Communication Workers of America (CWA) ha emitido un comunicado en representación de los empleados para señalar los problemas y riesgos a raíz de la adquisición
La compra de EA por parte de un consorcio de inversores entre los que se incluye el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí se ha establecido como uno de los movimientos más importantes en toda la historia de los videojuegos. La transacción de 55.000 millones de dólares ha dado lugar a múltiples debates sobre el futuro del conglomerado y de sus videojuegos; conversaciones en las que han surgido temores por el posible impacto en la libertad creativa de los diseñadores y el destino de los trabajadores. Ahora, este último grupo ha alzado su voz a través del sindicato Communication Workers of America (CWA) para señalar los múltiples riesgos a los que se enfrentan los empleados de Electronic Arts a raíz de la adquisición.
El comunicado de CWA en representación de los desarrolladores de EA señala principalmente que la titánica compra de la firma no traerá precisamente beneficios en la producción de videojuegos o las condiciones laborales del equipo, sino que "concentrará todavía más el poder y riqueza en las manos de unas pocas personas y no hará nada para abordar las preocupaciones de los jugadores y los trabajadores". Recordando que "EA no es una empresa que esté en dificultades" y que sus ingresos anuales de 7.500 millones de dólares (con 1.000 millones en beneficios) se obtienen gracias a sus equipos, el mensaje lamenta que se haya ignorado a una parte tan grande de la empresa durante la negociación de la adquisición. "Nosotros, las mismas personas que nos veremos perjudicadas como resultado de este acuerdo, no estuvimos representados en absoluto cuando se negoció o discutió esta compra".
"Estamos particularmente preocupados por el futuro de nuestros estudios que se consideran arbitrariamente 'menos rentables', pero cuya contribución a la industria de los videojuegos define la reputación de EA". Es un temor lícito y ya expresado por trabajadores de compañías como BioWare, pues hemos sido testigos de unas olas masivas de recortes en el sector que, en conjunto, se han traducido en más de 40.000 despidos desde 2022.
En relación a esta situación, recientemente hemos visto un caso con el que se demuestra que a Savvy Games Group, una filial fundada por el Fondo de Inversión Pública de Arabia Saudí, no le tiembla el pulso a la hora de despedir trabajadores en tandas significativas. ESL FACEIT Group, una compañía especializada en organizar competiciones de esports, ha anunciado la decisión de prescindir de 80-90 empleados con motivo de una restructuración; en marzo de 2024, se llevó a cabo el mismo movimiento, afectando así a casi 300 trabajadores. Y, si bien es cierto que los esports están viviendo una crisis aún más importante que la que estamos viendo en la industria de los videojuegos más tradicional, Arabia Saudí ha estado redoblando sus esfuerzos para introducirse en este sector.
Por si todo esto fuera poco, la compra de EA se ha llevado a cabo gracias a un crédito de 20.000 millones de dólares concedido por el banco más grande de Estados Unidos; préstamo que los nuevos dueños de la compañía pretenden devolver casi en su totalidad cuando se cierre la transacción en 2027. "¿Quiénes se salvarán, en qué aspectos recortarán gastos los ejecutivos y qué estudios se sacrificarán para que eso suceda?", plantea el comunicado de CWA. "Si se pierden puestos de trabajo o se cierran estudios debido a este acuerdo, sería una elección, no una necesidad, tomada para llenar los bolsillos de los inversores, no para fortalecer la empresa".
"La organización es lo único que garantiza a los trabajadores una voz real"
El comunicado del CWA se convierte en un llamamiento a reguladores oficiales para solicitar una revisión exhaustiva del movimiento de cara a "asegurar que cualquier camino a seguir proteja los puestos de trabajo, preserve la libertad creativa y mantenga la responsabilidad de la toma de decisiones ante los trabajadores que hacen posible el éxito de EA". De hecho, senadores de Estados Unidos ya han alertado de riesgos de influencia extranjera y seguridad nacional si se completa la compra de EA; evidencia de que, en caso de ignorarse las peticiones de dichas figuras, la transacción puede enfrentar una mayor presión política, social e interna. "Cada vez que el capital privado o los inversores multimillonarios adquieren un estudio privado, los trabajadores pierden visibilidad, transparencia y poder. Las decisiones que dan forma a nuestros trabajos, nuestro arte y nuestro futuro se toman a puerta cerrada por ejecutivos que nunca han escrito una línea de código, creado mundos o prestado apoyo a juegos como servicio", señalan los trabajadores de EA.
No obstante, los equipos son plenamente conscientes que las entidades reguladoras no dan forma a la industria de los videojuegos. "Solo nosotros podemos hacerlo realmente. La organización es lo único que garantiza a los trabajadores una voz real cuando cambia la propiedad, y es la única forma de asegurar que las personas que crean videojuegos tengan voz y voto en cómo se gestionan".
Porque los empleados de EA no sólo están expresando los posibles riesgos de la compra en su estabilidad laboral, sino que también buscan señalar su efecto en la forma en la que se diseñarán los títulos de la compañía de ahora en adelante. Por ello, los equipos se unen de forma masiva para solicitar una garantía de que la transacción no perjudique puestos de trabajo y la libertad de los creativos para moldear experiencias memorables, rechazando asimismo "que la codicia corporativa decida el futuro de nuestra industria".
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