Con la subida de precios de PS5 hoy, miramos al futuro y especulamos sobre el precio de la siguiente generación, pero también de Valve y Steam Machine
Ha llegado el día que muchos asumíamos, pero no deseábamos que llegara: PS5 vuelve a subir de precio. Con esta nueva subida, los japoneses suman tres cambios de precio frente a los dos de las consolas de sobremesa de Microsoft, lo que, en definitiva, no perfila un panorama alentador para los jugadores en ningún caso. Sin embargo, con la actual generación habiendo pasado su ecuador y Project Helix, la nueva Xbox, ya anunciada, surge una pregunta más importante: ¿hasta qué punto vamos a aguantar los usuarios la subida de precios? ¿Cuál será el precio de salida de la futura generación de PS6 y Helix si la tendencia no se revierte?
La noticia de hoy ha caído como un jarro de agua fría. A partir del 2 de abril, hacerse con una PS5 estándar costará 649,99 euros, mientras que comprar una PS5 Pro conllevará un desembolso de hasta 899,99 euros. Una subida que asusta por dos motivos claros. El primero es que ver estos números en una consola que ya lleva años en el mercado desafía toda lógica histórica de la industria, donde lo habitual era que el hardware se abaratara con el tiempo. Lo segundo es que, si tiramos de hemeroteca, la PS5 estándar ha subido tanto que ya cuesta más que PlayStation 3 en su lanzamiento en 2007; y todos sabemos la polémica que levantó aquel "precio de locura" y cómo condicionó los primeros años de Sony.
Sin embargo, no estamos ante un capricho corporativo aislado, sino ante los síntomas de una economía que ha decidido priorizar la Inteligencia Artificial por encima de nuestro ocio. La explosión de la IA ha canibalizado las líneas de producción: fabricar memorias HBM para centros de datos es infinitamente más rentable para Micron, Samsung o SK Hynix —debido a las inversiones multimillonarias de Microsoft, OpenAI, Oracle y otras compañías— que producir módulos DDR5 o GDDR6. Como resultado, el coste de la memoria ha subido más de un 300 % en el último año, atrapando a PlayStation y Microsoft entre márgenes de beneficio a la baja y costes de fabricación disparados, hasta el punto de que la próxima PS6 podría llegar incluso más tarde de lo esperado para evitar un suicidio financiero.
El futuro del videojuego no será para todos los bolsillos
Mirando hacia el futuro, el videojuego es cada vez menos accesible para todos los bolsillos. El PC hace años que democratizó los precios del software, pero eso pierde valor si, al mismo tiempo, el precio de los componentes ha subido considerablemente; hasta el punto de que tener juegos baratos no compensa si necesitas desembolsar una auténtica fortuna en un ordenador. Mientras tanto, las consolas hace tiempo que rompieron la barrera de los 499 euros, encareciéndose aún más y más a pesar de que algunos componentes no haya crecido al mismo ritmo.
Microsoft ha jugado una carta distinta con el anuncio de Project Helix. La estrategia de los norteamericanos parece ser una huida hacia adelante: un híbrido entre consola y PC que funcione con Windows 11 bajo un "Modo Xbox" y monte un Zen 6, una arquitectura de 2 nanómetros diseñada para el alto rendimiento y servidores de IA; lo que implica que Microsoft está compitiendo directamente por conseguir las láminas de silicio más caras de TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company), cuyo coste por unidad se ha disparado más de un 50 % respecto a la generación anterior. Por su parte, la siguiente PlayStation sigue siendo un misterio, pero Sony parece mucho más conservadora, apostando por un sistema cerrado como hasta ahora, no ajeno a las mejoras eso sí. Ambas deberán montar al menos 32 GB de RAM y chips con núcleos dedicados a la IA (NPU) en un mercado donde el silicio no deja de encarecerse.
Y no nos engañemos: la potencia tiene un precio. Si en una semana la PS5 Pro rozará los 900 euros, las estimaciones para la próxima generación (PS6 y Helix) sitúan el precio base en una horquilla peligrosa de entre 800 y 1.100 euros —siempre atendiendo al coste actual de los componentes, sin prever bajadas— de salida. El concepto de la "consola asequible" hace tiempo que murió, pero pocos esperaban que su precio prácticamente se duplicara en tan poco tiempo. Las consolas han entrado a competir en el terreno que hace apenas una década ocupaban los PC de gama media-alta, aquellos que superaban ligeramente los 1.000 euros —con las GTX 1660 o una RX 590— y podían mover cualquier juego sin problemas.
