El Capitán Ginyu metió en más de un problema a Goku antes de su legendaria batalla con Freezer, y también pudo vivir para "contarlo"
A Akira Toriyama y a su equipo se les ha acusado a menudo de pasar por alto ciertos detalles de Dragon Ball, lo que a lo largo de los años generó pequeñas inconsistencias e incluso cambios de nombre en algunos personajes del manganime. Sin embargo, también es justo mencionar que durante el revival de la franquicia en los años 2010 —con nuevas películas y el estreno de Dragon Ball Super— demostraron su capacidad para rescatar a varias figuras que parecían condenadas a desaparecer. Entre ellas destaca el Capitán Ginyu, cuyo destino había quedado congelado desde los días de Namek.
Este esbirro de Freezer protagonizó varios momentos de tensión durante la saga más querida por los fans de DBZ, especialmente cuando él y el resto de la Fuerza Ginyu pusieron contra las cuerdas a Goku, Vegeta y compañía. Su técnica del Cambio de Cuerpo lo convirtió en una amenaza imprevisible, capaz de darle la vuelta a cualquier combate en cuestión de segundos. Sin embargo, el abuso de esta habilidad terminó volviéndose en su contra y selló un destino tan absurdo como inolvidable: quedar atrapado en el cuerpo de una simple rana durante casi veinte años dentro del canon de la serie. (Como apunte, en el relleno del anime se intercambió con Bulma y casi lo consigue también con Piccolo).
Y sí, aunque puede que no te fijaras demasiado en su paradero, Ginyu permaneció con vida tras la destrucción de Namek e incluso sobrevivió —o, mejor dicho, resucitó— cuando Majin Buu arrasó la Tierra hacia el final del anime más exitoso de Bola de Dragón. De algún modo, cuando Dende pidió el deseo de revivir a todas las personas fallecidas desde el inicio del torneo de artes marciales (exceptuando a los malvados), Porunga —el dragón de Nuevo Namek— consideró que Ginyu merecía regresar. Así pudo continuar su existencia, tranquila y discreta, como el inesperado “amo” de un estanque en Capsule Corporation, hasta que un día Freezer volvió a aparecer en la Tierra.
Resulta curioso que en todo este tiempo no intentara —o, al menos, nunca se nos mostró— cambiar de cuerpo con algún humano despistado que pasara cerca, pero con uno de los soldados más capaces de Freezer no tuvo reparos. En Dragon Ball Super su historia dio un giro inesperado cuando, todavía atrapado en el cuerpo de una rana, logró engañar a Tagoma, uno de los guerreros de élite del renovado ejército de Freezer. A partir de ahí, Ginyu recuperó su forma humanoide y volvió brevemente a la acción, dispuesto a demostrar que seguía siendo un combatiente peligroso pese a décadas de ausencia.
Por fin regreso... pero solo por unos minutos
No le fue especialmente bien en su regreso, la verdad. Con Gohan aún tuvo un instante para lucirse, pero acabó mordiendo el polvo; y frente a Vegeta duró exactamente lo que el orgulloso saiyan quiso: un suspiro. Ahí terminó la historia del que fuera uno de los villanos más pintorescos de Dragon Ball Z. Resulta llamativo que Toriyama y su equipo consideraran oportuno traerlo de vuelta solo para eliminarlo de inmediato. Era casi un guiño al espectador: "¿Os acordáis de este? Llevaba dos décadas viviendo tranquilamente en la Tierra, pero decidió meterse en una pelea para la que ya no estaba preparado… y pagó el precio". Claro, que era un poco lo de Freezer también
En 3DJuegos | He visto The Big Bang Theory varias veces, pero hasta a mí esta escena con World of Warcraft no me termina de convencer
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