Solo ha sido una pequeña porción del juego que está por venir, pero ya se ha convertido en uno de mis más deseados
Mentiría si no dijera que me encantó el ya clásico Dawn of War 2, pero imagino que como muchos de vosotros, en el fondo, también me sentí algo decepcionado porque no era el juego que esperaba, pues se olvidaba de muchas de las cosas que adoraba del original. Por eso suena hasta irreal decir que hoy, 21 años después, al fin tendremos 'la verdadera' secuela del legendario Warhammer 40.000: Dawn of War. Y tras probarlo durante unas horas estoy verdaderamente entusiasmado con todo lo que promete. Tanto que una semana después de enfrentarme a mis primeras batallas con este potente RTS, todavía sigo rememorando algunos de los momentos más memorables con Dawn of War 4. Y eso que os hablo del modo Escaramuza, no la campaña, lo que para mí tiene incluso más mérito.
Es justo como esperas que sea. Es épico, sangriento, caótico y a la vez muy táctico; muy de pensar tu siguiente movimiento para no perder a las tropas en una mala jugada. La demo a la que he tenido acceso era muy limitada, es verdad, pero como digo, es suficiente para darse cuenta de que los autores del notable Iron Harvest 1920+ son auténticos fanáticos del juego original. Vuelve la construcción de bases y la posibilidad de controlar a ejércitos mucho más grandes, cercanos a las cien unidades; y por supuesto, se mantiene también la importancia de conquistar puntos clave del mapa para obtener recursos, además de las clásicas coberturas, que ahora están algo más simplificadas (o estás o no estás a cubierto). Pero lo mejor, claro, son las diferencias entre las cuatro facciones.
Yo solo he podido controlar a los Marines Espaciales en una cruenta lucha contra los Orkos… a la que inesperadamente se unen también los Necrones de una forma tan espectacular que se te queda grabada a fuego. Y créeme cuando te digo que se notan las diferencias. Los Cuervos Sangrientos, por ejemplo, son más caros de producir que los Orkos; pero a cambio son más poderosos. Sin embargo, los pieles verdes atacan en masa porque surgen en hordas, así que tampoco te puedes confiar. Lo que me gusta es que a medida que profundizas en cada bando descubres más y más diferencias que obligan a cambiar por completo tu forma de jugar. Todo, además, muy fiel al juego de mesa.
Puro Warhammer 40.000. El RTS que merecíamos
Hay detalles que me han dejado entusiasmado, como la opción de dejar en reserva a tus Cuervos Sangrientos para, en el momento justo, desplegarlos en el campo de batalla de forma épica y espectacular (puedes recurrir también a las cañoneras Thunderhawk). O el clásico ¡Waaagh! de los Orko, que los transforma en máquinas de matar imparables. Todo en Dawn of War 4 cumple la doble función de dejarte boquiabierto con su puesta en escena y a la vez, también, deleitarte con su estrategia de alto nivel.
Como te decía hay algunos aspectos que se han simplificado con respecto al original de Relic Entertainment, pero en general es una experiencia muy fiel al clásico que además ofrece algo que valoro mucho en los RTS: libertad para jugar como te plazca. Con ese toque RPG que tanto nos gusta, Warhammer 40.000: Dawn of War 4 nos permite personalizar a las tropas escogiendo armas especiales o ciertas ventajas tácticas que transforman por completo su forma de pelear. Además también tenemos acciones estratégicas únicas como los ataques orbitales de los Marines Espaciales, por ejemplo, que desempeñan un papel crucial en los momentos clave de la partida.
Insisto mucho en el trabajo que hay tras cada ejército porque el equipo de King Art Games lo está bordando a la hora de plasmar la esencia de cada facción en el campo de batalla. Ver en acción los Gorkanaut Orkos, por ejemplo, es espectacular. Y si vas más al detalle, verás que no se ha dejado nada al azar. Los Marines Espaciales construyen en cualquier parte y cada uno de sus edificios son auténticas fortalezas inexpugnables, pero si te fijas en los Orkos, son tan brutos que sus edificaciones caen del cielo a lo bestia, sin ninguna lógica, creando una masa informe de metal a la que llaman casa.
Si te apasiona el universo Warhammer 40.000 te alegrará saber también que los Necrones son tan únicos como en el juego de mesa. Son capaces de curarse automáticamente, dominan el arte del teletransporte (lo que les viene genial siendo un ejército tan lento), y hasta puedes crear un edificio que resucita a sus muertos de forma gratuita. Sin olvidar sus fortalezas flotantes, claro.
La cuarta y última facción en liza es la del Adeptus Mechanicus, pero estos no estaban disponibles en la demo, aunque ya nos han adelantado algunos detalles francamente interesantes: tienen la capacidad de ver a través de la niebla de guerra, y pueden conectar sus bases mediante una serie de monolitos que potenciarán las habilidades de tropas y edificios bajo su influjo. Vaya, que pueden dar pie a estrategias defensivas realmente divertidas. Porque insisto. El juego es tremendamente espectacular, pero también tiene un fuerte componente táctico que te obliga a actuar siempre con cabeza. En esta demostración, por ejemplo, cumplir ciertas tareas permitía al Astra Militarum dar mucho más apoyo a tus Marines Espaciales; con el consiguiente espectáculo visual.
Porque salta a la vista. Incluso cuando había estructuras que ni tan siquiera tenían texturas, el juego luce de escándalo. Tampoco debería extrañarnos viniendo de los autores de Iron Harvest 1920+, que ya era muy potente a nivel audiovisual. Pero este Dawn of War 4 va un paso más allá con sus combates cuerpo a cuerpo, que de forma dinámica se desarrollan ante tus narices recreando todos esos duelos a muerte que durante décadas hemos imaginado en nuestras cabezas. Es glorioso contemplar a un Cuervo Sangriento destripar a varios pieles verdes como si tal cosa, del mismo modo que impresiona ver en acción a la destartalada maquinaria bélica de los Orkos.
Todo lo que he visto y escuchado acerca de este proyecto me emociona. Primero como fan de Warhammer 40.000, pero sobre todo, como un auténtico apasionado del clásico Dawn of War, que en su día jugué sin descanso (junto a todas sus expansiones). Que cada una de las cuatro facciones tenga su propia campaña con historia, que haya elecciones; que vuelva la construcción y las batallas multitudinarias; que por supuesto puedas personalizar a las tropas y pintarlas como tus figuritas, o que no falte ni uno solo de los modos de juego clásicos del original son razones de peso para esperar con ilusión la vuelta de toda una institución en el género de la estrategia en tiempo real. ¿Fecha? Nada concreto más allá de 2026. Así que, paciencia.
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