es el mismo, llegar del punto A al punto B sin que nos vean, coger lo que toca y regresar a la base. Con el cuarzo obtenemos nuevas habilidades y la historia progresa. El videojuego aprovecha bien sus zonas semiabiertas con espíritu de mini-sandbox, porque cada vez que llegas a un sitio tienes siempre la sensación de que hay varias maneras de acometer una tarea; eso sí, siempre hay una que es infinitamente mejor y te permite hacer las cosas a toda prisa, pero encontrarla no siempre es fácil. 

Aunque la saga haya dado el pistoletazo de salida en 2014, se nota que Styx: Blades of Greed quiere sentirse como un videojuego actual, y lo logra copiando y adueñándose de sistemas de control de otros juegos que ya conocemos. Es muy evidente que la forma de craftear ganzúas y otros útiles es la de the The Last of Us, solo que Styx rebusca entre sus bolsillos en lugar de en la mochila de Joel. También es obvio que la forma de saltar de una cornisa a otra o de pegarse en un risco recuerda muchísimo a Assassin’s Creed, y que hay ritmos e ideas de infiltración sacados de Far Cry. También está plagado de avisadores y ayudas, como obliga la tradición actual. Tengo que reconocer que me hubiera gustado más frescura en estos sistemas. En cuanto al diseño de escenarios, también es todo muy obvio. 

Los escenarios tienen mucha profundidad, pero a veces es letal

Los niveles están plagados de agujeros que no tiene ni el más mínimo sentido que estén ahí para que Styx se cuele por ellos, la arquitectura de las cabañas o incluso de las cuevas de monstruos se deforman a favor de que hagas lo que tienes que hacer: infiltrarte sin que te maten. No sé cómo explicar esto bien, pero lo voy a intentar. No me gusta que un videojuego de infiltración manifieste de forma tan clara que es un videojuego de infiltración, pero entre que todo está preparado para que te infiltres a nivel mecánico y lo mismo ocurre con el diseño de escenarios, me da la sensación de estar obligado a hacerlo, sin que sea mi elección. Quiero decir que tú juegas a Metal Gear Solid V y, a tenor de los escenarios o las mecánicas, eso podría ser un shooter o un walking simulator. Esto no

Aquí todo te dice: infiltrate, ¿por qué no te infiltras? Lo mismo sucede con los enemigos. Son muy dados a estar de espaldas, a estar dirigidos por scripts muy concretos y a tener una IA fácil de torear, de predecir y de activar cuando tú quieras. Le lanzas una botella a dos palmos de su cara y se giran ocho a mirar a una pared a preguntarse qué ha pasado ahí.

Es decir, Styx: Blades of Greed es muy pero que muy rígido en esto, y también lo es a la hora de decirte por dónde puedes ir y por dónde no. Nuestro goblin tiene muchísima agilidad pese a lo que puede parecer por su cuerpo y peso, hasta tiene un salto doble, pero hay algo del juego que no soporto y es que es un juego muy vertical pero con muerte al instante si no calculas bien la altura de la caída. Y el desastre es que el juego no te quita algo de vida al caer, te mata automáticamente y vuelta a empezar desde el autoguardado. Esto me sacó de quicio, porque hay muchas veces que saltar hacia abajo era la mejor opción, pero al juego no le daba la gana de dejarme, y me lo he pasado entero sin tener nunca del todo claro si iba a morir o no al brincar.

Styx: Blades of Greed me ha obligado a recurrir muchísimo al guardado manual, y ahí es cuando empecé a disfrutar

Justo por eso, Styx: Blades of Greed me ha obligado a recurrir muchísimo al guardado manual, y ahí es cuando empecé a disfrutar el juego tras un primer arranque muy disgustado con él. Porque además que este Styx no es para nada un videojuego de sigilo perfecto, el juego está hecho con Unreal Engine 5. Las texturas tardan en cargar, algunas cinemáticas están rotas… Además, ya que hablamos de las cinemáticas, están repletitas de momentos absolutamente eliminables y que solo parecen estar ahí para añadir horas de contenido, porque ni la historia ni cómo se cuenta es demasiado interesante. Solo escuchar a Styx es divertido, a los demás no tanto.

