Este nuevo RPG de acción y mundo abierto se parece a Genshin Impact, pero The Seven Deadly Sins: Origin esconde mucho más bajo la manga

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Alejandro Morillas

Colaborador

En los últimos tiempos, se están abriendo muchos nuevos caminos para las adaptaciones de anime. Si bien hubo una época en la que parecía que la única clave segura del éxito era copiar la fórmula de Cyberconnect2 con sus Naruto Ultimate Ninja Storm, ya hace tiempo que la balanza ha dejado de inclinarse a favor de esta corriente. El éxito de Genshin Impact ha sido una de las puntas de lanza de este cambio que viven los videojuegos de estética anime. The Seven Deadly Sins: Origin y, más específicamente, su desarrolladora Netmarble, son otro buen ejemplo de ello.

Los creadores de Solo Leveling: Arise y The Seven Deadly Sins: Grand Cross huyen de los arena fighters tradicionales y apuestan por otros géneros, con el gacha como elemento común de sus propuestas. Tras hacer una estupenda representación de los personajes y la estética de la serie con Grand Cross, con The Seven Deadly Sins: Origin el estudio tenía la ambición de crear un Action RPG de mundo abierto. Desde el primer tráiler, quedaba clara su inspiración evidente en Genshin Impact; el juego de miHoYo parece haber sido el más claro referente para el juego que nos ocupa, no solo por sus valores estéticos, sino también por su jugabilidad y  estructura. The Seven Deadly Sins: Origin lleva disponible de forma gratuita desde el pasado lunes, y hemos podido jugarlo varias horas en su versión de PS5 para contaros si os merece la pena adentraros en este pozo de horas.

La mejor adaptación de la serie es un gacha

Para los que no estén relacionados con la maravillosa obra de Nakaba Suzuki, The Seven Deadly Sins nos cuenta la historia de Meliodas, un antiguo demonio que, junto a sus amigos, deberá proteger el reino mágico de Britania. Con una ambientación de fantasía medieval, un dibujo sobresaliente, personas carismáticos y puro espíritu shonen, la obra de Nakaba es una de las más importantes y populares de los últimos años; de hecho, tiene una secuela cuyo manga aún está en publicación (y ambos animes podéis encontrarlos en Netflix).

El mejor apartado de The Seven Deadly Sins: Origin es su ambientación y el respeto al material original

Con The Seven Deadly Sins: Origin se nos plantea una trama comprendida entre la primera parte del manga y su secuela. Comenzaremos controlando a Tristan, príncipe de Liones, y a Tioreh, una poderosa hada; ambos tienen un vínculo estrecho y cercano con los protagonistas originales que, por supuesto, no voy a revelar aquí. Un día, intentando emular las hazañas de los Seven Deadly Sins originales, descubren unas misteriosas ruinas con artefactos mágicos de gran poder. Uno de ellos, el libro estelar, libera una enorme cantidad de energía al cielo antes de quedarse pegado a Tristan. Al volver a la superficie, descubren que ha habido muchos cambios; lugares y personas del presente y el pasado se han mezclado, provocando el caos en el reino. Buscando diferentes aliados, nos embarcaremos en una aventura con el objetivo de devolver todo a la normalidad.

The Seven Deadly Sins: Origin, como mencionábamos antes, es un ambicioso Action RPG de mundo abierto. Tendremos una línea de misiones principales divididas en actos, pero también infinidad de encargos secundarios de recadeo básico, pero con suculentas recompensas. De hecho, Britania está lleno de secretos, puzles y ruinas que descubrir más allá de los encargos, y que no aparecen en el mapa: tendremos que investigarlos por nuestra cuenta, si así lo deseamos, para obtener ingredientes, equipamiento o materiales de mejora. Tendremos un control totalmente libre de los personajes, además de múltiples posibilidades de navegación: monturas para cualquier terreno, paravela, escalada a lo Breath of the Wild….

La interacción con elementos del escenario a partir de magia elemental también puede desbloquear nuevas rutas y actividades. Además, cada personaje cuenta con una habilidad única que permite nuevas formas de exploración. Por ejemplo, Tioreh puede subir mucha altura con una cuerda sin depender de la estamina, algo fundamental para escalar grandes muros; de esta forma, el interés por tener más héroes a nuestra disposición no depende únicamente de sus aptitudes para el combate.

