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"Estamos locos o somos tontos". Nintendo tiene un largo historial de éxitos, pero no siempre acierta. Su no tan conocido AVS es un buen ejemplo

El éxito de NES hizo que "jugar a la Nintendo" se convirtiera en sinónimo de jugar a videojuegos. Pero, ¿habías oído hablar antes de AVS?

Marc Rollán El Funs

Colaborador

Se calcula que una de cada tres casas en Norteamérica tenían una NES en su sala de estar. Un triunfo con el que Nintendo ganó millones de dólares, con los que pudo convertirse en el gigante que es a día de hoy. Es innegable que la corporación no sería ni una sombra de lo que es actualmente de no ser por la notoriedad que logró con esta consola. Sin embargo, al principio, nadie en Nintendo tenía muy claro que pudiera conseguirse semejante logro. O casi nadie. Su presidente entonces, el desaparecido Hiroshi Yamauchi, siempre tuvo como objetivo dominar el mercado norteamericano. Hay quien podría decir que ése siempre fue el gran objetivo de su vida empresarial.

Volvamos por un momento a 1983. Nintendo acaba de lanzar al mercado su Family Computer, más conocida como Famicom, un pequeño artilugio para niños inspirado en sistemas americanos como Atari 2600. En apariencia sencillo, Famicom conseguirá, a su tiempo, revolucionar el mercado del videojuego nipón. Lo que hasta entonces había sido un hobby lúgubre, con muy mala fama, al que solo prestaban atención algunos indeseables, se convirtió en una industria familiar capaz de movilizar a millones de personas y generar miles de millones de yenes. Las mascotas Nintendo se consagraron en el imaginario popular. Nació una prensa especializada en videojuegos (el nombre original de la mítica Famitsu, de hecho, es Famicom Tsuushin, o "información de Famicom"). Y aparecieron docenas de nuevos estudios que, aunque ya tenían experiencia en la industria, se consagraron con el desarrollo de títulos para el sistema, como Konami, Capcom, Enix, Square o Bandai.

Hiroshi Yamauchi quería replicar aquel éxito en el resto del mundo. Y concretamente en Estados Unidos, cuya cultura empresarial admiraba. Lo había intentado en el pasado sin éxito con otros productos, pero esta vez contaba con un sistema puntero que no tenía nada que envidiar a los de empresas como Atari. De hecho, en un primer momento, Yamauchi quería firmar un contrato con la corporación californiana para que se encargase de distribuir Famicom en territorio yanqui. Pero los ejecutivos de Nintendo se encontraron un mercado nortamericano en plena Crisis del 83, el momento en que la burbuja del videojuego acabó por explotar del todo.

Misión imposible: Desembarcar en unos Estados Unidos en crisis

La Crisis del 83 ya explicada en 3DJuegos lo cambió todo en Estados Unidos. Grandes estudios cerraron sus puertas. Atari fue troceada y malvendida. Videojuegos y consolas fueron liquidados de saldo en las tiendas. Ningún empresario en su sano juicio estaba dispuesto a invertir en un mercado absolutamente quemado. Y es en este contexto en el que Hiroshi Yamauchi, totalmente obcecado, insiste a sus ejecutivos que Famicom ha de aparecer en Norteamérica. Minoru Arakawa, en quien Yamauchi había confiado la presidencia de la división americana de Nintendo, concluyó que Famicom no podría ser comercializada como una videoconsola tradicional. Por lo que, decidido a desmarcarse de la mala imagen de los sistemas de Atari, Mattel o Coleco, ordenó convertir Famicom en algo diferente. ¿En NES? No, en un aparato llamado Advanced Video System, o AVS.

Por dentro, era básicamente una Famicom normal y corriente

La AVS fue mostrada, por primera vez, en el Computer Entertainment Show de Las Vegas a principios de 1985, donde los ejecutivos de Nintendo of America alquilaron un pequeño stand para medir las reacciones del público. Por dentro era básicamente una Famicom normal y corriente, pero por fuera parecía algo muy distinto. Lance Barr, director de diseño en Nintendo of America, imaginó un sistema que recordaba, y mucho, a los ordenadores de ocho bits de toda la vida, como MSX o Commodore 64. El sistema, de hecho, incorporaba un teclado, con el que aseguraban podrían utilizarse aplicaciones de estudio y programación, como el Family Basic que Nintendo acababa de lanzar en Japón. Es más, el AVS incorporaba varios periféricos tradicionalmente asociados a los microordenadores, como un lector de cintas, un teclado musical o un joystick. E incluso una Zapper y sendos mandos que se conectaban al sistema inalámbricamente mediante infrarrojos. Además, a diferencia de los colores vivos que caracterizaban a Famicom, la AVS lucía un diseño austero basado en el gris.

"Estamos locos o somos tontos": El frío recibimiento del público

Nintendo vendió el AVS como "el futuro del entretenimiento de video doméstico estadounidense", pero las reacciones del público del CES fueron muy airadas. Según Arakawa: "Todo el mundo pensó que estábamos locos o éramos tontos". Como dice el refrán, la mona, aunque se vista de seda, mona se queda. En general, los asistentes al CES reconocían las virtudes del catálogo de Famicom, que ya incluía adaptaciones de títulos como Donkey Kong, Mario Bros o Duck Hunt, pero el sistema pretendía hacerse pasar por un microordenador sin serlo realmente. Los niños, aseguraban, odiarían un sistema con el que sus padres podían ponerlos a estudiar. Y los mayores preferirían sistemas mucho más punteros en comparación. Como lo definió el periodista David Sheff en su extraordinario libro Game Over, el AVS tenía "todos los problemas no solo del negocio del videojuego sino también del de los ordenadores".

Nintendo debía encontrar otra manera de comercializar su sistema si querían despuntar

Arakawa decidió olvidarse completamente del AVS. Nintendo debía encontrar otra manera de comercializar su sistema si querían despuntar. Y ahora sí, fruto del trabajo conjunto de los ingenieros en Japón y los diseñadores en Estados Unidos, nació NES tal y como la conocemos. Un sistema centrado, por completo, en los niños. Como su equivalente nipón. Un juguete electrónico, en definitiva, como lo vendieron a los mayoristas. El cual, eso sí, conservó la imagen austera que había imaginado Lance Barr para la AVS. Aunque esa es ya otra historia.

El modelo de AVS mostrado en el CES no se lanzó a la basura sin más. Hoy en día está expuesto en el improvisado museo que Nintendo montó en su principal tienda en Nueva York. Ni que sea como recordatorio de lo que podría haber sido NES de haber tenido menos visión comercial.

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