La planta termosolar de Ivanpah ha tenido un historial de problemas técnicos, económicos y ambientales
En busca de llevar la energía solar un paso más allá de las placas fotovoltaicas que todos conocemos, California veía cómo una inversión de 1.600 millones de dólares del Departamento de Energía terminaba en el desierto de Mojave. Allí, en la nada más absoluta, se inauguraba hace 12 años la inmensa planta de energía termosolar de Ivanpah. Ahora, en cambio, está a una regulación de cerrar sus puertas.
El principal problema es que, para estas plantas solares, la energía del Sol no se aprovecha como comúnmente se hace. De la mano de grandes extensiones de unos espejos llamados heliostatos, estos se mueven para seguir la radiación solar y redirigirla hasta unas enormes torres que, a su vez, calientan el agua que hay en su interior y mueven las turbinas gracias al vapor generado. Si te parece una forma muy retorcida de aprovechar la energía solar, ni siquiera eso es el único problema al que se enfrentan.
Los problemas a los que se enfrenta la planta
La clave está en que todo ese proceso de mover los cristales para calentar agua termina siendo menos rentable de lo que se pensó en un principio. Mientras que el precio de las placas solares ha bajado lo suficiente como para que haya gente utilizándolas como vallas, la precisión con la que actúan los heliostatos para redirigir la mayor cantidad de energía posible está en entredicho.
Además de eso, los grupos ecologistas no tardaron en levantar la voz al comprobar que la instalación de la planta no sólo destruyó el hábitat de múltiples especies del desierto trastocando la vida silvestre, también estaba incinerando pájaros en el proceso. Los rayos de calor generados por los espejos pueden no ser lo suficientemente eficientes para generar energía, pero eso no significa que no provoquen una carga térmica elevadísima.
Mientras que sus copropietarios, Google y NRG Energy, quieren cerrar la planta de Ivanpah, California se niega a darle visto el bueno al cierre porque siguen necesitando más energía eléctrica de la que producen y, a estas alturas de la película, cerrar la planta supondría lidiar con más pérdidas de las que implica mantenerla abierta.
Lo que buscan ahora son alternativas para que siga siendo viable mantenerla funcionando, como por ejemplo aprovechar sal fundida para ofrecer un retorno de energía un 30% más alto del que ofrece ahora mismo. Eso sí, con rayos solares concentrados moviéndose por el cielo del desierto, para evitar lo de los pájaros van a necesitar algo más que un cambio de perspectiva.
Imagen | Adobe Stock
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