Además, como mundo abierto, ofrece una gran cantidad de mecánicas, como pesca, minijuegos o cocina. ¡Hasta hay mecánicas de captura de criaturas, al más puro estilo Pokémon! Es cierto que los caminos no nos depararán demasiadas sorpresas. De hecho, más allá de su maravillosa representación de lugares emblemáticos de la marca, el juego es muy consciente de la falta de interés de los trayectos. Por ello, hay habilitadas funciones de viaje automático y un viaje rápido de muy fácil acceso; depender en exceso de esto también nos hará perdernos divertidos descubrimientos y posibilidades de crecimiento, pero le da mucho ritmo al juego en los momentos en los que solo queremos seguir su entretenida trama principal.

Un combate sencillo y vistoso, pero eficaz

Si nos centramos en su combate, las sensaciones también han sido positivas en estas primeras horas. Tiene una jugabilidad sencilla y efectista la mayor parte del tiempo, pero con posibilidad de resultar muy estimulante en sus desafíos. Las misiones principales, aunque de vez en cuando ponen un poco de barrera de grindeo, suelen tener el ritmo muy bien calculado para que sean de una dificultad agradable sin pararnos demasiado a entrenar. Sin embargo, como todos los juegos de este tipo, en cualquier momento podemos acceder a retos de jefes y eventos temporales de mayor dificultad. Es aquí donde The Seven Deadly Sins: Origin muestra su mejor cara. Al llevar a un equipo de cuatro personajes, tendremos que alternar frecuentemente entre ellos. 

El mejor apartado de The Seven Deadly Sins: Origin es su respeto al material original y el nivel de detalle puesto para satisfacer al fan

El parry se realiza cambiando de protagonista (una mecánica que hemos visto también recientemente, en un formato parecido, en Nioh 3), pero además tenemos esquivas perfectas y barra de aturdimiento. Los estados alterados por elementos mágicos tendrán también una gran importancia, y tendremos que jugar de forma estratégica con el equipo que formemos para meter personajes capaces de subir rápidamente ese tipo de daño con su afinidad. Eso sí, no esperéis combos complicados, ni nada por el estilo: funciona manteniendo pulsados los botones de ataque y gestionando los tiempos de enfriamiento de las habilidades especiales.

Sin embargo, el mejor apartado de The Seven Deadly Sins: Origin es su respeto al material original y el nivel de detalle puesto para satisfacer al fan de la serie. Más allá de que tiene un argumento principal que favorece mucho conversaciones al más puro estilo universo alternativo (aunque también funciona como excusa perfecta para el gacha, no nos engañemos), Britania está exquisitamente representado y rebosante de vida. El Bosque de las Hadas o Liones son emplazamientos con muchos elementos propios que descubrir, como documentos, personajes conocidos con los que charlar y, sobre todo, con un diseño que favorece que nos perdamos por ellos como nunca antes habíamos podido.

Como vehículo para sumergirnos en el mundo creado por Nakaba Suzuki, The Seven Deadly Sins: Origin es una propuesta maravillosa. Incluso profundizando en sus mecánicas gacha, consistentes en retirar personajes y armas con las tiradas que hagamos, es relativamente generoso (al menos en estos primeros compases). Si bien creo que deberían levantar la mano con la forma de obtener moneda del juego para realizar las invocaciones, lo cierto es que The Seven Deadly Sins: Origin ofrece de forma natural nuevos héroes y armas al jugador frecuentemente. Es probable que, llegado cierto punto, este progreso se ralentice, pero tras más de seis horas jugando con él aún no ha llegado ese momento.

Si echáis en falta videojuegos para vuestra licencia favorita, The Seven Deadly Sins: Origin merece que le deis una oportunidad. Tiene muchos elementos susceptibles de mejorar vía parche, como menús directamente importados de los dispositivos móviles, bugs gráficos menores y el equilibrio que hemos mencionado con su sistema de invocaciones. Sin embargo, si tan solo buscas una experiencia ligera con la ambientación de The Seven Deadly Sins (y te gustan las propuestas a lo Genshin Impact), aquí tenéis una cantidad de contenido más grande que la espalda de Escanor. Y, aunque nosotros no lo hemos probado, podéis disfrutar del juego formando una party online de hasta 4 jugadores, por si queréis explorar Britania haciendo vuestro particular grupo de pecados.

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