A veces los mejores juegos no los descubres tú, sino que te los recomienda alguien genial. Esta es una de esas veces
De vez en cuando, en medio de la avalancha de lanzamientos, tráilers espectaculares y mundos abiertos ocurre algo especial que nos hace descubrir alguna pequeña joya escondida. Esta vez fue un mensaje. Uno breve, pero dejadme deciros que muy especial: "Hola, solo quería decirte que me gusta mucho tu trabajo." Así comenzaba el correo de un lector al que, aunque no conocía, me alegró el día como pocas cosas. Unas semanas después, el mismo lector volvió a escribirme. Esta vez, con una recomendación: Cast n Chill, un juego "muy cozy" que pensó que me podría gustar... y tenía toda la razón, así que ahora quiero compartirlo con vosotros.
Un lago, una caña de pescar y mucho cariño
Cast n Chill es un juego pequeñito en escala, pero inmenso en sensaciones. Desarrollado por el estudio independiente Sockpop Collective, este título no pretende ser revolucionado ni nada por el estilo, ya que realmente no hay un arco narrativo elaborado, ni desafíos mecánicos intensos, ni siquiera una progresión que nos empuje hacia adelante con urgencia como normalmente. Lo que hay es un lago, una caña de pescar, algunos patitos nadando en su salsa y una atmósfera que parece sacada del mismísimo paraíso. Ah, y lo mejor es que salió hace nada, así que estáis a tiempo de descubrirlo antes de que se haga mega famoso —cosa que espero suceda porque de verdad que se lo merece—.
El juego es, esencialmente, lo que promete su nombre: lanzas la caña (cast) y te relajas (chill), y encima compartes el bote con tu perro. En su corazón se esconde un sistema de pesca sencillo pero más que satisfactorio, acompañado de unos gráficos minimalistas y encantadores que realmente han sido lo que me ha robado el corazón. Todo está bañado en colores pastel, por supuesto, con una banda sonora que parece sacada de Animal Crossing. La interfaz es súper limpia, sin nada estresante a la vista, sin relojes ni barras de energía. Pescar aquí es mejor que ponerse a meditar.
Detrás de Cast n Chill está Sockpop, un colectivo holandés que ha decidido especializarse en juegos pequeños, accesibles y creativos. Su modelo de desarrollo, basado en la creación rápida de títulos con ideas muy claras y con un enfoque muy concreto, les ha permitido explorar todo tipo de mecánicas y géneros con una frescura poco habitual en la industria.
En este caso, parece que dieron con una idea que encajó profundamente con jugadores que buscan más el descanso que el estímulo, más la ternura que la tensión (aunque hay días para todo, ya sabéis). Cast n Chill no es solo un juego cozy: es casi una mantita de lana para los días más fríos. Parece realmente una carta de amor a la quietud, a esos momentos en los que solo queremos desconectar pero sin desconectarnos del todo.
El poder de lo cozy
Cuando el lector que me escribió me habló del juego, describió el arte del juego como "si de una pintura de Bob Ross se tratase", y para mi eso fue un "vamos allá" de manual, porque ¿a quién no le va a gustar un juego visualmente perfecto? Esta estética, por supuesto, es otro de los factores que convierten a Cast n Chill en un juego cozy de la cabeza a los pies. Y es que lo cozy iene que ver con esa sensación completa de bienestar, de seguridad, de estar en un lugar donde todo está en equilibrio y no hay nada urgente que hacer. Cast n Chill no es el único juego que apunta hacia esa experiencia (basta pensar en Stardew Valley, A Short Hike o Unpacking, por ejemplo), pero sí que es uno de los que mejor entienden que no todo juego necesita un conflicto para ser significativo. En Cast n Chill solo estás tú, el lago, y el momento presente. La recompensa no es una caña mejor ni una casa más grande, la recompensa es la paz mental.
Lo que más me emocionó de esta experiencia no fue solo el juego en sí, sino cómo llegué a él, obviamene; a través de alguien que quiso compartir algo bonito conmigo. En cierto modo, eso resume también el espíritu de Cast n Chill. Es un juego que casi pide ser compartido como se comparten las cosas sencillas, como una receta de galletas, una canción bonita o una foto de una puesta de sol. No es raro que esté empezando a circular como una recomendación de boca a boca en vez de aparecer como un bombazo mediático.
De hecho, ese gesto del lector me hizo pensar en cómo los videojuegos, a pesar de todos los estereotipos, también pueden ser un lenguaje de cuidado. Una forma de decir: "Esto me ha hecho sentir bien, así que igual a ti también." Esa cadena de cuidado y de descubrimientos compartidos, es una parte del gaming que a veces se pierde entre tanto AAA y tanto drama en X.
Jugabilidad sencilla, profundidad emocional
Aunque parezca contradictorio, los juegos más simples a veces son los que más se quedan con nosotros. Cast n Chill no tiene diálogos ni grandes escenas, pero nos dice algo profundo. Al lanzar la caña, al escuchar el suave chapoteo del agua, al ver cómo el sol se refleja en la superficie del lago, uno se da cuenta de que este tipo de diseño no busca impresionarnos sino acompañarnos, y eso también mola.
La rutina de lanzar la caña, esperar, recoger un pez, soltarlo si queremos o guardarlo si nos apetece, se convierte casi en un ritual, en algo que podemos repetir durante cinco minutos o durante una hora. En un mundo donde todo parece estar diseñado para captar nuestra atención y mantenernos enganchados, Cast n Chill propone lo contrario, propone un espacio donde podemos estar presentes sin presión. Es un refugio digital que no nos exige nada, pero que nos da mucho. Y en estos tiempos, eso no es, para nada, poca cosa.
¿Es un juego para todo el mundo? Probablemente no. Hay quien necesita más estímulos, más objetivos concretos e incluso más recompensas. Pero si alguna vez sientes que te gustaría jugar a algo que simplemente te hace sentir mejor contigo mismo y con el mundo, Cast n Chill puede ser exactamente lo que necesitas.
Este reportaje no sería el mismo sin ese mensaje inicial. No solo porque me introdujo a un juego precioso, sino porque me recordó por qué empecé a escribir sobre videojuegos. Porque a veces los juegos no son solo entretenimiento, sino que son como puentes. Son maneras de conectar y de compartir. Y en este caso, un lector me regaló un momento de paz en forma de videojuego... así que mil gracias por ello.
En 3DJuegos | "¡Pero si tengo 90 aldeanos sin hacer nada!" Este juego de estrategia medieval me ha liado (y enganchado) como pocos
En 3DJuegos | Este juego me ha tenido tres horas esperando la luz perfecta y ahora me siento como Picasso
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