En el momento en el que asumes la rigidez de sus sistemas y de su diseño de juego y te lo tomas de otra manera, de una forma muy similar a cómo encarábamos el sigilo en Skyrim, es cuando Styx sí se disfruta. La clave es experimentar, encontrar el camino correcto por el que el juego quiere que vayas, usar las habilidades de invisibilidad, de lanzamiento de clones o de capullos para construir la coreografía que el juego quiere que hagas, fallando y con el autoguardado a mano, y entendiendo que el mundo semiabierto solo es una ilusión. Hay rutas que hay que tomar y otras que no. Parece con esto que le estoy perdonando la vida al juego, pero no es eso para nada, creo que es su esencia: la prueba y el error en un tablero de juego en el que tus fichas son el sigilo.

A medida que avanzas en la aventura, vas conociendo más las limitaciones y posibilidades de Styx, y también los muchos cheeses que le puedes sacar al juego. Los escenarios están llenos de barriles, de escondrijos y de otros elementos que sí, no tienen ni la más mínima organicidad, están ahí puestos para ti, y son perfectos para torear a los enemigos como si fueran trozos de madera sin cerebro. El autoguardado sirve para llevar esta idea al máximo y tensar a tope los límites de este sistema de juego, generando la mejor coreografía y disfrutando de lo que el juego puede y no puede hacer.

Sin ser perfecto, me lo he pasado bien con Styx

Como veis, Styx no es para nada perfecto. Es demasiado rígido. Si te ven, te matarán sin que puedas hacer casi nada, porque Styx es un inútil combatiendo. La historia es regulera y la narración no me ha gustado nada. El sigilo no es nada fino, depende demasiado de ayudas para que entiendas hacia dónde miran tus presas y ya te digo que habrá momentos que te desesperará, pero si le pillas el punto, si te gustan este tipo de juegos de infiltración que ya son un subgénero en sí mismo, sabrás disfrutar de Styx. Ya os digo que yo, pese a todo, me lo he pasado bien con él y me quedo con la moraleja de qué difícil tiene que ser hacer un buen videojuego de infiltración.

Para los que vengáis de los juegos anteriores, el juego sigue construyendo el mundo de la aventura y no lo abandona, con múltiples referencias a eventos pasados. Styx: Blades of Greed será para algunos un juego de infiltración correcto sin más, para otros un pequeño placer culpable. Yo estoy a caballo entre ambas opciones porque te mentiría si te dijera que no me lo pasé bien con él pese a sus cositas. A mí para lo que me ha servido es para recordar lo mucho que me gusta hacer el tonto con el autoguardado, lo que va mucho con el carácter del propio Styx. 

Hay que esforzarse

Styx: Blades of Greed análisis

Styx: Blades of Greed

Por: Adrián Suárez
Sin sello

A Styx: Blades of Greed le falta finura por los cuatro costados, y aunque no es un juego desastroso, le falta mucha naturalidad en sus sistemas, mecánicas e historia para ser un buen título de sigilo. Yo he aprendido a disfrutarlo gracias a la experimentación que sí permite, pero no tengo claro si esta experimentación está ahí de forma meditada por el estudio o está de casualidad, como un recuerdo de los juegos de rol de PC. De todos modos, a mí me ha entretenido aunque tenga muchísimo margen de mejora

Comprar Styx: Blades of Greed
5 cosas que debes saber:
  • La estructura de su mundo es chula. Son varias zonas abiertas con muchos recovecos y subáreas.
  • El personaje de Styx es muy divertido, te reirás con algunas de sus tonterías.
  • Cuando la coreografía de sigilo que el juego quiere que hagas funciona, el juego brilla, pero eso no siempre ocurre,
  • Le falta finura en sus mecánicas de salto y a veces la cámara falla. No apto para los que seáis muy tiquismiquis con esto.
  • Unreal Engine 5 muestra aquí su mejor y peor cara. Los escenarios son preciosos, pero las texturas tardan en cargar y hay pequeños bugs.
Jugadores: 1
Idioma: Textos en español y voces en inglés
Duración: 18-24 horas
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