Esto es lo que podrían costar las nuevas consolas de Xbox y PlayStation
De hecho, y elaborando una tabla especulativa sobre el precio de ambas consolas en la futura generación fqué rente a la actual, el panorama a día de hoy resulta, cuanto menos, escalofriante:
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Componente |
PS5 / Xbox Series X (Coste en 2020) |
PlayStation 6 (Estimación 2028) |
Project Helix / Xbox (Estimación 2028) |
¿motivo? |
|---|---|---|---|---|
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APU (CPU + GPU + NPU) |
170 euros |
270 euros |
300 euros |
Hablamos de chips con núcleos dedicados a la IA y y litografías ultra caras de 2 o 3 nanómetros. En el caso de Microsoft, el precio mayor se debe a su arquitectura cercana al PC |
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Memoria RAM |
60 euros |
220 euros |
220-300 euros (si lanzan un modelo con +32 GB) |
La demanda de los centros de datos ha triplicado el coste de los módulos |
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Almacenamiento SSD |
70 euros |
140 euros |
140 euros |
Los juegos de 150 GB obligan a montar 2 TB de base. Los chips NAND Flash siguen al alza |
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Placa base y Refrigeración |
80 euros |
120 euros |
120 euros |
Mayor consumo energético y, por ello, sistemas más avanzados |
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Chasis, Fuente y Mando |
70 euros |
100 euros |
100 euros |
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Coste Fabricación |
450 euros |
850 euros |
880-920 euros |
Coste de ensamblar la máquina antes de marketing, distribución e I+D. |
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Precio estimado de venta |
499 euros |
900 euros |
Entre 950 euros y +1.100 |
Sony y Microsoft ya no pueden permitirse perder 150 euros por consola como en 2020 |
Estos datos son meramente especulativos y se basan tanto en los dos modelos de Xbox Series que Microsoft ha lanzado, una estrategia que podría seguir con Helix, y los informes de TrendForce y Counterpoint Research
Al final, la memoria es lo que sangra a la industria. Pasar de 16 GB a 32 GB no es opcional para mover resoluciones altas y cargar mundos complejos a una tasa de imágenes por segundo estable, sino una obligación. Sin embargo, estamos compitiendo directamente con empresas como Nvidia, que compran toda la memoria disponible para sus servidores de IA. Así, lo que a Sony o Microsoft les costaba 60 euros en 2020, en la próxima generación no bajará de los 200 euros.
Por otro lado, la diferencia de precios entre ambas consolas, PS6 y Helix, aunque especulativa, responde a la búsqueda de Xbox de un sistema más cercano al PC que a la consola tradicional. Mientras que Sony intentará mantener una arquitectura unificada y cerrada para abaratar costes (rondando los 850 euros de fabricación), las pistas apuntan a que Project Helix será prácticamente un PC de salón camuflado. Usar componentes menos personalizados y más modulares dispara el precio de la placa, la fuente y la memoria, situando su coste de fabricación cerca de los 900 euros. Así, si todo se cumple, Microsoft te venderá un ordenador de gama alta bajo la marca Xbox, pero todo tiene un precio.
En este contexto, GamesRadar ha preguntado a una eminencia como Serkan Toto, director ejecutivo de la consultora Kantan Games, su visión de la situación: "realmente no quieren subir los precios de su hardware, porque esa parte suele estar muy subvencionada y la venta de juegos es el pilar fundamental de su modelo de ingresos. Predigo que la próxima generación de consolas tendrá un precio inicial un 50 % superior al de la actual". Aun así, hablando de una posible bajada de precios, Toto recordó que Sony ha asegurado una buena parte de las memorias necesarias para el año fiscal 2026, lo que quizá podría traducirse en una bajada de precio importante si la situación mejora.
Valve tiene los mismos problemas, pero ellos los afrontan en presente
Lo curioso es que este drama lo vive Valve en presente con su Steam Machine. Los de Gabe Newell se enfrentan a una pesadilla logística: aunque inicialmente se rumoreaban 700 euros, la realidad del mercado apunta a que el modelo base no bajará de los 800 euros. Valve suele absorber parte de las pérdidas para ganar cuota de mercado, pero con el precio de la RAM y el almacenamiento NAND Flash por las nubes (un 90 % de subida según algunos analistas), el margen de maniobra es inexistente si no quieren que cada unidad vendida sea un agujero financiero de cientos de euros.
El problema real para Valve llegará con la "segunda remesa". La primera, con fecha de 2026, se ha fabricado bajo estándares de precio previos. Si Valve agota su stock inicial —negociado con contratos antiguos— y tiene que reponer componentes con los precios de la RAM y el almacenamiento de finales de 2025 y principios de 2026, el coste de fabricación de esa segunda hornada podría dispararse otro 20 %. Esto nos deja ante un escenario inédito y terrorífico para el consumidor: hardware que, lejos de bajar de precio con el tiempo, sube seis meses después de su lanzamiento, rompiendo la confianza de aquel jugador que esperaba una rebaja por tener paciencia.
Esta escalada nos obliga a hacernos una pregunta dolorosa: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar? El gaming siempre ha requerido una inversión, pero en muchas ocasiones hablábamos de un desembolso inicial alto que se amortizaba con años de diversión. Sin embargo, con sistemas que empiezan a acercarse peligrosamente a las cuatro cifras, el muro de entrada se vuelve infranqueable para muchos, lo que sumado a generaciones cada vez menos rotundas, echa por tierra cualquier sensación de dinero bien invertido. Estamos pagando el "impuesto de la IA" en un contexto de recortes, cierres de estudios y juegos que buscan cualquier forma de reducir costes, incluso sacrificando calidad, lo que no hace sino aumentar el rechazo hacia la industria.
Así, el hardware se está convirtiendo en un objeto de deseo casi prohibitivo. Aunque son supuestos, ver los precios que maneja la generación actual y la tendencia a la alza en el precio, que se estima podría mantenerse en alza hasta 2028 como pronto, la siguiente generación no genera tanto interés como hace años. Esto, sumado a que el salto hacia adelante técnico ya no es tan grande como el salto que están dando nuestros presupuestos, genera una sensación de frustración constante. Tocará estar atentos a cómo responde el mercado.
En 3DJuegos | La arrogancia casi mata a PlayStation hace 20 años. Con la subida de precio de PS5, parece que Sony ya se ha olvidado
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